Archivo | mayo 2012

La Educación en el hogar

Por: Daysi de Ríos

Es exclusivamente responsabilidad de los padres educar a los hijos; no es responsabilidad de la maestra, del pastor, del vecino, del abuelo, del tío, etc. cuando se refiere a padres es papá y mamá, la responsabilidad es de los dos y si los dos se unen y giran en una misma dirección tendrán hijos felices.

Deberes de los padres para con sus hijos

Amarlos  Tito 2:4

Enseñarlos en los caminos de Dios   Prov. 22:6, Ef. 6:4

Instruirlos en la palabra de Dios      Dt. 4:9, 11:19, Is. 38:19

 Hablarles de los juicios de Dios           Joel 1:3

 Ordenarles que obedezcan a Dios  Dt. 32:46, 1 Cr. 28:9

Bendecirlos     Gn. 48:15, He 11:20

 Tenerlos en sujeción   1Ti. 3:4,12

  Corregirlos  Prov. 13:24, 19:18, 23:13, 29:17, He. 12:7

No provocarlos a ira Ef. 6:4, Col 3:21

 No unirlos en matrimonio con mundanos  Gn. 24:1-4, 28:1-2, Lm. 5:7

 Orar por sus hijos:

a)      En bien de su bienestar espiritual   Gn. 17:18, 1 Cr. 29:19

b)      Cuando enfrentan tentaciones    Job 1:5

c)      Cuando están enfermos  2 Sam. 12:16, Mr. 5:23, Jn 4:46,49

 La fidelidad de los padres tiene recompensa

a)      Son bendecidos por sus hijos  Prov. 31:28

b)      Dejan una herencia de bendición a sus hijos, Sal. 112:2, Prov. 11:21, Is. 65:23

PADRES EJEMPLARES

ABRAHAM

Génesis 18:19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de si, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Ve las palabras de Jehová acerca de Abraham. ¿Qué sabía Dios acerca de Abraham? Que iba a guiar sus hijos en los caminos de Dios. ¿Fue la posición de liderazgo de Abraham pasiva o activa?

JOSUÉ

 Josué 24:15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Pregunta, ¿Quién fue el vocero para su casa? ¿Josué o su esposa? Note que Josué, quien fue un líder grande en la historia de la Biblia, fue sumiso al Señor. Josué pudo guiar ejércitos y pudo influenciar su familia para servir a Dios. ¿Padre, es usted ese tipo de hombre? ¿Está influenciando su familia para servir a Dios o es usted por su ejemplo enseñado su familia que Dios no tiene nada de importancia en su vida? No olvides hombre, que tus acciones hablan más fuerte que sus palabras.

JOB

Job 1:5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job; quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacia todos los días.

¿Qué hizo Job todos los días? Estaba orando para ellos, haciendo holocaustos para ellos todos los días en caso que han pecado. En otras palabras, Job fue pendiente espiritualmente para sus hijos.

Efesios 6:4 Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

El rol del padre es algo serio. En la palabra de Dios, sus deberes son claramente demarcados para que nadie pueda ser ignorante de lo que Dios requiere de nosotros como padres.

Ningún otro grupo debe ser más importante que su familia.

Enseña sus hijos para amar, respetar y obedecer sus padres (por medio de su ejemplo)

Debe ser un esposo considerado y cariñoso.

No debes hablar en una manera impropia o indecorosa.

Debe poner a un lado el día del Señor y adorar como una familia.

Debe proveer espiritualmente para su familia.

Debe iniciar tiempos devotos en la palabra de Dios en su casa.

Debes ser honesto en sus tratos.

Debe respetar los miembros de su familia como individuales.

 

MADRES EJEMPLARES

SARA
“Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.” Génesis 21:6

Madre de Isaac. También era una mujer estéril. Pero Jehová cambió su vida y su nombre. A la edad de 90 años, ella concibió el hijo que Dios le había prometido a Abraham. Sara es descrita en el Nuevo Testamento como ejemplo de fe (Ro 4.19; Heb 11.11) y de sumisión (1 P 3.6). Se regocijó [o más bien se rió] al escuchar que recibiría la bendición de ser madre. Se convertiría más tarde en la madre del pueblo escogido por Dios.

