Archivo | octubre 2011

Dones espirituales (quinta parte)

Vamos ahora a concluir la lista de nuestro breve estudio sobre los dones espirituales, con algunos de los dones que menos se quieren por una gran cantidad de creyentes. Digo que no son los preferidos porque, las actividades que involucran, pasan desapercibidas por casi todos, excepto por la persona que recibe directamente la bendición de que usted haya ejercido ese don, y también porque con frecuencia, hay que incomodarnos mucho para llevarlos a cabo. A veces incluye que demos de nuestro dinero y tiempo para el bien de otro hermano, y eso, ya no resulta atractivo para muchos creyentes modernos. En nuestro tiempo, tantos creyentes desean figurar en sus congregaciones a través de los dones espirituales… olvidan que los dones son para el bien del Cuerpo de Cristo, no para que quien lo ejerce, se sienta bien consigo mismo. Comenzamos pues, con esta parte de la lista de dones:

Servicio: del griego diakonía, que significa entre otras cosas: servicio (como sirviente); ayuda, quehacer, servicio, servir, socorro, ministerio, ministración(1). Son tan necesarias en las Iglesias personas que tengan este don… personas que ven las necesidades que hay, sean de la naturaleza que sean, y se apresuran a buscar el modo de resolverlas y no descansan hasta que lo han hecho. Dedican de su tiempo, esfuerzo y recursos para ello, sin el más mínimo pesar. La persona que tiene este don, sirve a otros más allá de lo ordinario… más allá de lo que la Biblia manda para cualquier otro de los creyentes, pero en general, todos los creyentes tenemos este don. Gálatas 5:13 “… servíos por amor los unos a los otros.” Esta es una orden para todos… no dice que sirvan a otros solamente los que tienen el don para hacerlo.

Enseñanza: del griego didaskalía;  instrucción (la función o la información); enseñanza, enseñar, doctrina(2). Esto implica que la persona que ejerce la actividad de enseñar a otros, debe ser él mismo un estudioso apasionado de la Biblia… no puede enseñar lo que no sabe. Esto requiere mucha oración, esfuerzo y dedicación. En la actualidad, por la falta de creyentes apasionados por el estudio bíblico, abundan buenos habladores, que creen que enseñan la Biblia, pero en realidad casi ni la hojean siquiera. Y lo peor, es que encuentran fieles oyentes en muchas personas que al igual que ellos, no dedican tiempo para estudiar la Biblia y evaluar con ella lo que oyen. Se tragan entero el discurso rimbombante pero vacío de estos oradores hábiles. Escuché una vez a un reconocido “pastor” en mi país, al que una señora le comentó que en su ciudad habían estado ocurriendo apariciones de niños fallecidos… ¿saben qué contestó este “pastor”?… él dijo: “Claramente que en ese lugar se ha abierto una puerta espiritual”… Es como para desmayarse… imagínense. Las almas de los inquietos niños se le estaban escapando a Dios por una puertecita… el Dios Creador del cielo y la tierra, no puede tener controladas las almas de los niños, así que cuando él se descuida, ellos se le salen del cielo y vienen a jugar a la tierra. No creo que merezca más comentarios este punto.

Estoy de acuerdo con quien piense que enseñar a grupos es una actividad para personas que tengan habilidad especial para hacerlo, pero, también es cierto, que cada uno de los creyentes puede ser maestro en un ámbito determinado. Los padres son maestros de sus hijos, las mujeres mayores lo son de las más jóvenes (Tito 2), quien esté impartiendo un curso de discipulado a un nuevo creyente, también es su maestro… es decir, que no debemos pensar que no estamos ejerciendo ese don porque no enseñamos a un grupo de nuestra Iglesia. Dios ha puesto a alguien bajo nuestra responsabilidad para instruirle, y talvez lo estamos instruyendo desde hace mucho tiempo y no nos hemos dado cuenta. ¿No ha pensado en el hecho de que unas cuantas mujeres de la Iglesia podrían estar observando e imitando su comportamiento? Usted es su maestra… ¿qué les está enseñando?

