Archivo | noviembre 2012

El valor de la sabiduría

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová…”

Hace unos cuantos años en mi país, se introdujo un concepto “nuevo” en la Educación, debido a que las autoridades consideraron que era necesario implementar esto para evitar que la juventud tomara decisiones equivocadas que los perjudicaran a ellos mismos y a la sociedad. El concepto era: “Educación en valores”. Incluso los diarios locales, imprimieron breves suplementos en sus ediciones diarias enfocados en los valores: la honestidad, la generosidad, sinceridad, espíritu de trabajo, lealtad, cooperación, etc… Algunos profesores, asignaron como tareas a sus alumnos, coleccionar estos suplementos y buscar en los diccionarios el significado de palabras relacionadas con los valores; otros profesores dedicaban tiempo de sus clases para discutir la información de esas publicaciones con sus alumnos, hicieron murales en sus colegios sobre los valores y se hablaba sobre ellos en los actos cívicos de los Institutos.

Escribo sobre esto porque, una de nuestras lectoras preguntó algo relacionado con “la sabiduría como valor”… ¿Es la sabiduría un valor? ¿En el mundo la consideran como un valor? Y mejor aún… ¿qué entiende el mundo por “sabiduría”? Porque, la Biblia tiene el concepto de lo que ella es y lo que significa en la vida de las personas que escogen el camino que ella traza.

El Diccionario de la Real Academia Española la define como “Grado más alto del conocimiento, conducta prudente en la vida y en los negocios, conocimiento profundo en ciencias, letras o artes.” Suena muy bien, pero la sabiduría que la Biblia describe, es por mucho, muy superior a esto. No es un valor cualquiera… es el valor por excelencia.

Vea nuestro texto al inicio… para comenzar, la sabiduría inicia con temer a Dios. No es tener miedo, sino reconocerlo a él en nuestras vidas considerando que él es nuestro Creador y nos ha dado todo lo que tenemos, y que un día estaremos frente a él para rendir cuentas.

Temer a Dios implica que debemos querer saber lo que él desea que hagamos. Si estamos bien enteradas de eso, viviremos de manera sabia. ¿Cómo podemos saber lo que Dios quiere? Por medio de su Palabra, la Biblia. En ella está el libro de Proverbios, plagado de consejos sabios para vivir. Vea estos ejemplos:

Advertencia contra las malas compañías: Proverbios 1:10 y 15 “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas…”

 
Generosidad: Proverbios 3:27-28 “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle.”
Ser pacíficos: Proverbios 3:30 “No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio.”
Advertencia contra las fianzas: Proverbios 6:1-3 “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.”
Advertencia contra la pereza: Proverbios 6:6-9 “Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?”

 Las cosas que Dios aborrece: Proverbios 6:16-19 “Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.

 Justicia en los negocios Proverbios 11:1 “El peso falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada.”
Siendo bondadosos: Proverbios 11:17 “A su alma hace bien el hombre misericordioso; mas el cruel se atormenta a sí mismo.”
A que usted todavía no sabe la variedad de temas de los que trata este libro… como tarea para su vida, podría ponerse a hacer una lista de todo lo que encuentre: obediencia a los padres, a las autoridades, advertencias contra el adulterio, el robo, chisme, coquetería, codicia, negligencia, soberbia, amor al dinero, enojo descontrolado, ganancias ilícitas, y muchas promesas maravillosas para los que escogen el camino de la sabiduría apartándose de todo eso.
Una cosa interesante que sucede cuando los no creyentes hablan de valores es que, no les gusta reconocer que esos valores son promovidos por Dios; él los estableció. Y es más interesante aún cuando,  siendo perjudicados por otros, reclaman que se les haga justicia… la justicia que reclaman la conocen por el Dios que no quieren aceptar, pero sí quieren las bendiciones de la justicia que le pertenece a él.
El mundo mira los valores cada uno por separado, pero en la Biblia, vemos que quien tiene sabiduría, busca tener todas esas virtudes en su vida. Si es sabio, comprenderá que no puede cometer injusticias, que no puede defraudar a su prójimo, que no debe ser chismoso, que debe honrar a sus padres, y todo lo demás. Y lo más importante… la sabiduría nos revela que lo mejor para el ser humano es buscar a Dios reconociendo nuestros pecados con arrepentimiento genuino. Quien hace esto, ha hecho la cosa más sabia de su vida!!!
Proverbios 3:5-8 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.”