 ANA

“Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre.” 1 Samuel 1:22

Madre de Samuel, el profeta. Esta mujer era estéril y sufría mucho por ello. En oración pidió a Jehová un hijo, el cual le fue concedido. Poco tiempo después, siendo Samuel de muy pocos años, su madre lo llevó al templo para presentarlo delante de Jehová. Allí mismo lo entregó en cuidado de Elí, el sacerdote, para dedicarlo al servicio del Señor (1 S 1.1–2.21). El cántico de Ana (1 S 2.1–10) se compara con el Magnificar de María (Lc 1.46–55). En este cántico aparece por primera vez en el Antiguo Testamento el nombre Mesías.
 

ELISABET
“Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo…” Lucas 1:41

Madre de Juan, el Bautista. Descrita es la Biblia como una mujer justa e irreprensible ante los mandamientos del Señor. Su embarazo también fue milagroso. Ella era estéril, y al momento de concebir era de edad avanzada. Sus palabras inspiradas por el Espíritu Santo (Lc. 1.42–45) alentaron a María, madre de Jesús.

MARÍA

“Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.  Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.” Lucas 1:46-48

Madre de Jesús nuestro Salvador. Halló gracia ante los ojos de Dios. Mujer judía espiritualmente sensible, fiel y obediente a la voluntad divina. Ser madre fue un milagro ya que concibió, siendo virgen, por obra del Espíritu Santo de Dios.

EUNICE
“…trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.” 2 Timoteo 1:5

Madre de Timoteo, mujer judía creyente en Cristo que aunque tenía un esposo gentil [griego], supo instruir a su hijo con las Sagradas Escrituras. Ella, junto con su madre Loida, fueron mujeres dignas de ser imitadas.

Cómo crecen y se desarrollan los niños

Por: Daysi de Ríos

(0-12 meses)

1. HABILIDADES MOTRICES

A) Habilidades motrices gruesas

  • Se sienta sin apoyo.
  • Camina con ayuda.
  • Rueda una pelota a instancias de un adulto.

B) Habilidades motrices finas

  • Ofrece, coge, se lleva objetos a la boca.
  • Recoge cosas con el pulgar y un dedo.
  • Pasa un objeto de una mano a otra.
  • Deja caer y recoge juguetes.

2. HABILIDADES DE COMUNICACIÓN

A) Comprensión del lenguaje

  • Responde al lenguaje mirando al hablante.
  • Responde de distinta manera a distintos aspectos de la voz del hablante (por ejemplo amistosa o inamistosa, masculina o femenina).
  • Se gira hacia la fuente de sonidos.
  • Responde con gestos a hola, adiós y upa cuando estas palabras son acompañadas de gestos adecuados.
  • Detiene la acción cuando se le dice no (cuando es acompañado de gesto y tono adecuados).

 B) Lenguaje hablado

  • Produce gritos y sonidos sin gritar.
  • Repite alguna vocal y consonante (balbucea) cuando está solo o cuando se le habla.
  • Comunica significados con la entonación.
  • Intenta imitar sonidos.
  • Tiene vocabulario de unas 50 palabras para personas importantes, objetos comunes y la existencia, la no existencia y la repetición de objetos y sucesos (por ejemplo, más y se fue).

3. HABILIDADES COGNITIVAS

  • Sigue con la vista un objeto en movimiento.
  • Reconoce diferencias entre las personas.
  • Responde a extraños llorando y mirando fijo.
  • Responde a expresiones faciales ajenas y las imita.
  • Responde a instrucciones muy simples ( por ejemplo, levanta los brazos cuando alguien dice ven y gira la cabeza cuando se le pregunta ¿Dónde está papá?).
  • Imita gestos y acciones (por ejemplo, sacude la cabeza para negar, juega a ¡aquí está! Ondula la mano para decir adiós).
  • Introduce en un contenedor y saca de allí intencionalmente objetos pequeños.