Exhortación: del griego parakaléo que es llamar cerca, invitar, invocar (por imploración, exhortación o consolación), orar, presentar, rogar, alentar, amonestar, animar, confortar, consolación, consolar, exhortación, exhortar, exigencia(3). El que exhorta, también debe ser un agudo conocedor de la Biblia, pues los creyentes no exhortamos basados en nuestras opiniones, sino en lo que la Biblia dice. Se suele creer que exhortar es solamente llamar la atención, reprender e incluso regañar a los hermanos en sus faltas o pecados, pero entre los significados que engloba la palabra griega, no hallamos esto. Quienes piensan así, por eso rehuyen a exhortar a otros aunque saben que pueden y deben hacerlo, porque creen que deben ir a regañar a la persona. La idea de esta palabra es, llamar aparte a la persona que necesita ser exhortada, exponerle bíblicamente lo que Dios dice acerca de su conducta equivocada, imprudente o pecaminosa, alentarlo a mejorar, orar por él. Sin duda, que si la persona es creyente verdadero, se sentirá triste por su falta, entonces también la exhortación incluye que consolemos a este hermano y le animemos a mejorar. Nuestros pastores exhortan desde el púlpito, pero en realidad todos debemos ser capaces de ejercer este don unos a otros. Hebreos 3:13 “… exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.”

Repartición: del griego metadídomi, entregar, compartir, entregar, dar, repartir(4). La idea de este don, no es repartir hábilmente algo que otra persona nos dio para distribuirlo… se trata de repartir de lo nuestro. ¿Lo ve? Por eso decía al comienzo, que estos dones no son de la preferencia de la mayoría. Encima de todo, la Biblia dice que quien reparta, lo haga con liberalidad, es decir, generosamente, sin pesares, sin preferencias ni acepción de personas, y que no comparta de lo que le sobra, o cosas sobre las que piense: “Bueno, en vez de botarla se la voy a dar a fulano… talvez él le halle utilidad”.

Presidir: del griego proístemiestar delante, gobernar, ocuparse, presidir(5). Aunque esto se aplica mayormente a los Pastores, hay otros espacios donde se ejerce este don de diversas formas. Quien dirige el culto, lo preside hasta que el Pastor pase a predicar… si el director de culto dice que nos pongamos de pie para orar, lo hacemos. Si dice que cantemos el himno 328, lo cantamos, etc. Si se le pide a alguien que dirija una oración en la congregación o en la clase dominical, o que dirija un culto en alguno de los hogares de los hermanos… la Biblia dice que debe presidir con solicitud, del griego spoudé que significa con velocidad, rapidez, fervor, anhelo, prisa, prontamente, con solicitud, con diligencia(6). No dice en ningún momento que solo presidan los que lo hagan más bonito y dinámico… solo dice: “el que preside”… puede ser cualquiera, pero, dirigir un culto significa que tiene que llegar más temprano que los demás para prepararse. Dirigir una oración significa que debe haber llegado al culto con buena disposición y no de mala gana. Dirigir cualquier otra reunión que le pidan, significa que tiene que ir a esa reunión (¿y qué tal si planeaba ausentarse?). Por eso decimos, que no todos desean o procuran estos dones. Aunque sepan en su interior que podrían desempeñarlos bien, no quieren incomodarse.

Hacer misericordia: la persona que hace misericordia, lo hace tanto en palabra como en obra, y la Biblia le manda hacerlo con alegría. Se deleita de manera extraordinaria en ello, no porque se siente bien consigo misma de hacer algo bueno por alguien más, sino porque sabe que ha obedecido al Señor y ha beneficiado el Cuerpo de Cristo. Todos podemos hacer misericordia en mayor o menor medida según nuestras posibilidades, pero a vedes, no todos queremos hacerlo, a pesar de que sabemos que la Biblia nos lo manda: Lucas 6:36 “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.”

Aún podríamos decir muchas cosas sobre los dones espirituales, pero por ahora, concluiremos aquí. En estudios futuros, podemos retomar este tema para ampliar un poco más algunos detalles que se nos pudieron pasar por alto ahora. Y tal como les prometimos, les compartimos dos guías de evaluación sobre sus dones espirituales, con unas advertencias:

1.- Las conclusiones que obtenga de esas guías, no son Palabra de Dios… esa guía es solo un instrumento que podría orientarla a descubrir su don.

