Archivo | septiembre 2011

¿Cómo enseño a los niños a decir la verdad?

Por: Equipo ObreroFiel
¿Por qué mienten los niños? ¿Tienes un niño o niña en tu clase que miente? ¿Por qué lo hace? Puede haber varias razones. Primero, si es acusado de una acción que él o ella sabe producirá consecuencias  negativas, va a mentir para evitar estas consecuencias. Si preguntas, “Jorge, ¿estás haciendo tu tarea?” es fácil para el niño mentir si no lo está haciendo. En segundo lugar,
puede que tiene necesidad de sentirse importante. Podrá contar a sus compañeros que recibió miles de regalos en su cumpleaños, porque quiere sentirse importante. Tercero, si no le agrada un compañero de la clase, es posible que mienta para que el compañero salga mal. O puede mentir para decir lo que piensa que el maestro quiere oír.
Enséñales la importancia de decir la verdad. Una característica básica de Dios es la verdad. Y como cristianos, dependemos de la Palabra de Dios, que es verdad. Enfatiza siempre la importancia de siempre confiar en Dios y decir la verdad siempre. Enseña a tus alumnos el valor de decir la verdad por medio de versículos e historias de la Biblia que demuestran la honestidad y las consecuencias de la mentira. Usa también historias de la vida real como pasos a discusiones acerca de la honestidad.

¿Qué hacer cuando un niño miente?
1. Habla con él acerca del problema del cual mintió. Explícale que si dice la verdad, sería más fácil para ti ayudarle. Podría comenzar con, “Quisiera oír lo que pasó de principio a fin”. Hazle preguntas específicas acerca de lo que dijo, indicando aspectos de la historia que te es difícil creer. Enfoca preguntas en la historia, en vez de acusar al niño para que confiese.
2. Determina por qué mintió. Por descubrir la razón que mintió el niño,
frecuentemente evitas que lo haga de nuevo. Si la mentira es para buscar atención, enfoca en el deseo de atención y no en el castigo. Podrías decir, “Deseaste recibir miles de regalos, ¿verdad?” Halaga al niño y ayúdale a sentirse de valor e importante en tu clase. Esto le quitará su necesidad de buscar mentir para sentirse de valor.
Si el niño miente para evitar el castigo, en vez de acusar o hacer una pregunta, haz una observación. “Juanito, veo que estás pintando en vez de trabajar en tu cuaderno”.
Si acusas a un niño por decir algo no bondadoso a un compañero e
inmediatamente cambia de parecer, ten cuidado de no halagarle demasiado rápido. Ora con él acerca de su necesidad a ser bondadoso y después toma tiempo para observar sus acciones correctas.
3. Disciplina al niño. Usa disciplina apropiada para ayudar al niño no mentir. Los niños tienen que aprender que el mentir no es manera adecuada de actuar y a veces trae consecuencias malas. Mentiras que se hacen deben tener doble disciplina: uno por la conducta mala, y dos, por la mentira. Ten cuidado de mostrar al niño que si no hubiera mentido, el castigo o la disciplina hubiera sido menos.

Dirige a los niños a nuestro Dios de amor
Cualquier discusión sobre la mentira debe centrarse en la Palabra de Dios, su amor por nosotros, y su perdón. Anima a los niños a decir la verdad porque Dios les ama y desea lo mejor para sus vidas. Enfatiza mucho que a Dios le agrada la verdad y odia la mentira, pero a la vez ama la persona – aún cuando miente – y quiere perdonarlo cuando confiesa su pecado.

Lo más importante es tener una vida de verdad enfrente de los niños
¡Esto es tan importante! Es lo más importante en toda tu enseñanza. Si los niños pueden confiar en un maestro que siempre, siempre dice la verdad, van a imitarlo y hacer lo mismo. Entonces, vive una vida delante de ellos llena de amor por Dios y confianza en él. Aunque pienses que no están observando tu vida, lo están haciendo – siempre. Que tu vida sea el testimonio más fuerte de la verdad.

Tomado de Obrero Fiel, con nuestra gratitud. Disponible en http://obrerofiel.com/%C2%BFcomo-enseno-a-los-ninos-a-decir-la-verdad/

Usando bien el tiempo

Por: Shirley Núñez de López

Efesios 5:16 “…aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”

Muchas mujeres de nuestro mundo actual, ocupan su tiempo en diversas cosas como sus trabajos fuera de casa, ver televisión, cocinar, su arreglo personal, etc. Ninguna de estas cosas es mala en sí, pero muchas olvidan que, como dice Eclesiastés, todo lo que hay que hacer en la vida, tiene su hora, y a veces, no dedican tiempo a lo que es más importante.

