Archivo | febrero 2012

Consideraciones sobre la vida de Pablo (segunda parte)

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Hechos 17:6 “…Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá…”

Hechos 24:5 “Porque hemos hallado que este hombre es una plaga…”

Qué palabras las que expresaban los enemigos del Evangelio contra Pablo y sus compañeros… ¿qué diría usted si otros la describieran como “una plaga”? Mucha gente realmente lo es… con su mal carácter, con sus continuas quejas, su constante desagrado por todo, por la forma en que son mala influencia para otros, por sus murmuraciones… hasta es comprensible que les llamen “plaga”, pero a Pablo, nadie tenía razones justas para llamarle así. Lo hacían por envidia pura.

Realmente, a lo que estaban llamando “plaga”, era al mensaje del Evangelio que Pablo predicaba… no podían tolerar escuchar ese mensaje. Cuántas veces llamaron blasfemos a Pablo y a sus compañeros cuando ellos llegaban con el mensaje de Cristo… ese mensaje dejaba al descubierto que los fanáticos de la circuncisión estaban equivocados en cuanto al camino de salvación, y las personas que lo escuchaban y se convertían, abandonaban el camino del judaísmo y se volvían a Cristo para ser salvos por fe en él… los judaizantes estaban perdiendo su autoridad y popularidad a causa del mensaje del Evangelio, y eso, no lo podían permitir. Pablo les era realmente una plaga. Eso sin mencionar que Pablo anunciaba la salvación a los gentiles (a los no israelitas), y los judaizantes habían pensado por mucho tiempo que la nación de Israel era la única que gozaba de la promesa de salvación… en el libro de Hechos están registradas las varias veces que los creyentes judíos se asombraron al ver la conversión de los gentiles y decían:

 “…¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” (Hechos 11:18)

“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.” (Hechos 10:34-35)

Para ellos, era asombroso que una nación diferente de Israel, tuviera la posibilidad de ser salva… aparentemente, habían olvidado que Dios prometió a Abraham, el padre de la nación judía, que a través de él, serían benditas TODAS las familias de la Tierra… incluyendo las familias no judías.  Si por anunciar esta grande y maravillosa verdad Pablo era acusado de ser una plaga, creo firmemente, que se sentía orgulloso de que le llamaran así. ¿Y nosotras? ¿Se diría por nuestras palabras y testimonio diario, que estamos invadidas e invadiendo nuestro entorno con el Evangelio y haciéndolo avanzar con la velocidad de una plaga?

Note la otra acusación que hacen contra Pablo: decían que él y sus compañeros estaban trastornando el mundo entero (con el Evangelio, desde luego). Usted podría decir: “¡Qué exagerados eran estos acusadores!… pues, yo le digo que no estaban exagerando. Pablo mismo dice: “…en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.” (Romanos 15:19). Realmente, por la predicación de Pablo el Evangelio se difundió en el mundo velozmente, pero, ¿Cómo? Pablo no tenía celular, no tenía aparato de fax, cámara web para dar video conferencias, memorias USB, iphone, computadora, Internet, correo electrónico, Skype, etc…. ¿Cómo podía entonces decirse de él que había trastornado el mundo?

¿Sabe usted cómo lo hizo? Caminando mucho, navegando durante meses en barcos de carga (no en cruceros o yates de lujo), hablando a cuantos aparecían en su camino, y estos a su vez, hablaron con otros y otros… fue inevitable que el Evangelio se esparciera. Pablo tenía una determinación de hierro para predicarlo, y Dios estaba absolutamente decidido a bendecirlo y darle poder a su predicación.

Queridas amigas, ¿y nosotras? Ahora nadie nos persigue ni tememos la muerte por publicar artículos como este en un blog en Internet. Muchos presidentes y gobiernos en general no se oponen a que el Evangelio sea predicado en sus países… los creyentes pueden reunirse en sus templos, salir en grupos para visitar a sus vecinos y amigos y predicarles… tenemos tantas ventajas que Pablo ni soñó jamás. ¿Se diría de nosotras que trastornamos nuestro mundo con el Evangelio? No se nos pide que hagamos lo que Pablo hizo… como vimos en la entrada anterior, ese ministerio estaba apartado exclusivamente para él… nuestro trabajo, aunque difícil, es más sencillo, ¿lo haremos?