2.- Las guías describen algunas actividades propias de cada don. Si usted se identifica con algunas de ellas porque le encanta hacerlas en su trabajo o en su lugar de estudio, pero no las realiza en la Iglesia… ubíquese!!! puede que usted tenga ese don, pero lo está desperdiciando al usarlo fuera del ámbito en el que debe ser usado. También piense: Dios le dio ese don… él le pedirá cuenta de lo que hizo con él, si lo usó para bendición del Cuerpo de Cristo, si lo desperdició o si lo usó solo para beneficiarse usted.

3.- Si no se identifica con ninguna de las descripciones, no es motivo para desalentarse… como dijimos antes, esas pequeñas guías no son la Palabra de Dios… lo que puede hacer, es comenzar a involucrarse en las actividades que describe las guías. Solo así descubrirá con cuál de ellas se siente más hábil, cuál le resulta más motivante para hacer y sobre todo, con cuál de ellas reciben más bendición los miembros de la Iglesia cuando las hace usted. Ore al Señor y póngase a trabajar ya mismo!!!! Nos gustaría mucho que nos contara cómo le fue. Que el Señor le bendiga!!!

ANALISIS DE DONES ESPIRITUALES

(1) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (21). Nashville, TN: Caribe.

(2) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (22). Nashville, TN: Caribe.

(3) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (63). Nashville, TN: Caribe.

(4) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (54). Nashville, TN: Caribe.

(5) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (71). Nashville, TN: Caribe.

(6) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (78). Nashville, TN: Caribe.

Dones del Espíritu (cuarta parte)

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Siguiendo con la explicación ofrecida por el Pastor Samuel Pérez Millos, estudiaremos un poco hoy sobre los dones manifestantes y ministrantes. Vea I Corintios 12:8-10 “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.” I Corintios 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.Romanos 12:6-8 “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,b si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.”

Palabra de sabiduría: no debe entenderse de este don más de lo que significa. La persona que lo tiene, se distingue porque habitualmente aconseja, expresa opiniones y juicios sabios y acertados. La palabra usada para “sabiduría” es sofía y significa simplemente sabiduría(1). La mayoría de los creyentes debería hacer esto, pero la persona que tiene este don, lo hace más allá y mejor que los demás hermanos (aunque ellos lo hacen bien)

Palabra de ciencia: En griego “gnósis” que es, conocer (el acto de),  conocimiento, sabiamente, ciencia, conocimiento(2). Tampoco debe ser sobredimensionado. La persona que tiene conocimientos exactos de alguna cosa, añade a ello su discernimiento de la Escritura para aconsejar u opinar con propiedad sobre un tema en el que se hace indispensable su participación, justamente porque conoce exactamente del asunto. Para nuestros días, no podemos pensar que a esta persona se le revelan cosas que nadie más sabe, porque entonces, como ya dijimos, habría que incluir esas revelaciones en la Biblia, lo cual no se puede hacer.

Fe:  La palabra griega es “pístis” y entre otras cosas designa  persuasióncredibilidad; convicción de una verdad o de la veracidad de Dios. No se trata de fe para salvación en este caso, sino en la capacidad de creer que determinada cosa va a pasar. El mejor ejemplo que tenemos de ello son los Misioneros, que parten a servir a lugares lejanos. Ellos ejercen su fe cuando dejan todo para buscar las almas perdidas en sitios lejanos. Todos los creyentes verdaderos tenemos fe, pero hay algunos entre nosotros que tienen fe en las verdades bíblicas o en la veracidad del Señor, más allá de la que tienen los demás. A ellos se refiere este don. Su actitud de confianza plena en el Señor alienta a otros y los anima a imitarles.