¿Qué de nosotras, las mujeres creyentes? ¿En qué ocupamos nuestro tiempo? Muchas de nosotras también trabajamos fuera de casa, y si no lo hacemos, pues trabajamos en los quehaceres de nuestra casa y con nuestros hijos. Pero, nuestra condición debe ser diferente, considerando que sabemos lo que el Señor ha hecho por nosotras. Sé que cada una de nosotras tiene muchas cosas que hacer, pero debemos organizarnos para llevar a cabo nuestras tareas con éxito. Sobre todo, debemos tener sumo cuidado que las demás cosas a las que nos dedicamos (estudio, trabajo, hijos), no afecten nuestra obediencia a Cristo. Debemos dedicar tiempo a él y al estudio de su Palabra, movidas por la gratitud al gozar de una salvación eterna y perdón de pecados.

Tampoco debemos permitir que nuestros hijos fracasen en organizar su tiempo. Si no lo hacen, tenemos que hacer que sufran las consecuencias de su desorganización. No debemos permitir que se queden en casa en día de culto, porque no terminaron una tarea de la Escuela, Colegio o Universidad, o porque tienen examen el siguiente día, y mucho menos porque se durmieron y “nos dio pesar despertarlos” (para otras cosas sí los despierta, pero no para ir al templo).

Si usted es quien está en casa con sus hijos y su esposo está trabajando, usted es quien manda en tanto él llega. Si sus hijos no terminan sus obligaciones escolares y domésticas, también es su responsabilidad. Usted tiene parte de culpa.

Aprendamos a ser organizadas y enseñémosles a los hijos a serlo también, no perdiendo de vista que todo lo hacemos para el Señor.

Un vaso nuevo

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Esta mañana en nuestro culto dominical, cantamos varios coros, entre los cuales estaba el que se titula como este artículo: “Un vaso nuevo”. Siempre lo canto con toda normalidad, pero hoy algo diferente pasó. Quiero compartirlo con ustedes, porque talvez les pasa lo mismo que a mí.

El coro dice así: “Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos de alfarero; toma mi vida y hazla tuya. Yo quiero ser, yo quiero ser un vaso nuevo”

Por un momento, me puse a pensar en algunas de las cosas tristes que me han pasado en los últimos años… esas cosas han dejado algunas heridas en mi corazón. Heridas que todavía duelen. Cuando cantaba eso de ser un vaso nuevo, pensé que realmente me gustaría que me reconstruyeran, pero que las grietas que ahora tengo, me las borraran… que no tuviera que cargar con esas tristezas ya más. Pensé que sería lindo que las cosas que provocaron esas heridas y dolor, no hubieran pasado… pero, el hecho es que pasaron.

Luego, en la clase dominical, estudiamos Filipenses 2:19-30, una sección muy personal que Pablo escribe a los hermanos de Filipos… la sección comienza con las palabras: “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo…” Comenzamos a considerar el hecho de que Pablo probablemente era prisionero del emperador romano Nerón cuando escribió estas palabras. ¿Cómo estando preso, podía él continuar pensando en hacer cosas y planeando? ¿Por qué no estaba triste y preocupado? Bueno…  porque su vida no dependía de las decisiones de Nerón ni de ningún otro, sino de Cristo. Estaba sucediéndole algo realmente terrible, pero esas circunstancias no lo paralizaron… él continuaba pensando en lo que podía hacer según sus posibilidades actuales, encomendándose al Señor en todo. Lo que le sucediera en ese momento o en el futuro cercano, era decisión de Dios, y él confiaba absolutamente en eso. Pablo no hacía lo que yo hice cuando cantamos el coro “Un vaso nuevo”… él no pasaba pensando que sería lindo que no lo hubieran metido preso, que sería lindo poder seguir viajando y predicando a la menor provocación.  El también tenía heridas y cicatrices por los azotes romanos, las cuales jamás las borraría de su cuerpo… es más… en Gálatas 6:17 da la impresión de que se siente orgulloso de llevar en sí esas marcas y heridas; no le interesa esconderlas (y yo pensando en que quiero borrar las mías… qué diferente modo de pensar y ver las cosas el de Pablo y el mío…). Seguramente, también se sentía herido por dentro, al ver la dureza de muchos a quienes él les predicó.