Tanto Pablo como nosotras ahora, contamos con la promesa de Dios de bendecirnos en esta tarea… ¿La iniciaremos ya?

Consideraciones sobre la vida de Pablo (primera parte)

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Hechos 13:2 “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.”

Recientemente en nuestra Iglesia tuvimos una Conferencia para mujeres, en la que nuestra expositora, la hermana Blanca Manzanares, nos llevó en un viaje por el libro de Hechos junto con el Apóstol Pablo. Quiero comenzar hoy compartiendo la primera de tres cosas que quedaron impresas en mi mente y corazón luego de esa conferencia.

Esta primera reflexión está en el pasaje transcrito al inicio… en las palabras “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.” Dios dice que en ese momento, tenía ya una obra específica para este equipo de misioneros… una obra que solo ellos eran responsables de hacer, que solo ellos podían hacer del modo que Dios quería.

Leamos el texto de otra manera: “…dijo el Espíritu Santo: Apartadme a… (pronuncie su propio nombre) para la obra a que la he llamado.” ¿Cómo le suena el pasaje ahora? Dios tiene también una obra específica para usted… una obra que solo puede y debe hacerla usted, pues Dios puso en su persona las cualidades y características necesarias para esa labor… ¿ya se apercibió de ello?

El Espíritu Santo dijo estas palabras respecto de Pablo y Bernabé, no como un comentario… fue una orden. En el caso suyo y mío, también es una orden. Por mandato del Señor usted y yo tenemos tareas que hacer en su obra. Si no estamos haciendo nada, estamos desobedeciendo abiertamente una orden directa del Señor… eso es muy grave… tan grave como que Dios dijera: No matarás, y nosotras le contestáramos: No me importa; tal persona me cae mal y la mataré. Diríamos que esto es  escandaloso, pero no nos parece escandaloso rehusar obedecer al Señor en la obra específica que él nos mandó hacer.

En la Biblia hay un ejemplo de una persona a la que Dios tenía apartada para una tarea, y se estaba tardando mucho en hacerla… ese era Barac, en el libro de Jueces capítulo 4. Vemos que una mujer (Débora), tuvo que llamarle la atención, porque, Dios había dado una orden y él estaba retrasando su cumplimiento (ya de por sí, es vergonzoso que las mujeres tengan que estar reprendiendo a los varones por no cumplir con sus obligaciones… pero tampoco nosotras deberíamos necesitar que nos recuerden nuestros deberes en la obra del Señor).

Pues, bien… usted como creyente, está apartada para una obra específica por Dios mismo, como Pablo en sus días. Si no ha descubierto qué tarea es, ore al Señor para que pueda abrir sus ojos y ver cuál es su labor… si ya sabe en qué consiste la tarea, no retrase más su obediencia. Quien pierde por no obedecer, siempre es usted.