Un secreto a voces…

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Proverbios 22:3 “El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño.”

Avisado, del hebreo arúm,  astuto, avisado, cuerdo, prudente.(1)
Simple, del hebreo petaí; tonto, seducible, ignorante, sencillo, simple, simpleza.(2)

Bien, he querido comenzar definiendo estas palabras del pasaje que cité arriba porque debemos entender bien de qué estamos hablando, ya que hoy, aplicaré esos términos a los padres y madres de familia. Los padres (y madres) avisados, ven el mal y se apartan, se quitan de su camino, se protegen, se cubren… pero los padres simples, se quedan de pie, en el camino de la desgracia para que esta los golpee. Increíble pero cierto… lo hacen, y lo hacen acompañados de sus hijos.
Pero, ¿qué es este secreto a voces al que me refiero? Bueno, acabo de entrar a Facebook, y como siempre, en el portal de inicio, se visualizan las cosas que mis amigos publican. Encontré que a una de mis amigas adolescentes, cuyos padres yo creo que son cristianos, tiene entre las cosas que le gustan, páginas que incluyen obscenidades, cantantes y canciones de rock actuales y películas que incluyen escenas sexuales. Así como ella, hay otros muchos de mis amigos que se dicen cristianos,  menores de edad que tienen entre sus preferencias a la Biblia, al mismo tiempo que entretenimientos sumamente cuestionables para los cristianos.  Además, he visto fotografías que han colocado en sus sitios de Facebook, en poses comprometedoras abrazando  muchachos o muchachas, otras en las que están vestidos inapropiadamente (incluso semivestidos), otras en las que aparecen haciendo señas con las manos como los pandilleros y raperos. No escribiría nada al respecto si supiera que son de familias que no conocen a Cristo… pero el hecho es que no es así.
No tengo idea de si sus padres saben estas cosas… el fenómeno de las redes sociales llegó antes de que muchos padres se dieran cuenta siquiera de que podría haber algo así (algunos todavía no se dan por enterados de que existe Internet, pero sus hijos son expertos; tampoco saben lo que se puede hacer ahora con un celular)… Bien, digamos que usted como padre y madre, no lo supo a tiempo, la tecnología avanzó más rápido de lo que usted pudo asimilar… pero ya ha oído al respecto, ahora lo sabe, entonces, ¿por qué sigue su vida como si nada pasara? La tecnología ya está afectando la vida de sus hijos, y usted sigue allí como si nada. Eso es ser simple… no me disculpo, porque no soy yo quien lo dice sino la Biblia. Usted mira a su linda hija y a su apuesto hijo adolescente y se siente orgullosa de decir que los conoce muy bien… eso es lo que usted cree.
Personalmente, me siento muy feliz de que mi mamá nunca se fió de mí cuando entré a la adolescencia. Eso en aquella época me sacaba de quicio, porque yo quería que ella confiara en mi discernimiento (debido a mis 13 largos años de experiencia en la vida… claro está). Yo creía que era capaz de cuidarme y tomar buenas decisiones… algunas veces lo hice, pero otras muchas, no. Esto es porque a esa edad, todos comenzamos siendo simples… todo lo creemos, todo nos deslumbra.
El reto que tienen los padres de supervisar a sus hijos en este siglo, es más complicado de lo que fue para mis padres en los años 90, ciertamente. Pero es posible hacerlo, con la ayuda de la Palabra de Dios y un poco de esfuerzo de su parte. Me permito hacerle unas sugerencias:
1.- Averigüe si sus hijos adolescentes y pre-adolescentes, tienen cuentas abiertas en alguna red social. Puede hacerlo de modo muy sencillo usted misma, si tiene computadora con acceso a Internet (es sencillo, pero a la vez es asombroso cómo muchos padres con esta facilidad, no se dan por enterados de nada). Puede conversar con los amigos de sus hijos atentamente, a ver si mencionan algo sobre alguna de esas redes sociales. Puede también pedir la ayuda de alguien de su congregación o de su trabajo para revisar eso.
2.- No se quede sin saber lo que estas cosas son… ¿qué es Facebook, Twitter, NetLog, Quepasa, etc.? Averígüelo!!!! aprenda sobre eso; no tiene que tener una computadora para saber lo que se puede hacer es esos sitios y en Internet en general. Si no tiene computadora en casa, acompañar a sus hijos a los lugares donde se renta el servicio de Internet cuando ellos tienen que hacer tareas de investigación, es una buena oportunidad. Tómese el tiempo.
3.- No les obsequie celulares sofisticados, ni permita que sus parientes o amigos lo hagan. Puede fijar una edad a la cual les dará permiso de tener un celular y establecer además, qué clase de celular será.
4.- Si el Internet de su casa es por Módem inalámbrico, asegúrese siempre de saber dónde está ese Módem. Si tiene decidido que el Internet se usará solo cuando usted y su esposo(a) estén en casa, no se fíe de sus hijos del todo… lléveselo con usted cuando salga… mi padre nos había ordenado a mi hermana y a mí cuando éramos niñas, que hiciéramos las tareas de la Escuela a cierta hora, y que no viéramos televisión toda la tarde. Como niñas obedientes que éramos, fuimos directo al televisor el siguiente día, solo para encontrar que mi papá había cortado el conector del aparato… y se lo había llevado en su maletín a su trabajo!!!! No se requiere de una maestría… cuando somos  niños y jóvenes somos tan predecibles…
5.- Cuando instale Internet en su casa, usted puede pedir a la compañía que le da el servicio, que le bloquee la publicidad obscena que ronda la red. Pregunte además cómo manejar el Historial de navegación, o sea, el registro que queda en la red, de los sitios de Internet que visitó la persona que usó la computadora. Mencione que en su casa hay niños y adolescentes que usarán el Internet. Pregunte si tienen alguna opción de “control de padres”.
Por ahora, no se me ocurren más que estas cosas, pero, si usted puede sugerirnos algo más, hágalo!!! quién sabe a cuántos padres que ahora están distraídos y descuidados, puede ayudar. Recuerde… los simples pasan y llevan el daño.
(1) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (103). Nashville, TN: Caribe.
(2) Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (111). Nashville, TN: Caribe.