4. HABILIDADES DE AUTOABASTECIMIENTO

  • Come galletas solo.
  • Sostiene la taza con ambas manos; bebe con asistencia.
  • Mantiene brazos y piernas separadas mientras se lo viste.

5. HABILIDADES SOCIALES

  • Sonríe espontáneamente.
  • Responde de distinta manera a extraños que a familiares.
  • Presta atención a su nombre.
  • Responde a no.
  • Copia acciones simples de otros.

(12-24 meses)

1. HABILIDADES MOTRICES

A) Habilidades motrices gruesas

  • Camina solo.
  • Camina hacia atrás.
  • Coge juguetes del suelo sin que se le caigan.
  • Tira del juguete, empuja el juguete.
  • Se sienta solo en la sillita.
  • Sube y baja escaleras (cogido de la mano).
  • Se desplaza hacia la música.

B) Habilidades motrices finas

  • Construye torres de tres bloques pequeños, coloca cuatro anillos en una vara.
  • Coloca cinco clavijas en un tablero.
  • Vuelve dos o tres veces las páginas.
  • Garabatea.
  • Gira perillas.
  • Arroja una pelota pequeña.
  • Pinta con movimiento de todo el brazo, cambia de mano, da pinceladas.

2. HABILIDADES DE COMUNICACIÓN

A) Comprensión del lenguaje

  • Responde correctamente cuando se le pregunta donde (cuando la pregunta es acompañada por el gesto).
  • Comprende las preposiciones sobre, en y debajo.
  • Responde al pedido de que traiga objetos familiares de otra habitación.
  • Comprende frases simples con palabras clave (por ejemplo: Abre la puerta, Coge la puerta).
  • Coge la pelota.
  • Sigue una serie de dos órdenes simples pero relacionadas.

B) Lenguaje hablado

  • Dice alguna palabra con significado.
  • Usa palabras sueltas más gestos para pedir objetos.
  • Dice palabras sueltas sucesivas para describir un suceso.
  • Se refiere a sí mismo por el nombre.
  • Usa o mío para indicar posesión.
  • Utiliza formas pretéritas del verbo.
  • Se refiere a sí mismo con los pronombres yo o .
  • Repite por lo menos una rima infantil y canta una canción.
  • Su habla es comprensible para extraños pero todavía comete errores de dicción.

3. HABILIDADES COGNITIVAS

  • Imita acciones y palabras de los adultos.
  • Responde a palabras u órdenes con la acción adecuada (por ejemplo, deja eso, baja).
  • Es capaz de reunir dos objetos semejantes.
  • Mira un libro de imágenes con un adulto y, cuando se le pide, nombra o señala objetos (por ejemplo, ¿Qué es esto? Señala al bebé).
  • Reconoce diferencias entre y yo.
  • Tiene un arco atencional muy limitado.
  • Realiza aprendizaje primario a través de su propia experiencia.

4. HABILIDADES DE ABASTECIMIENTO

  • Usa cuchara, derrama algo.
  • Bebe de la taza, con una mano, asistido.
  • Mastica alimento.
  • Se quita zapatos, calcetines, pantalones, camisa.
  • Indica necesidades de ir al servicio.

5. HABILIDADES SOCIALES

  • Se reconoce en el espejo o en una imagen.
  • Se refiere a sí mismo por su nombre.
  • Juega solo, inicia su propio juego.
  • Imita conductas adultas en el juego.
  • Colabora a recoger las cosas.

Hermanas hemos visto que un niño posee diferentes habilidades  ellos son muy inteligentes entonces son capaces de aprender a comportarse correctamente en el templo, no lanzar objetos en el templo, permanecer en silencio en el culto, no andar corriendo en el templo, obedecer a la maestra de escuela dominical, obedecer a los padres.

En la Biblia encontramos el ejemplo de SAMUEL. Ana, una mujer estéril  que DIOS bendijo dándole un hijo y ella  lo dedicó  a Jehová;  SAMUEL desde pequeño sabía comportarse, él iba creciendo y aprendiendo de la Palabra de Dios.  Como madres desde pequeños debemos preparar a nuestros hijos para el servicio de DIOS.

