Archivo | octubre 2012

Libro de trabajo

Tenemos otra buena sugerencia de lectura para ustedes, pero esta incluye un beneficio adicional: es un libro de trabajo. La autora Elizabeth George nos invita a estudiar el capítulo 31 de Proverbios para descubrir, como ella dice, “Los tesoros de una mujer virtuosa”… sabemos que será muy útil para todas. Anímense a conseguirlo y a comenzar a trabajar!!!

Para una futura esposa de Pastor, con amor 4

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Pues, bien, llegamos al asunto final… la boda. Esto es complicado porque la boda de un Pastor no es cualquier boda. No vaya a permitir que se llegue ese tiempo sin haber hablado con su novio larga y claramente de cómo será. En su boda, usted  debe buscar glorificar al Señor antes que satisfacerse usted misma. Muchas jóvenes (desgraciadamente creyentes algunas), con el pretexto de que “una solo se casa una vez”, se dedican a hallar la forma de cumplir caprichos caros con sus bodas… agobian a sus novios y a sus familias con vestidos caros, recepciones y banquetes costosos, “lunas de miel” obligatorias… luego de la boda, no tardarán en comenzar los pleitos por si quedaron deudores o por todo el dinero que gastaron y que ahora les serviría tanto. A veces el novio colabora con el derroche, pero no es tan frecuente en los varones como sí lo es en las mujeres. Usted no debe ser así.

Quiero compartirle que, mi esposo y yo acordamos llevar a cabo solo nuestra boda civil (nota: no es cierto que si una no se casa “por la Iglesia”, no está casada ante Dios… Romanos 13:1 nos manda someternos a las autoridades establecidas por Dios, por lo tanto, la resolución del Juez, Secretario o Alcalde que efectúe su boda, está plenamente reconocida por Dios). Mi esposo y yo comenzamos a ahorrar un par de años antes de casarnos, y teníamos ya lo suficiente para comprar de contado algunas de las cosas grandes que necesitábamos… pero solo teníamos para eso, no para una boda con vestido y traje y todo eso. Al final sí lo hicimos porque muchas personas nos obsequiaron lo que necesitábamos: la tela de mi vestido, el local para la cena, la decoración, las tarjetas de invitación, los recuerdos de la boda, etc. No tuvimos que gastar nada en esas cosas nosotros. En ese caso, estuvimos de acuerdo en hacerlo, pues no usaríamos nuestros ahorros. Dios permitió que por la generosidad de muchas personas, se llevara a cabo el culto especial de nuestra boda. Pero no siempre puede ser así para todas. Aún y cuando ustedes y sus familias tengan dinero, una boda de creyentes no debe destacar por el derroche, considerando también que muchas de las cosas que ocasionan gastos en las bodas, son inventadas por el mundo.

Primero, usted y su novio deben definir si en efecto van a realizar un culto especial con motivo de su boda y todo lo que eso implica, o harán solamente una reunión con su familia más íntima. Si lo hacen así, podrán reservar dinero para ustedes dos, para hacer un corto viaje o darse algún gusto.

Luego, si acuerdan realizar el culto de boda, considere lo siguiente (y considérelo usted, porque, los hombres no son los que piensan en ramos de flores, cortejo de damas, decoraciones, etc. Lo que quiero decir es, que la mayor parte de los gastos los ocasiona la novia, sea porque a ella se le ocurran o porque la presiona su familia):

1.- Su familia querrá intervenir. Especialmente si usted es la primera hija o la última hija, o la única soltera de la familia… por la razón que sea, querrán hacerlo, y tienen derecho, pero usted y su novio deben establecer límites para la participación de ellos, para que no los agobien con pequeñeces o para que hagan cosas que ustedes no pueden o no quieren hacer.

2.- Procure no gastar tanto en su vestido… recuerde que solo lo usará una vez; además, lo sencillo es lo elegante. A su novio sí motívelo para que, si va a comprar traje, sea uno de buena calidad, porque él sí podrá volver a usar saco y corbata en otras ocasiones.

3.- Haga apartados de boda; no opte por decir a sus invitados que le den sus regalos en dinero. ¡¡¡Hacer apartados de boda es lindo!!! Vaya a la tienda, seleccione cosas útiles, desde un pelador de papas hasta una olla de presión… es posible que reciba por ese medio todo lo que necesita para su casa.

4.- Planeen hacer algo especial para el ministro que oficiará la boda (un pequeño obsequio, una tarjeta de agradecimiento, etc). Además, como un piadoso detalle para su familia inconversa, pueden pedirle que oriente la parte final de su sermón a hacer una llamado al arrepentimiento para ellos.