La Oración

Por: Blanca Manzanares de Rodríguez

Marcos 11:24 “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”

La Biblia nos enseña que la oración es un mandamiento como también un privilegio que tienen los creyentes. Una parte muy importante de la oración es la oportunidad que nos provee de pedir a nuestro Dios por aquellas cosas que necesitamos en nuestras vidas: pedimos por la salud de nuestros familiares, por el bienestar también de otras personas etc.  A nuestro Dios le agrada que le pidamos en oración todas las cosas; aunque El ya sabe de todas nuestras necesidades se complace en que le pidamos en oración.

Con la oración nosotros no necesitamos hacer fila, tener invitación o esperar meses para ser atendidos. Tenemos el privilegio de entrar y estar en la presencia de Dios en el momento que doblemos nuestras rodillas y disponemos nuestro corazón para hablar con el Señor. No se preocupe hermana(o) si ora bonito, con buenas palabras o no, a Dios usted no lo va a impresionar pues El conoce los motivos de su corazón ó si ora poco o mucho tiempo. Ore con naturalidad, pídale al Señor por aquello que le agobia ese día, sea específico, concéntrese en aquel objetivo al que va su oración.

Nuestro Dios nos ha prometido que El escuchará nuestra oración desde los cielos; que El tiene atento su oído para con sus hijos. Aproveche al máximo este privilegio que tiene usted. No podemos decir que no tenemos algo por qué orar, pues cada día trae sus propias necesidades a nuestras vidas; pero si llegara ese día en que no tenga ni una necesidad en su vida, ore por las necesidades de otros hermanos, mire a su alrededor y se dará cuenta de cuántas personas hay por las cuales usted puede pedir.

Ore creyendo que le será dado, ore derramando su corazón en las manos del Señor, ore con perseverancia, sometido a la voluntad de Dios no a sus deseos, ore con sinceridad si está pidiendo por otros. Que sus palabras broten fervientes de su corazón, sabiendo que necesita de la gracia de Dios, pues tenga presente que no es a una persona sino a un Dios fuerte y poderoso al que usted le está pidiendo.

No se olvide de dar las gracias a Dios en oración por todas aquellas oraciones contestadas en su vida y en la de otros.