Finalmente, luego de considerar ambas cosas que pensé este día, llegué a una conclusión. Debo sobrellevar mis heridas otro rato más, pero sé que un día, mi deseo de ser reconstruida sin grietas en mi corazón será realidad. No ahora, pero sin duda ese día llegará… ¿y usted? ¿Qué circunstancias ha vivido o está viviendo ahora que marcan su corazón? ¿También piensa que sus heridas duelen mucho todavía? Mire a Pablo… mire su pensamiento lúcido y alerta para poder continuar sirviendo al Señor. Esas cuatro paredes de su celda nunca lo detuvieron… los romanos creyeron que pondrían un alto a su determinación de servir al Señor cuando lo encarcelaron. Quizá pensaron: “No soportará estar encarcelado… está acostumbrado a andar de allá para acá predicando… cuando se vea metido en la celda, su ánimo quedará destruido”… ¡¡¡pobres romanos!!! no podían estar más equivocados. Pablo decidió que no dejaría que esas circunstancias dominaran su vida y su estado de ánimo. Decidió continuar con su vida lo mejor que pudiera… ya no podía salir a predicar por que estaba preso, pero él sabía que de todos modos, la Palabra de Dios no estaba presa… habían otras formas en que podía trabajar. Su tiempo en prisión le dio la oportunidad de escribir maravillosas Epístolas con valiosas instrucciones para los hermanos de su tiempo y para nosotros ahora.

¿Y usted? ¿Qué piensan los inconversos cuando la ven en una prueba o pasando una tristeza? ¿Pensarán ellos que esa prueba destruirá su fe en Cristo? ¿Pensarán que pronto usted empezará a murmurar contra Dios y renegar de él? ¿Cuál es su conducta cuando sufre?

¿Cómo sobrelleva las heridas del pasado? ¿Lo hace como una verdadera hija de Dios? Le propongo que mire las heridas de su alma como Pablo veía las de su cuerpo… como marcas de batallas ganadas por el poder de Dios. Algunas veces se sentirá triste y hasta puede ser que llore… pero no se quede sufriendo por demasiado tiempo. Pablo no lo hizo; no podía cambiar lo que había pasado, así que este era su lema, y debe ser el nuestro también:

Filipenses 3:13-14 “…una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Unas palabras para los solteros

Como algunas de nuestras lectoras nos han expresado sus inquietudes también sobre este tema, queremos hacerles partícipes a ustedes de la generosidad que tiene para nosotras el Ministerio Esperanza para el Corazón.

Les dejamos el artículo completo sobre la soltería, que ellos compartieron en su sitio web. Esperamos que lo disfruten y que nos comenten al respecto. No olviden visitar el sitio web de Esperanza para el Corazón, y conocer un poco sobre la biografía de su fundadora y colaboradores.

Singleness

Ama a Dios con toda tu mente

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Queridas amigas, les agradecemos por sus comentarios y solicitudes que nos hacen. Ya que algunas nos siguen preguntando acerca de sugerencias de lectura, les traemos ahora esta nueva.

Este libro, de la escritora y conferencista Elizabeth George, es muy especial y edificante. Es mi lectura actual y la estoy disfrutando mucho. A Dios le interesa que le amemos con nuestra mente, que lo comprendamos y aprendamos de las lecciones que desea enseñarnos. Muchos piensan que ser creyentes no requiere poner pensamiento en las cosas, que todo lo aceptamos sin cuestionar solo porque oímos que alguien nos dice algo con cierta autoridad, pero no es así. Dios quiere alcanzar nuestra mente y entendimiento, y que de esa forma nuestro amor por él sea completo.

Jeremías 9:23-24 “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”

Las doce reglas de la casa

Queridas amigas y hermanas, echen un vistazo a este material que comparten con nosotros desde el sitio de Obrerofiel.com

¿Estamos dispuestas a trabajar para que en nuestros hogares se cumplan estas reglas? Con la ayuda del Señor y siendo constantes, podemos lograrlo. Cuéntenos su experiencia en su hogar, ¿tiene reglas como estas en casa? ¿usted y su esposo son los primeros en cumplirlas?