5.- Tampoco es necesario gastar tanto dinero en comida. Puede buscar en Internet opciones económicas para el banquete. Tampoco es necesario que compre un caro pastel de boda… puede pedir que alguien de su familia o de la de su novio se lo prepare. Será un hermoso detalle también para esa persona (pero que haga un pastel de prueba primero unas semanas antes de la boda).

Bien, he compartido un poco de nuestra experiencia, de la mía en particular al pensar en lo que implicaría para mí casarme con un Pastor. Querida hermana, en la vida cristiana, hay muchas cosas a las cuales hay que renunciar en el proceso de negarnos a nosotras mismas, pero como ya hemos dicho, las bendiciones por hacer eso, son indescriptibles. No tema… está por iniciar un ministerio maravilloso para usted y para el hombre con quien el Señor le permitirá compartir su vida. Planee desde ahora… disfrútelo desde ahora.

Para una futura esposa de Pastor, con amor 3

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

En una entrada anterior, comentamos sobre la posibilidad de que una esposa de Pastor, tenga alguna vez que renunciar a algunas de sus aspiraciones académica y laborales por causa del ministerio de su esposo. Pero, a veces, será el Pastor joven el que deba renunciar a sus aspiraciones a causa de su llamado. Usted debe estar preparada para eso.

¿Qué esposa no desea que su esposo tenga un buen trabajo… un trabajo bien remunerado, que proporcione estabilidad a la familia? Pero, como ya hemos dicho, el que es un buen Pastor, un buen ministro de Cristo, no tendrá como principal objetivo estas cosas, aún y cuando sea casado. Entonces, lo que necesita es una esposa contenta con lo que tiene… no conformista; no es lo mismo. Hebreos 13:5 “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora…” Usted entonces, debe apoyarlo cuando él deba rechazar oportunidades de empleos o carreras prometedoras si la obra del Señor lo demanda.  II Timoteo 2:4 “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.” 

No se sienta triste, no se sienta mal, desilusionada, decepcionada, cuando algo así le suceda en su futuro matrimonio… primero, porque desde ya tiene la advertencia; segundo, porque su futuro esposo mostrará con ello, que su verdadero tesoro está en los cielos. Por ello, usted debe alentarlo a buscar las cosas de arriba, no abrumarlo con necesidades domésticas o personales imaginarias. Planee cómo le enseñará a sus futuros hijos el contentamiento cristiano, para que ellos también apoyen a su padre en su ministerio (para darle una mano, visite nuestro sitio de descargas; allí encontrará el libro llamado “El contentamiento cristiano, una joya rara”).

Es interesante la imagen que ahora se tiene de lo que es ser Pastor de una congregación… usan títulos como “Apóstol” o “Profeta” (no usan la forma en que Cristo se identificó: “Pastor”), algunos hasta tienen guardaespaldas, se hospedan en finos hoteles cuando viajan, saco y corbata, carro lujoso, esposa bien arreglada y maquillada (a la que con frecuencia se le llama “pastora”, cuando ella es tan pastora de la Iglesia como la esposa de un presidente sería presidenta de un país), hijos bien vestidos, apariciones en televisión, popularidad, congregación numerosa y de buena posición económica en su mayoría, templo grande y ubicado en una bonita zona de la ciudad… qué gran contraste con lo que fueron los Apóstoles… no voy a describirlos, sino citar la forma en que ellos mismos se describieron, cómo querían ser vistos y recordados:

Pablo dijo en I Corintios 11: 23-29 “…en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?”

II Corintios 4:7-10 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” 

II Corintios 12:15 “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.”

I Corintios 4:9-13 “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.  Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.” (¿Es esta la descripción de los Apóstoles modernos?)

Fíjese bien hermana, futura esposa de Pastor… por la gracia de Dios, su futuro esposo no padece ahora una situación extrema como la que Pablo describe en estos pasajes… pero siempre hay presión sobre él, de diferentes modos. No se convierta usted en una presión más. Vaya preparándose… lea estos pasajes de nuevo, porque, los Apóstoles que eran casados, como Pedro por ejemplo (I Corintios 9:5), llevaban a sus esposas consigo… así que ellas, pasaron por las mismas cosas que ellos… no se quedaron en casa bordando o leyendo mientras sus esposos arriegaban sus vidas por el Evangelio. ¿Está usted dispuesta como ellas, también?