Preparar el corazón para inquirir las Escrituras

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares
Esdras 7:10 “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.”
Una de nuestras lectoras preguntó: ¿Qué implica preparar el corazón para inquirir en las Escrituras? Pues, bien… comenzaremos buscando las palabras “preparado” e “inquirir” en su idioma original:
Preparado: 
Del hebreo kun; entre otras cosas significa: estar erguido, afirmar, alistar, apercibir, armar, arreglar, asegurar, confirmar, consolidar, convenir,  disponer, encaminar, enderezar, establecer, firme, formar, fundar, ordenar, permanecer, preparar, preparativo, proveer, quedar, recto,  robustecer, seguro, sinceridad.
Inquirir:
Del hebreo darásh; por lo general seguir (en persecución o búsqueda); buscar o preguntar; andar, en busca de, buscar, caso, consultar, cuenta, cuidar, demandar, deseado, escudriñar, hacer averiguar, indagar, inquirir, mendigar, pedir, perseguir, preguntar, procurar (2)
Preparar el corazón para inquirir las Escrituras, implica entonces, disponerse, apercibirse, afirmarse en el propósito de, consolidar la intención de, permanecer en la decisión de, hacer preparativos para llevar a cabo la acción de inquirir en la Palabra del Señor con toda sinceridad. Entre los significados de inquirir hallamos el de “mendigar”… la figura implica que con la misma vehemencia de un mendigo afligido y necesitado, supliquemos al Señor nos revele lo que debemos aprender de su Palabra para poder obedecerla (no para satisfacer la curiosidad).
Significa pues, escudriñarla en detalle, desear comprender lo que dice, indagarlo hasta ser convencidos por ella, perseguir su enseñanza, buscarla incesantemente, cotidianamente.
¿Está su corazón preparado de este modo cuando lee y estudia la Biblia? ¿Hay pasajes que ha leído varias veces por varios meses o años y nunca comprendió su significado? No pase por encima de ellos una y otra vez… decídase a comprenderlos… decídase a inquirir sobre ellos, y sobre todo, la otra parte del pasaje en Esdras 7:10, que es aún más importante: decídase a cumplir, a obedecer lo que aprende. Así será realmente de bendición para su vida.
 (1) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (58). Nashville, TN: Caribe.
 
(2) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (31). Nashville, TN: Caribe.

Una sugerencia de oración por nuestros esposos

Queridas hermanas y amigas, desde el blog de La Esposa del Pastor, nos comparten estas sugerencias para 31 días de oración por  nuestros esposos en general, no solo por los que son Pastores. El enlace abajo es la oración para el primer día. Ustedes pueden buscar en el blog las  sugerencias de oración para los demás días. Que sean de bendición para ustedes, sus esposos, sus ministerios y sus matrimonios.

http://laesposadelpastor.blogspot.com/2012/02/31-dias-de-oracion-por-mi-esposo-dia-1.html

Sirviendo a Dios desde su posición

Por: Roberto Manzanares

 Al parecer hoy día, muchas personas tienen la idea de que en sus iglesias no hay mucho que hacer. Piensan que el trabajo está siendo hecho bien y que ya no existen lugares para servir en la obra de Dios. Toda creyente debe confrontarse a sí misma con las siguientes preguntas: ¿Cuál es mi trabajo en la iglesia? ¿Qué está consumiendo el tiempo que es del Señor? ¿Qué es lo que más me llama la atención en el servicio de la obra de Dios? ¿Quiénes son las personas más cercanas a mí? Esa es su área de acción, esa es su posición.

En la Escritura observamos que muchos siervos del Señor le sirvieron desde los lugares en donde estaban, algunos desde sus palacios, otros en sus aldeas o pueblos y otros en las grandes ciudades. Algunos de ellos eran personas de enorme influencia y otros eran simplemente campesinos o pastores de ovejas.

Todo tiene que ver con buscar la voluntad del Señor involucrándonos en su obra, participando de forma activa en ella. De esta manera podremos ver que existen muchas formas de servir al Señor en su iglesia. Usted debe buscar las oportunidades para participar en el trabajo que desarrolla su congregación. Muchos tenemos el deseo de servir al Señor, ¿verdad?, pero pensamos que nos falta la oportunidad porque pensamos que esta llegará de alguna manera sobrenatural, cuando en realidad solo se trata de buscarla en el lugar donde nuestro Dios en su soberana e infinita sabiduría nos ha puesto.

Si se mantiene buscando la oportunidad para servir, el Señor le mostrará muchas, téngalo por seguro. Ninguna persona que tenga disposición de servir quedará sin ver las oportunidades para hacerlo, el Señor se encargará de mostrárselas.

Nuestro Dios nos proveerá su dirección para que le sirvamos en este nuevo año si somos dispuestos, si nos identificamos con las necesidades de la obra de Dios y si buscamos las oportunidades para servirle en el lugar donde nos encontremos