Las doce reglas de esta casa

 

Disponible en http://obrerofiel.com/las-12-reglas-de-esta-casa/

Construyendo un matrimonio bíblico

Conferencia de matrimonios del Pastor Roberto Manzanares, en la Iglesia Bautista Independiente de la Colonia Ayestas, en Diciembre de 2010.

Introducción: (Gén. 18:16-19) Hay algo interesante en la vida de Abraham, Dios mismo da testimonio de lo que haría en su casa. Dios no solo nos ha dado la responsabilidad de proveer para nuestro matrimonio lo material, tenemos la responsabilidad de enseñarnos mutuamente la palabra de Dios. Es claro que esta responsabilidad es mayor para los esposos. Dios nos ha dado la responsabilidad del crecimiento de nuestras familias. Es verdad que la Iglesia tiene un ministerio de enseñanza pero eso no elimina la responsabilidad de enseñar la Palabra de Dios en nuestras casas. Aunque Abraham era patriarca y sacerdote, su responsabilidad principal era conocer a Dios, vivir delante de su familia una vida piadosa y enseñarles la Palabra de Dios.

I.- LA INSTRUCCIÓN BÍBLICA, UN DEBER INELUDIBLE

a) Nosotros, los matrimonios tenemos una enorme responsabilidad, es tan grande que hasta da miedo. Hemos recibido una hija o un hijo de Dios como compañero, y el Señor ama a sus hijos. Tenemos la responsabilidad de vivir como Cristo delante de nuestro cónyuge y delante de nuestros hijos. El ministerio más importante en nuestra vida es nuestro matrimonio; eso no es mi opinión, es la de Dios.

b) El Señor nos juzgará un día respecto a nuestra conducta y actitud respecto a nuestro matrimonio. Vivimos en un mundo corrupto y debemos aprender como cuidar los ministerios que el Señor nos ha dado. Y solo podemos hacerlo si conocemos la Palabra de Dios y lo que ella dice de nuestra responsabilidad como matrimonios.

c) (Esdras 7:10) Podemos decir lo mismo de nosotros, es cuestión que pongamos nuestro nombre en este texto. Hermanos, queremos una familia buena, un hogar piadoso, ¿cuánto tiempo del día estamos estudiando la Palabra de Dios? ¿Cuánto tiempo estamos enseñando en nuestro hogar la Palabra de Dios? Para esto no se necesita el don de maestro.

d) La Biblia nos da la responsabilidad de instruir en el consejo de Dios a nuestra familia. Tristemente hoy día, se observa que los esposos no están asumiendo la responsabilidad de enseñar en sus hogares la Palabra de Dios. No estamos aquí solo para aprender cosas, sino para ver la mano de Dios obrando en los matrimonios y hogares de nuestra Iglesia. Saber mucho sobre matrimonio no es lo más relevante, sino que estas enseñanzas sean aplicadas en nosotros con el poder del Espíritu Santo.

e) Hoy día nuestros jóvenes y niños son expuestos al humanismo, reciben enseñanzas anti-bíblicas todos los días en las escuelas, colegios y universidades. Se han realizado estudios que demuestran que un niño ve 950 horas de TV al año ¿Cuánto ha recibido de instrucción bíblica en su familia?

f) (Deut. 6:4-9) La Biblia nos enseña que como matrimonios cristianos nuestra vida debe estar saturada de la Palabra de Dios, nuestra casa debe ser un lugar donde se escuche constantemente la Palabra de Dios.

 II.- EL EJEMPLO PIADOSO, UNA CONDICIÓN INDISPENSABLE

a) Todo lo que sabemos y lo que tenemos es considerado como nada cuando lo  comparamos con la responsabilidad que tenemos como esposos; preocuparnos el uno del otro por nuestro crecimiento espiritual, por nuestra prosperidad como persona, ser una influencia en la vida de nuestro cónyuge.

b) Yo he visto a creyentes dejar muchas oportunidades, muchas cosas de esta vida para atender lo mejor que puedan sus matrimonios y su crecimiento espiritual. Todo esposo debe decir: “yo soy el responsable de mi matrimonio.” Entendamos que un esposo es la influencia más grande en la vida de una esposa, y viceversa.