Raquel

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Su nombre viene del hebreo “Rakjél”, que significa “ovejita”. Segunda hija de Labán, sobrina de Rebeca, prima de Jacob y Esaú. Vivía en Mesopotamia, en la misma región donde Eliezer, criado de Abraham, encontró a Rebeca. Allí la conoció Jacob. Una vez más el pozo de una ciudad de Harán fue el sitio de sucesos importantes en la historia de una familia. Aquí fue donde Rebeca encontró a Eliezer, el siervo de Abraham, el que había ido a buscar esposa para Isaac. Casi cuarenta años después, Jacob el hijo de Rebeca, devolvió el favor al dar de beber a su prima Raquel y a sus ovejas del mismo pozo.

Raquel era pastora del rebaño de su padre. En el momento que Jacob acababa de llegar al pozo donde abrevaban las ovejas, preguntó a los varones que allí estaban, por Labán y su familia. Fue allí cuando Raquel llegó con su rebaño también. El saludo que él le hizo, no era extraño ni inadecuado. Raquel dio aviso de que su pariente había llegado, y Labán, fue el primero en salir a recibirlo. Lo alojaron en su casa por un mes, donde pronto se comenzó a notar el carácter servicial que siempre Jacob había tenido.

Primero, parecía que Labán no quería aprovecharse de sus servicios así que, le propuso pagarle por ello. Desde que llegó y vio a Raquel, parece ser que Jacob se enamoró de ella, y es probable que Labán se hubiera percatado de eso. Era la costumbre en ese tiempo que el hombre diera una dote, o un regalo importante, a la familia de su futura esposa. Esto se hacía para compensar a la familia por la pérdida de la muchacha. Como Jacob no tenía nada en efectivo que ofrecer, ofreció trabajar siete años para Labán y que se le permitiera casarse con Raquel.

Pero había otra costumbre en esa tierra que Labán no le explicó a Jacob. La hija mayor tenía que casarse primero. El darle a Lea en lugar de Raquel talvez fue una estratagema de Labán para que Jacob se sometiera a otros siete años de duro trabajo. Así, Lea fue la primera esposa de Jacob y Raquel, la segunda. Este fue uno de los hogares más problemáticos de los que la Biblia cuenta. Lea no era amada por su esposo, pero Dios le concedió hijos. Raquel era la esposa amada, pero era estéril. Esta situación, era de grave afrenta y vergüenza para las mujeres de estas culturas. Pronto comenzaron los pleitos y discusiones entre Jacob y Raquel por la falta de hijos. Y las cosas empeorarían pues, la costumbre de ellos, como en días de Abraham, era dar por mujeres a las siervas de la esposa, para que los hijos de ellas, fueran tenidos como hijos de la esposa. Eso hizo Raquel; y aunque Lea ya tenía varios hijos, cuando dejó de concebir, ella también hizo lo mismo que Raquel. La expresión “dará a luz sobre mis rodillas”, significaba que el hijo era reclamado como propio.

El episodio de las mandrágoras: esta parte del relato resulta hasta un poco desagradable. Las mandrágoras eran consideradas frutas de la fertilidad. De allí el interés de Raquel por conseguirlas. Se puso de acuerdo con su hermana para permitir que Jacob estuviera con ella esa noche a cambio de las mandrágoras. Aquí tenemos una ilustración de lo que puede ocurrir cuando las mujeres ponemos el sentido de nuestras vidas en una sola cosa, pensando que sin ella no podemos vivir. Para Lea, era tener el amor de su esposo, y para Raquel, tener hijos de él. Dios le dio a Raquel un hijo, antes de que se separaran de su padre Labán. El niño se llamó José.