Dones de sanidades: Simplemente curación. Al final de la era apostólica, este don dejó de ser operativo, pues tenemos evidencia como mencionábamos anteriormente, que hubo algunas enfermedades que los Apóstoles no sanaron, I Timoteo 5:23 (Pablo le sugiere un remedio a Timoteo, debido a la mala calidad del agua en esos tiempos, que lo enfermaba de su estómago), II Timoteo 4:20 (Pablo tuvo que irse y este hermano quedó enfermo. Pablo no lo sanó) y Filipenses 2:27 (estando con Pablo, este hermano Epafrodito, casi muere… Pablo no hizo nada para sanarlo). Desde luego, aún ocurren sanidades milagrosas, pero no con la intervención portentosa de los seres humanos como antes.

Hacer milagros: Realizar hechos poderosos y maravillosos. Era la capacidad sobrenatural dada a los creyentes de la Iglesia primitiva para producir prodigios que evidenciaban la resurrección de Jesús, pues en el nombre de Jesús los hacían, siendo que él estaba vivo. Comentamos en una entrada anterior, el propósito de estas señales especiales, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Tampoco en nuestros días este don está operativo, pues el propósito original por el que eran necesarios, ya ha sido resuelto por Dios de otra forma: la Biblia está terminada ya.

Profecía: En griego “profeteía” “profétes” derivada de un compuesto más pequeño que esfemi”, que significa mostrar o dar a conocer los pensamientos de uno, hablar o decir, afirmar.(4) En este sentido, continua operativo, pues quienes nos enseñan y predican en nuestros púlpitos, hacen justamente eso, muestran y afirman las palabras que Dios dice en la Biblia para nuestra edificación. Ya hablamos en una entrada anterior acerca de las implicaciones de este don de profecía y las razones de por qué no está operativo en lo relacionado con el anuncio de hechos futuros.

Discernimiento de espíritus: en griego “diakríno”, separar completamente, retirarse,  oponersediscriminar (por impl. decidir), diferencia, distinción, distinguir, examinar, hacer (diferencia), juzgar(5). Era necesario en la era apostólica pues, todavía habían varios lugares a los cuales no llegaban aún los escritos de los Apóstoles. I Juan 4:1-3 “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.” Esta es la forma en que se probaban los espíritus, es decir, la disposición del corazón y las motivaciones de las personas que andaban predicando cosas en aquellos días, para saber si quien hablaba por ellos era el Señor o el anticristo. No implica cosas sobrenaturales ni extraordinarias, pues en este pasaje hallamos la forma de probar los espíritus sencillamente explicada.

Géneros de lenguas: Es la capacidad dada por Dios a un creyente para que se exprese en una lengua o idioma que nunca antes conoció. La frase “lengua extraña” simplemente se refiere a una lengua diferente a la local, no implica nada misterioso. El don de lenguas era necesario por razones obvias en días en que el mensaje del Evangelio solo era conocido por los judíos, y era la voluntad del Señor darlo a conocer a otras naciones en sus idiomas. Fue necesario darles ese don casi como de golpe a los Apóstoles para que comenzaran a hacer ese trabajo. Pero, también, por razones obvias, ya no está operativo pues, el mensaje del Evangelio se predica, se escucha y se lee en casi todos los idiomas del mundo.

Interpretación de lenguas: El caso clásico de la necesidad de este don lo tenemos en I Corintios 14. Todo el capítulo es una muestra de la prioridad que Pablo le daba a la enseñanza en el idioma local (para los corintios, el griego). Los creyentes de Corinto no necesitaban ver un espectáculo de alguien hablando en latín, hebreo o árabe. Lo que necesitaban era escuchar en el Evangelio en griego… pero, ¿qué sucedía si algún ciudadano romano o árabe entraba de visita a la Iglesia de Corinto? No entendería nada de lo que oía… era pues necesario el don de lenguas y el de interpretación. El capítulo 14 dice cómo se llevaban a cabo estos dones. Quien tenía un mensaje del Señor en lengua diferente, pedía la palabra y le era dada en orden. Decía su mensaje y quien tenía el don de interpretación, traducía… de ese modo, las personas extranjeras que visitaban las Iglesias del Señor, podían también escuchar la predicación en sus idiomas. En ningún momento se sugiere que hablaban todos al mismo tiempo, o cada quien lo que quisiera y como quisiera… es más, también dice este pasaje, que si no había traductor, era mejor que nadie hablara lengua diferente, porque entonces, los oyentes no aprovecharían lo que escuchaban.