c) Hay dos influencias enormes para nuestros hogares, el mundo y la Biblia. Si yo quiero que otros estudien la Palabra de Dios, yo debo estudiarla, si quiero que otros vivan separados del mundo, yo debo vivir separado del mundo. Dios nos ha llamado a ser matrimonios completamente diferentes, en el mundo nunca se tiene tiempo para el esposo o la esposa, y los cristianos ¿seremos iguales a ellos?

d) En la época de los puritanos, los matrimonios vieron la necesidad de enseñar la Biblia en el hogar, pero hoy día vemos que muchos matrimonios han relegado esta responsabilidad a la Iglesia. Tenemos que volver a los mandamientos de la Escritura. Si queremos un matrimonio piadoso debemos dedicarnos a estudiar y vivir las Escrituras.

e) Estas conferencias deben ayudarnos a consolidarnos en nuestros propósitos. La iglesia anda bien cuando los hogares que componen esa Iglesia andan bien. No es por lo que se ve en la Iglesia que sabemos como andamos, sino lo que se ve en las casas. Los matrimonios somos los responsables de estas cosas. Edificando nuestros matrimonios edificamos nuestras Iglesias. Cuando no estamos viviendo en nuestros matrimonios como la Biblia dice, estamos estorbando nuestro servicio al Señor.

f) No es fácil ser un matrimonio cristiano. Hay tantas cosas que hacer y cuando llegamos a la casa… a descansar ¿verdad? NO, vamos a seguir trabajando en la casa, es muy difícil pero es nuestra responsabilidad. Debemos ver nuestro matrimonio como nuestro principal trabajo para nuestro Dios. Debemos buscar la prosperidad de nuestros matrimonios en conformidad con la voluntad de Dios.

g) Yo tengo algunas cosas que son mi diversión, pero si yo me dedico mucho a esas cosas voy a tener problemas con mi esposa. Pero si yo me dedico a ella, ella misma me dice a veces “haga tal cosa para que se divierta.” Nosotros necesitamos vivir con el propósito de bendecir a nuestro cónyuge.

h) (Efes. 5:25) Si queremos ser amados de verdad, debemos amar de verdad. La Biblia dice que nosotros amamos a Cristo porque él nos amó primero. Nosotros los esposos tenemos la responsabilidad de amar primero, y la esposa tiene la responsabilidad de amar al esposo como a Cristo. Los esposos son una sola carne, no se dice esto de los hijos, significa que el cónyuge es la persona más importante en la vida de una persona.

i) Muchos dicen que aman a sus hijos pero que ya no aman mucho a sus esposas. Yo quiero decir que si alguien ama a sus hijos amará aun más a su esposa. Si los hijos ven que el padre ama a su esposa, serán hijos felices, y la familia andará bien. Muchas veces se dice que no hay amor como al amor de madre; eso es una mentira (lo siento por las que son madres) según la Biblia eso no es verdad.

j) Muchas mujeres tratan de encontrar en sus hijos el amor que no reciben de sus esposos. Han visto que cuando un hijo encuentra una joven con la que quiere casase y la madre se pone furiosa, porque la chica está robándole su hijo querido. No hay en la Biblia otro amor que se compare al de Cristo que el amor de un esposos por su esposa. No sé ustedes pero eso es lo que yo veo en la Biblia. El compromiso primario de un casado es su cónyuge, no sus hijos.

III.- LA ENTREGA TOTAL, UNA NECESIDAD VITAL

a) (Efes. 6.25-26) La Biblia enseña que el esposo debe entregarse al servicio de su esposa. Pero eso no significa que el esposo debe hacer todo lo que la esposa quiera ni de darle todo lo que ella pida, aquí encontramos la clave: el hombre debe entregarse a su esposa para santificarla. Eso significa que como esposo yo debo ser el ejemplo principal de mi esposa y tengo que servirle para que ella crezca en su conformidad para Cristo.

b) ¿Cómo voy a hacerlo? A través de la enseñanza de la Palabra de Dios en el hogar. Debemos aprender juntos las Escrituras. Yo no le predico a mi esposa en la casa, pero sí conversamos de la Palabra de Dios, de lo que nos enseña y como se aplica a nosotros.

c) Necesitamos crecer juntos. Un día el Señor juzgará a mi esposa según su conformidad con Cristo, pero yo seré juzgado también con respecto a ella. Cada hombre tiene la responsabilidad de presentar su esposa a Dios conforme a Cristo. Por tal razón, las decisiones más importantes en el hogar no deben ser tomarlas la esposa solamente porque el esposo está muy cansado u ocupado. Un hogar así va al desastre.