Dios contesta las oraciones en tres maneras:

1.)    Sí………: cuando nuestra oración va conforme a la voluntad de Dios.

2.)    No……..: Cuando Dios sabe que esas cosas son malas a nuestras vidas.

3.)    Espere..: Dios le dará en el tiempo que El tiene determinado.

También podemos nosotras mismas poner obstáculos para que nuestra oración sea contestada: pecados, motivos equivocados, nuestra mala relación con los demás, ser desobedientes, falta de compasión etc.

En este año que ya está por terminar, póngase metas en cuanto a su tiempo de oración. Si ha sido floja en su tiempo de oración, haga un calendario por mes, cada día escriba un objetivo por el cual orar, póngale hora y ore para poder cumplirlo, asista a las reuniones de oración de su Iglesia y pídale a Dios que la ayude a tener una verdadera vida de oración.

Oro al Señor por las Iglesias Bautistas en nuestra Honduras y mas allá, por nuestros pastores y familias, por las misiones para que el evangelio sea predicado a todas las personas para que sean salvas, y como alguien dijo “doblaré mis rodillas y pediré y clamaré hasta que los cielos tiemblen.”

Cuando vamos al culto

Por: Roberto Manzanares

 “Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche…” (Salmo 92:1-2)

Cuando usted se prepara para asistir a los cultos de su Iglesia ¿cuáles son las expectativas de su corazón? ¿O acaso no espera nada porque esa es su costumbre?

En el texto citado, encontramos lo más importante que nosotros hacemos cuando asistimos al templo: vamos a engrandecer y alabar el nombre de nuestro Dios. Hay muchas cosas buenas que hacemos cuando venimos al culto: la comunión con los hermanos y las visitas, compartir este tiempo, etc., pero no hay nada más importante en el culto que el hecho de que nuestro Dios reciba toda la gloria y la alabanza en nuestras reuniones.

El salmista dice que es bueno alabar a Jehová. Nosotros fuimos creados para ese propósito. Debemos asombrarnos por sobre todas las cosas en quién es Dios, y ese asombro debe movernos a la alabanza. Pero esta alabanza no solo es buena porque Dios la merece, sino porque es una actividad provechosa para su pueblo.

Es saludable para nuestras almas reunirnos con otros creyentes en la presencia de Dios para adorarle, siempre y cuando esa adoración sea realmente dirigida a Dios y surja de nuestra comprensión de quién es Dios y lo que Él hace a favor nuestro. Donald Carson dice que la iglesia de nuestro tiempo en vez de adorar a Cristo están adorando la adoración. Nosotros no debemos ir al templo a sentir que adoramos o a ver qué bonito adoramos, sino a adorar.

Entonces, surge la pregunta: ¿Por qué debemos alabar a Dios? Porque Él es nuestro Creador y lo más razonable que puede hacer una criatura es alabar a su Creador. Pero en el caso de los creyentes, Dios no solo es nuestro Creador sino también nuestro Redentor. Él nos rescató de la esclavitud del pecado para que seamos suyos. No nos pertenecemos a nosotros mismos en ningún sentido. No nos creamos a nosotros mismos y no nos salvamos a nosotros mismos. De ese modo no solo haremos lo que debemos hacer sino también lo que nuestras almas necesitan.

La verdadera adoración demanda preparación previa. Si no estamos contemplando la majestad de nuestro Dios, en todo lo que Dios ha hecho por nosotros, no podremos adorar correctamente cuando venimos al templo. Hay personas que asisten a la iglesia esperando que la iglesia caliente sus corazones para adorar a Dios. No… eso no funciona así. Por lo menos, no en lo que respecta a la verdadera adoración.

Las circunstancias externas como la música estridente y otras cosas pueden darnos una sensación de euforia, una sensación emocional de que estamos alabando a Dios pero eso no necesariamente significa que estamos adorando. La verdadera adoración solo puede surgir de un corazón que admira a Dios. Y esa admiración solo puede surgir del terreno del conocimiento y la meditación. Debemos meditar en Dios, en sus atributos en su persona y en sus obras y así podremos alegrarnos en Él y adorarle.

Si usted observa los salmos, no tratan de manipularnos emocionalmente sino instruirnos. Piense en este salmo y vea todas las enseñanzas sobre Dios que tenemos aquí. Eso es lo que nos mueve a adorar a Dios correctamente.