Tenga paciencia… para discernir acerca de su don espiritual, primero necesita saber en qué consisten bíblicamente. Pronto compartiremos con usted una interesante evaluación que puede ayudarle a descubrir su don.

(1) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (78). Nashville, TN: Caribe.

(2) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (19). Nashville, TN: Caribe.

(3) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (67). Nashville, TN: Caribe.

(4) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (90). Nashville, TN: Caribe.

(5) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (21). Nashville, TN: Caribe.

Dones del Espíritu (tercera parte)

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Seguimos considerando este tema de los dones que nuestras amigas nos comentaron. Otro aspecto sobre lo del don de profecía, es que ciertamente, algunas mujeres en la Biblia ejercieron este don… algunas de las más notables son María hermana de Moisés, Débora, Hulda y Ana, la anciana que esperaba la venida del Mesías en el templo. Note que todas ellas, son judías.

La necesidad de este don, en su aspecto de predecir el futuro, es comprensible en esos días, pues no había Escritura como la tenemos nosotras ahora. Era necesario que Dios hablara a determinadas personas para decirles lo que iba a hacer. Amós 3:7 “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” Sobre esto, hablamos también en la entrada anterior, que ahora, todo lo que necesitamos saber del futuro, ya podemos estudiarlo cuando queramos, pues podemos abrir la Biblia también cuando queramos. Creo que es necesario enfatizar un poco más sobre esto, para hacer ver la razón por la que este don ya no está operativo ni en varones ni en mujeres.

En cuanto al don del Apostolado, hay algunos errores al respecto que se han difundido actualmente, pero trataremos de examinar algunos de los que son más importantes. Para comenzar, lo referente a su nombramiento. ¿Quién nombra a los apóstoles de hoy? ¿Con qué autoridad toman este nombre? Comenzamos a notar la diferencia entre los Apóstoles originales y los modernos. Los Apóstoles que trabajaron con Jesús, los nombró él mismo. Otra diferencia importante es de nuevo, el asunto de la nacionalidad. Recuerde las dos cosas que vimos con relación a los judíos: a ellos les fue confiada la Palabra de Dios y de ellos viene la salvación, porque era un mensaje que solo ellos conocían en ese momento. La palabra griega para “apóstol” es apóstolos, que significa: delegado; embajador del evangelio; oficialmente comisionado de Cristo, con poderes milagrosos, enviado, mensajero.(1) De estas palabras se desprenden otras diferencias significativas.

Los Apóstoles de Cristo, fueron comisionados personalmente por él. Aún Pablo, que no fue del grupo de los doce, también fue instruido y comisionado por Cristo personalmente (Gálatas 1:1, 11-12). Pudieron escuchar instrucciones de su propia voz. Esto no puede ser posible ahora, porque las instrucciones que Dios quiere que sepamos ya están dadas en la Escritura. Si hablara de nuevo de forma audible a alguien, lo que dijera tendría que ser añadido a la Biblia, y tampoco se puede hacer eso ahora, como ya vimos.

Cuando los Apóstoles estaban reunidos resolviendo lo del sucesor de Judas, vemos también los requisitos que ellos buscaron en la persona que podía ser candidata a ocupar el puesto. Esos mismos requisitos los cumplían ellos. Hechos 1:21-22 “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.” Vea las condiciones: los candidatos debían haber pasado por el bautismo de Juan, debían haber estado presentes y siguiendo a Jesús también en su ministerio terrenal, como los Apóstoles y debían haberlo visto resucitado además de eso. ¿Alguno de los apóstoles modernos cumple con estas condiciones?