d) (Efes. 6:27) Muchos dicen: “ya no aguanto a mi esposa” Yo pregunto ¿Cómo es su entrega hacia ella? ¿Qué ha hecho para que su esposa sea como Cristo? Respuesta: “pues nada” Entonces ¿De qué se queja? A veces ocurre esto con los hijos, los padres se quejan de ellos pero ¿Cuánto han invertido en la santificación de los hijos? Esto no es algo nuevo, esto es Bíblico, es una enseñanza del Señor para cambiar nuestra manera de vivir y construir una familia Bíblica.

f) Los hijos necesitan un ejemplo de entrega amorosa, incondicional y bíblica. Si una joven ha crecido en un matrimonio bíblico, cuando venga un idiota diciéndole “te amo”, ella lo menospreciará y le dirá “tú no sabes nada del amor, yo he visto cómo es un hombre que verdaderamente ama a una mujer.”

g) Un hombre sabio sabe que su matrimonio requiere de tiempo. Si le ofrecen más dinero en algún lugar lejos de su familia él sabrá que su llamado por Cristo no fue para dar cosas a su familia sino para edificar ese hogar conforme al corazón de Dios. Esa es nuestra mayor responsabilidad. Una esposa sabia no estimulará a su esposo a que haga dinero a costa de la salud espiritual de su matrimonio y de su familia.

h) (Efes. 5:28-29) Existe un desorden psicológico en donde la persona se lastiman a sí misma. Alguien así tiene un serio problema. Un hombre que hace daño a su esposa es como un demente, actúa de forma irracional. Hacer daño a la esposa es hacerse daño a uno mismo. i) La Iglesia falla mucho pero Cristo nunca nos hace daño. A veces las esposas andan un carácter terrible pero debemos responder como Cristo. Nosotros no nos casamos solo para satisfacer nuestras necesidades. El matrimonio es también un llamado irrevocable, es un ministerio del cual no podemos escapar. El señor me ha llamado a dar mi vida para el bienestar de mi esposa, a cuidarla en el aspecto físico como en el espiritual. Para la esposa igual, su esposo es su responsabilidad principal.

j) Hoy día se tiene una idea muy secular del amor, las personas creen que aman algo porque les gusta, o porque así lo sienten. Pero en la Biblia, es una manifestación de la vida de Cristo en nosotros, es una decisión de obediencia que debemos tomar.

k) El propósito del matrimonio es para conformarnos más a Cristo, debe ayudarnos a ser mejores creyentes, no peores. Hay gente que se casa y dice “¿Qué he hecho?” porque quizá esperaba una cosa y recibió otra. Pero el matrimonio es la mejor oportunidad para aprender a ser como Cristo, conocemos a la persona tal y como es. La voluntad de Dios es que edifiquemos nuestros matrimonios.

l) ¿Como recuperar el propósito de los matrimonios? Por medio del estudio de la Palabra de Dios, conocer bien lo que dice y aplicarla a nuestras vidas. Siendo un ejemplo bíblico y entregándonos a nuestro llamado de esposos y esposas.

m) Hoy día la figura del padre se ha desvalorado y la figura de la madre se ha sobredimensionado. Según la Biblia, no es la madre el centro de la familia, es el padre, él es el líder que Dios escogió para guiar ese hogar.

n) Algunos teólogos dicen que la razón por la que María tiene tanto énfasis, tanta importancia es porque en la familia la madre es el centro, es la roca de la familia. A Dios como Padre, la gente lo siente distante, muy ocupado en otras cosas, y como no pueden verlo, les parece que nunca está presente; entonces lo comparan con la figura de su padre terrenal, que también es distante. Pero esto es una equivocación, no debe ser así, no es lo que vemos en la Biblia. Dios nos dice que el varón es el cabeza del hogar, el director de ese ministerio que Dios le ha dado.

 Conclusión: Con este mensaje no pretendo decir que yo hago todo lo que he expuesto hoy, pero yo sé que voy a ser juzgado y debo actuar en consecuencia con ese conocimiento. Yo he aprendido mucho estudiando este mensaje y espero que también sea de bendición para todos ustedes, y que Dios nos conceda construir nuestros matrimonios con fundamento bíblico.