Pero llegó la hora de que Jacob saliera de ese lugar, y Dios así se lo dijo. Jacob comenzó a prepararse para salir y lo primero que hizo fue hablar con sus esposas al respecto. En este episodio es cuando vemos por primera vez a estas hermanas de acuerdo en una cosa. Lo triste es que, ellas no sentían que tenían parte en el corazón de su padre. Sentían que habían sido objetos de los negocios de su padre nada más. Que habían sido otro medio que él usó para tener ganancias. Qué familia tan extraña, pero no son tan diferentes de las familias modernas. A Raquel y a Lea no les fue difícil dejar su casa porque su padre las trataba tan mal como a Jacob. De acuerdo con la costumbre, debían haber recibido los beneficios de la dote que Jacob pagó por ellas: catorce años de arduo trabajo. Cuando Labán no les dio lo que legítimamente les pertenecía, comprendieron que nunca heredarían nada de su padre. Por eso aprobaron de todo corazón el plan de Jacob de tomar todas las riquezas que había ganado y partir.

Cuando se marcharon, a escondidas de Labán, Raquel tomó los ídolos de su padre, esto es, los terafines, que eran pequeñas imágenes («terafín») de los dioses familiares tenían un gran significado para los herederos. De acuerdo con la antigua ley de los alrededores de Harán, los hijos, particularmente los mayores, tenían el privilegio de heredar los «dioses» familiares, al igual que todas las propiedades que los acompañaban. Algunos suponen que Raquel los tomó con la idea de reclamar la herencia familiar en el futuro. No se puede asegurar esto con certeza. Cuando Labán supo que se habían ido, fue tras ellos hasta encontrarlos en el camino. Quizá iba dispuesto a regresarlos por la fuerza a su casa, pero Dios le dijo en sueños que se guardara de tratarlos mal, así que la reunión fue pacífica después de todo.

Labán preguntó por sus terafines. Obviamente Jacob no sabía lo que había hecho Raquel, así que, hasta se atrevió a jurar que la persona que los tuviera, moriría. Raquel debe haber pasado un gran susto al escuchar las palabras de su esposo, así que se le ocurrió irse a su tienda, acomodarse sobre los terafines y decir que no podía levantarse a causa de su menstruación. Nadie la molestaría seguramente, pero lo cierto es que estuvo a punto de morir en ese día. Y estaría en peligro nuevamente, cuando se hizo inminente que Jacob se encontraría con Esaú su hermano. Jacob tomó medidas para la seguridad de sus esposas e hijos, pero siempre para Raquel, las medidas fueron especiales. Los dos hermanos se separaron en paz. Pasó un tiempo más y Raquel pudo concebir otro hijo, pero ella falleció en el parto. El nombre del niño fue Benjamín. Raquel falleció en el camino a Belén y allí fue sepultada.

No se sabe si ella murió primero que su hermana Lea. Dios les concedió a ambas lo que deseaban, pero no en el tiempo que ellas lo hubieran querido. Raquel tuvo dos hijos, José y Benjamín, y Lea, fue honrada como esposa de Jacob, en la hora de su sepultura, quedando ella en el sepulcro familiar, como Sara y Rebeca, esposas únicas y amadas de sus maridos. Desde aquel primer encuentro en el pozo, la relación que se originó entre Jacob y Raquel no sólo nos recuerda que el romance no es un invento moderno, sino que además nos enseña algunas lecciones sobre la paciencia y el amor. El amor de Jacob por Raquel era paciente y práctico. Tuvo la paciencia de esperar siete años por ella, pero se mantuvo ocupado mientras tanto. Aún cuando ella no pudo tener hijos por mucho tiempo, el amor de él hacia ella siguió siendo incondicional, pero ella estaba tan enfocada en lo que no tenía, que, no pudo disfrutar de eso. Su envidia e instinto de competencia estropearon su relación con su hermana Lea y no podía comprender que la devoción de Jacob no dependía de su capacidad de darle hijos.

Creo que debemos considerar acerca de su conducta el hecho de que no está bien vivir pensando en lo que no tenemos, y olvidar las bendiciones que Dios ya nos ha dado. Aunque no sean las que nosotros queremos, seguramente son las que más necesitamos.