Archivo | septiembre 2012

Para una futura esposa de Pastor, con amor 2

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

En mi tiempo de noviazgo con mi esposo, por la gracia de Dios fui comprendiendo y pensando en las cosas que ahora comparto con ustedes. Ya habrán notado que algunas de esas cosas suenan duras y difíciles, pero es hora de decir también, que comprendí que no había mejor situación para mí que ser la esposa de un Pastor. Tuve la bendición de tener como modelos a mis propios padres, así que, pude ver con bastante claridad, un panorama de lo que sería mi propia vida de casada. Las pruebas y aflicciones del Ministerio Pastoral son muchas… pero nada se compara con la alegría e inmensa fortuna de ser la persona clave en la vida de un siervo del Señor… la que lo alienta, la que lo consuela, con quien comparte su ministerio, quien puede darle muchas buenas ideas para ser un mejor servidor de Cristo y desde luego, participar llevando a cabo esas propuestas. Por eso, es tan importante lo que sigue a continuación.

Siguiendo, pues, con las reflexiones sobre una futura esposa de Pastor, en tercer lugar, no piense por ningún momento que ustedes son una pareja como cualquier otra. Quien no sabe que ese muchacho es el Pastor y usted es la novia de él, los vería comunes y corrientes, pero, cuando se entere de lo que son, todo cambiará. Si la voluntad del Señor así lo tiene previsto, usted terminará siendo la esposa del Pastor, y si entiende bien lo que esto significa, también comprenderá que la responsabilidad que se demanda de usted, comenzó desde que aceptó un noviazgo con el Pastor. Sí, hermana… ya sobre usted también hay una responsabilidad.

Responsabilidad, ¿para con quién? Para con el Señor en primer lugar. Como mencionamos anteriormente, debe cuidar con mayor celo su testimonio y asegurarse que su corazón late al ritmo del de su novio, en lo que se refiere al amor y diligencia en la obra de Dios. Esto es básico. Si no es así, no vale la pena que siga leyendo, y peor aún, no le aconsejo que siga en esa relación, pues en segundo lugar, su responsabilidad es también hacia él. Lo que usted es, lo que dice y lo que  hace y no hace, ahora inevitablemente, estará relacionado con él.

En cuarto lugar, no crea que en su tiempo de noviazgo, conocerá bien lo que es la vida de un Pastor. Ahora que son novios, quizá él comparte con usted algunas de sus inquietudes y de sus proyectos para el ministerio, pero eso es apenas un asomo de lo que a él le toca vivir diariamente. Además, usted por ahora no participa en todas esas cosas, sino solo en algunas, y más aún, no está comprometida para acompañarlo en todas sus tareas, pero lo estará cuando sea su esposa. Por eso, vaya planeando cómo lo hará. No pierda de vista su actitud… ¿Qué hará cuando los deberes pastorales comiencen a interponerse en las cosas que usted personalmente quiere hacer con su esposo? ¿Podrá hacer a un lado aún a su familia y amigos si el ministerio de su esposo lo requiere? ¿Podrá replantearse sus expectativas personales de estudio o trabajo para que la vida y ministerio de su esposo sean favorecidos? ¿Podrá enseñarles a sus futuros hijos a que hagan lo mismo?

No es fácil lo que viene, hermana… La vida cristiana es difícil… entramos por la puerta estrecha, recuerde… Ser la esposa de un Pastor es una manera de vivir la vida cristiana. Tiene sus propias pruebas, retos y sacrificios, pero ninguno de sus sufrimientos será olvidado por Dios. Apocalipsis 14:13 “Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”  Por experiencia propia le digo: es una de las tareas mejor recompensadas que Dios puede asignarle a una mujer… cosechará recompensas aún cuando usted ya no esté en este mundo.