Por otro lado, están las señales y prodigios que los Apóstoles hacían. Esas señales, eran para autenticarlos como mensajeros y dar veracidad a su mensaje. Marcos 16:20 “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.” Para el mismo propósito le sirvieron a Jesús los milagros, para que las profecías que decían que el Mesías vendría con señales, fueran cumplidas y que creyeran en sus palabras al observar sus señales. Con el paso del tiempo, las señales se fueron acabando porque el Evangelio estaba llegando ya a casi todo el mundo no judío que se conocía en ese tiempo, el Nuevo Testamento comenzaba a ser escrito, así que ya no era necesario autenticar el mensaje. Todos los creyentes con vidas transformadas, eran las mejores señales de su veracidad y poder. Los apóstoles modernos, dan demostraciones de hacer señales, especialmente de sanidades, echar fuera demonios, hablar en lenguas y de predicciones. Pero ¿no se pregunta usted por qué no hacen señales de las otras clases que la Biblia enumera? Los Apóstoles de Cristo hacían toda clase de señales, en cualquier ocasión; no esperaban organizar una cruzada evangelística ante un gran auditorio. Pero de las señales hablaremos después con más detalle.

Hay otra consideración. En tiempos de Pablo, no era raro encontrar gente que se hacía llamar “apóstol”. Aunque para muchos no era fácil distinguirlos, terminaban siendo identificados como impostores por los verdaderos Apóstoles. II Corintios 11:13 “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.” La palabra para ellos en el griego es pseudapóstolos que significa: apóstol espurio; predicador pretendido; falso apóstol. Quienes se proclaman ahora apóstoles, deberían tener más cuidado. Para nombrar a los suyos, Cristo vino personalmente, trabajó con ellos y pulió el carácter de cada uno, para que su Palabra por medio de ellos fuera poderosa. Si había un grupo de hombres por los que el mundo no daba un chícharo, eran estos… pero el Señor mismo, los convirtió en hombres extraordinarios. Se requirió para ello su presencia misma constantemente. Muchos de los apóstoles de hoy dicen ser doctores en teología, en divinidades, en quién sabe qué cosas más; creen que su supuesta erudición les hace merecedores del nombre. Aquellos once, no tenían más que sus propios seres para ofrecer al Señor. Así llegaron a ser grandes ante él, no ante la gente. II Corintios 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros…” II Corintios 3:5-6″… no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto…” I Corintios 4:9 “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.”          I Corintios4:11-13 “Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija.Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.”

Note cuánta humildad. Este era el concepto que ellos tenían de sí mismos y cuánto estaban dispuestos a sufrir por su ministerio… ¿nota algún parecido con algún apóstol que usted conozca?

Y  finalmente, Jesús dijo que sus Apóstoles, al fin de los tiempos, se sentarían sobre doce tronos para juzgar a Israel junto con él. Mateo 19:28 “…vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” Si el Señor tuviera más Apóstoles ahora… ¿dónde se sentarán ellos?  Parece hasta gracioso imaginarlo.

Pero no hemos terminado… siga acompañándonos, porque en esto de los dones, hay todavía mucho qué estudiar.

(1) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (11). Nashville, TN: Caribe.

(2) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (94). Nashville, TN: Caribe.

Dones del Espíritu (segunda parte)

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Como ya hemos definido algunos términos relacionados con los dones espirituales, su clasificación y otras cosas. Pero lo más maravilloso que podemos notar es cómo podemos usar nuestros dones y capacidades para la obra del Señor. Espero que haya trabajado en la clasificación de los dones en sus cuatro categorías.

Un dato curioso que, los dones que pertenecen a las categorías de Fundantes y los Manifestantes, son los más apetecidos por muchos creyentes actualmente. Pero, ya hemos dicho que estos y los demás dones no se buscan… usted no puede obtenerlos por esforzarse en encontrarlos y dominarlos. Es Dios quien los dio como él quiso. Cabe aclarar también que los Apóstoles y Profetas eran solamente de nacionalidad judía, al igual que los escritores de la Biblia, pues Romanos 3:2 dice que a ellos (a los judíos) les fue confiada la Palabra de Dios, y Jesús mismo dijo en Juan 4:22 que la salvación viene de los judíos. Esto quiere decir que ellos fueron la primera nación en conocer estas cosas y fue la voluntad de Dios que las transmitieran al resto del mundo. Por ello las conocemos nosotras ahora. ¿No es sorprendente? Entonces, una persona de otra nacionalidad diferente a la judía, no puede ser considerado profeta… al menos, no un verdadero profeta.

Ya hemos dicho entonces que lo primero que se requiere es que sean de una nacionalidad determinada, pero aún otra cosa era necesaria para que una persona se tuviera como profeta de Dios: que la palabra o la visión que anunciaba de parte de Dios, se cumpliera. Note estas palabras en Deuteronomio 18:20 “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?;si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.” El mundo ha sido testigo de muchos que se hacen llamar profetas, que han dicho y dicen cualquier cosa, dan fechas y detallan acontecimientos que jamás se cumplen. Todos ellos han hablado con presunción, como dice este pasaje. Este hecho irrefutable, les anula también como profetas de Dios.

Aún hay algo más que sucede con estas personas y sus “profecías”. La Biblia contiene ya todas las profecías relacionadas con el futuro que nosotras debemos saber… no falta ninguna. Lo que Dios quería que supiéramos sobre el futuro, está dicho ya. Si las profecías de estas personas fueran de parte de Dios, necesariamente tendrían que ser añadidas a la Biblia, pues serían, según ellos dicen, Palabra de Dios… pero él nos advierte dos cosas al respecto de su Palabra: Una está Salmo 30:5-6 “Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.” (Y no olvide que Apocalipsis 21:8 dice que los mentirosos serán condenados). La otra advertencia está muy ligada a esta: Apocalipsis 22:18-19 “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” Palabras nuevas, profecías nuevas, no pueden ser añadidas en la Biblia. Dios lo prohíbe y advierte seriamente al respecto. En vista de lo anterior, la conclusión a la que llegamos es que no pueden haber ya más profetas que anuncien acontecimientos futuros.

Debemos mencionar también que la palabra “profeta”, viene del griego “profeteúo”, que se refiere a dos cosas: una es que un profeta podía predecir eventos, y la otra es que un profeta podía hablar bajo inspiración, o ser un orador inspirado, que habla no de eventos futuros sino que comunica enseñanzas de la Palabra de Dios (1). Son dos actividades diferentes. En este sentido, nuestros Pastores y Predicadores, ejercen la actividad profética, pues nos instruyen y nos enseñan basados en la Palabra de Dios.

I Cor. 14:1 “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.” En esta carta dirigida a gente no judía, Pablo les dice que de preferencia procuren profetizar… ¿cómo Pablo siendo tan conocedor de la Palabra de Dios, podría decirles esto a gente no judía, sabiendo que Dios no levantaría profetas extranjeros (Deuteronomio 18:18)? Obviamente, Pablo no se refería a la profecía del futuro, sino a la de instrucción.

Manténgase con nosotras, porque le prometimos ayudarle a identificar su don espiritual, y eso haremos próximamente.
(1) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (73). Nashville, TN: Caribe.

Dones del Espíritu

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

1 Corintios 14.12. “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.”

Algunas de nuestras amigas y lectoras han preguntado acerca de los dones espirituales. Vamos a hacer algunos comentarios al respecto que pueden serles útiles. Para comenzar, nuestro pasaje arriba enfatiza el hecho de que los dones son para la edificación de la Iglesia… esa es la razón de ser de ellos. Un uso diferente de ellos, no es aprobado por Dios. El es quien los da, y establece cómo quiere que sean usados. No son para exhibirnos, para jactarnos, para usarlos de manera privada, para competir con otros, etc. Debemos tener cuidado con eso.

¿Qué es un don espiritual y para qué sirve? Los dones son “las habilidades especiales dadas a cada persona por el Espíritu Santo… Nos capacitan para ministrar a las necesidades del cuerpo de los creyentes.”(1) No debemos olvidar que las necesidades del cuerpo de creyentes han venido cambiando según la voluntad de Dios, por lo cual, algunos dones han dejado de manifestarse, o han cesado, porque la necesidad de la Iglesia que dio origen a esos dones, ya no existe o Dios la satisfizo de otro modo.

Las varias listas de dones espirituales que la Biblia presenta están en I Corintios 12:8-10 y 28; Efesios 4:11 y Romanos 12:6-8. El Pastor Samuel Pérez Millos, sugiere una clasificación muy interesante de los dones espirituales, que les mostramos ahora:

I.- DONES FUNDANTES: Son para establecer las bases o fundamentos de la fe que fue dada una sola vez a los santos. Note que los cimientos de una casa se ponen una sola vez. Cuando están puestos, se sigue con otra cosa. Los cimientos de nuestra fe están en las enseñanzas de Cristo que nos llegaron por medio de sus Apóstoles y Profetas. Ellos pusieron hace mucho tiempo el fundamento de nuestra fe… ya no hay que poner otra vez ese fundamento, sino construir sobre él. Efesios 2:20 “…edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo…” Es decir, que los dones fundantes son personas, creyentes dotados que Dios capacitó para poner las bases de nuestra fe.

II.- DONES CONSOLIDANTES: Son para consolidar nuestra fe, es decir, son los que sobreedifican partiendo del fundamento ya puesto. Aquí también se trata de personas capacitadas por Dios, como los Pastores, Evangelistas y Maestros. No tienen que inventarse nada nuevo; todo lo que deben enseñar, ya lo tienen; los Apóstoles y Profetas lo transmitieron.

III.- DONES MANIFESTANTES: Son capacidades sobrenaturales dadas por el Espíritu Santo a quienes él quiere. No hay que buscarlas, no son obligatorias, no son muestra de si somos creyentes o no y tampoco tienen que estar presentes en todos nosotros forzosamente, pues el Espíritu reparte como él quiere. I Corintios 12:11 “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” Algunas de esas capacidades servían para autenticar a los mensajeros, pues en los días en que Pablo escribió la carta a los corintios, la Biblia como la conocemos no estaba escrita aún. En el Antiguo Testamento no hallamos las reglas para el culto y prácticas de la Iglesia, porque la Iglesia se fundó hasta la época del Nuevo Testamento. Por ello, la única forma de saber si un predicador hablaba de parte de Dios, era viendo sus señales. ¿Recuerda cuando Juan el Bautista envió a sus discípulos a preguntarle a Jesús si él era el Mesías? Jesús no respondió ni sí, ni no… él dijo: Díganle a Juan que los cojos andan, los ciegos ven, los sordos oyen, a los pobres les es anunciado el Evangelio, etc. En pocas palabras: Díganle a Juan que vea las señales. Los judíos esperaban un Mesías que abundaría en señales como esas. Allí estaba frente a ellos, pero no lo reconocieron. Los dones manifestantes entonces, poco a poco dejaron de estar operativos. Ejemplos contundentes son, los casos de enfermedades que ya no eran sanados por los Apóstoles, y pasajes como I Corintios 13:8, donde menciona entre otras cosas, que el don de profecía en su sentido de anunciar hechos futuros y las lenguas, cesarían.

IV.- DONES MINISTRANTES: Son los que nos capacitan para un servicio en general. Entre todas las actividades que los miembros hacemos en nuestras congregaciones, vemos que ciertos hermanos destacan en algunas de ellas; les resulta sumamente agradable realizarlas y son realmente competentes en ellas. I Corintios 12:7 “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” No hay creyentes sin dones. Este pasaje dice “a cada uno le es dada”, es decir, todos tienen algo que hacer y una capacidad dada por Dios para hacerlo.

Posteriormente, abundaremos un poco más en estas observaciones sobre los dones espirituales. Luego de estas consideraciones, le dejo una tarea… vea las listas de los dones en los pasajes que mencionamos. Escríbalos aparte y trate de identificar a cuál de las 4 categorías que estudiamos pertenecen. Nosotras hicimos esto en la clase de mujeres y nos gustó mucho.

¿Sabe usted cuál es el don que el Señor le dio? ¿Ya lo identificó? En la próxima entrada puede encontrar una sugerencia para descubrirlo. Bendiciones.

(1) Biblia del diario vivir. 2000, c1996 (electronic ed.) (1 Co 12.1). Nashville: Editorial Caribe.