Archivo | diciembre 2012

Año nuevo

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Filipenses 3:13-14 “…una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Hay dos cosas que a muchas de nosotras puede que no nos guste hacer con frecuencia: recordar el pasado y pensar en el futuro. Son actividades que para algunas, significan tristeza, melancolía e incertidumbre. Pero, Pablo, en nuestro pasaje citado al comienzo, nos invita a ver el pasado y el futuro del modo en que él los ve.

VIENDO HACIA ATRÁS

¿Cómo había sido la vida de Pablo antes de escribir estas palabras? El había nacido en una importante ciudad de su época, era de buena familia, había realizado estudios con prestigiosos maestros desde su infancia, gozaba de buena posición social, económica y hasta política.

Como buen judío que era, por algún tiempo pensó que todas estas cosas junto con su profundo celo por el conocimiento y práctica de la Ley de Moisés, le hacían merecedor del favor de Dios y de sus bendiciones. Pero, un día, como sabemos, camino a la ciudad de Damasco, Pablo se dio cuenta que todo eso en lo que él había depositado su confianza para la salvación de su alma, era totalmente inútil. Pero, ¿qué hizo Pablo con toda esa fama y éxitos que había tenido antes de conocer a Cristo? Los olvidó… los dejó atrás en su vida. ¿Realmente se pueden dejar atrás los esfuerzos y éxitos de casi una vida?

Sin embargo, hay algo más. Ya que él sinceramente pensaba que Jesús era un blasfemo, se dedicó por entero a perseguir a quienes profesaban creer en él, a encarcelarlos, despojarlos  y hasta a dar su voto en los tribunales donde los juzgaban para que fueran muertos. Cuando conoció a Cristo, supo el terrible daño que les había hecho a tantas personas inocentes. ¿Qué hacer con semejantes recuerdos en su pasado? Pues… también los dejó atrás. ¿Realmente se pueden dejar atrás recuerdos tan horribles?

Pablo pudo hacerlo. Pero antes de seguir, consideremos un poco la palabra “olvidando”, que aparece en nuestro pasaje. Una de las aplicaciones de esta palabra en el griego de donde procede significa “perder cuidado de”. Es decir, cuando Pablo dice que ha dejado atrás esas cosas, no quiere decir que las borró de su memoria o que le dio una especie de amnesia selectiva… ya quisiéramos nosotras olvidar del todo algunos episodios de nuestras vidas; cosas que desearíamos no haber vivido o experimentado, pero no es esta clase de olvido del que estamos hablando.

¿Por qué Pablo olvidó sus éxitos del pasado? Porque le estorbaban para servir al Señor en su presente. Por mucho tiempo mientras se aferraba a esos éxitos, pensaba que todo lo había logrado por sus propios méritos sin ayuda del Señor. Recordemos que Pablo pertenecía al grupo de los fariseos, quienes se jactaban de su gran conocimiento de la Ley de Moisés y tenían fama en todo Israel, de ser piadosos y disciplinados.  Al darse cuenta de que no obtendría el favor de Dios a causa de sus buenas obras, Pablo decidió olvidar todo eso y dar un paso al frente. El mismo escribe en Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

¿Qué tal usted? ¿Cómo fue su año 2012? ¿Tuvo éxitos, buenas decisiones, buenos negocios, sus hijos aprobaron el grado, su esposo fue promovido, sus actividades en la Iglesia fueron de gran bendición para todos o alguna otra cosa? Bien por usted amiga… pero la celebración ya pasó. Ahora hay que seguir adelante. Agradezca al Señor por todo eso y muévase hacia adelante.

Pero, ¿por qué Pablo también olvidó sus fracasos del pasado? Por la misma razón: le estorbaban para servir al Señor en su presente. Es cierto… muchas personas sufrieron a causa de la implacable forma en que él los persiguió y los dañó, pero Pablo no se martirizaba pensando en esas cosas. Sabiendo aquel día camino Damasco cuánto dolor había causado a los creyentes, se dedicó desde ese momento a predicar a Cristo… a ese Cristo que hasta ese día él realmente conoció. Y lo hizo con tal pasión y entrega, que hoy, usted está leyendo estas palabras sobre él y se sigue predicando sobre su vida en tantas Iglesias bíblicas. Vaya que Pablo aprendió de sus errores…

¿Y usted? ¿El año 2012 le trajo malas experiencias, fracasos, malas decisiones, lágrimas, pérdidas, las cosas no salieron como usted deseaba? Bueno amiga… aprenda su lección y también deje eso atrás.

Note una cosa interesante de Pablo… varias veces en sus cartas, él menciona sus méritos que tanto apreciaba cuando no conocía a Cristo. También, en dos ocasiones en el libro de Hechos, él narró cómo se convirtió a Cristo y las cosas terribles que les hizo a tantos creyentes… bueno, dirá usted… ¿no dijimos que Pablo había olvidado esas cosas? Sí… lo que Pablo recuerda, son las lecciones que todas esas cosas le dejaron en su vida, porque ahora, él tiene una meta en su futuro.

VIENDO HACIA EL FUTURO

¿Qué siente cuando piensa en el futuro? A veces puede ser que nos cause inseguridad y hasta temor pensar en él. Pero nuevamente Pablo, nos dice con valentía, que él sí se lanza hacia lo que está adelante.

Pero, ¿de qué futuro está hablando? Lea bien el pasaje: al premio de su llamamiento en Cristo. No está hablando de comenzar un lucrativo negocio, de una brillante carrera, de comprar algo importante o escalar posiciones. Estas cosas en sí mismas no son malas… está bien trabajar para vivir mejor, pero no debemos hacer eso a costa de nuestro llamamiento en Cristo.

Podemos seguir el llamado del Señor en todas esas cosas que diariamente hacemos: podemos procurar una educación que podamos poner al servicio del Señor y su Iglesia; piense cuánto bien le puede hacer en el futuro a su congregación un buen Ingeniero civil, una Licenciada en Administración, un diligente Perito Mercantil, una maestra de Pre-escolar, un Contador… puede procurar un empleo que le permita congregarse libremente, sostener su casa y a la vez diezmar y ofrendar; su fidelidad en ello tiene grandes promesas de bendición y tranquilidad (no de que será millonaria). Puede ahorrar para comprar bienes que puedan servir a la Iglesia también: vehículos, computadoras, casas, etc. Mi amiga, si trabaja y se esfuerza solo para beneficiarse usted, ha equivocado el camino… ese no es el futuro que debe buscar.

Vea de nuevo a Pablo… él aprendió varios idiomas (de hecho, en nuestros días, la educación de Pablo equivaldría probablemente a dos o tres doctorados), tenía ciudadanía romana, era excepcional en su dominio de los detalles de la Ley de Moisés… pero, ¿qué utilidad le daba todo eso para su vida vacía sin Cristo? Una vez que conoció a su Salvador, todas esas cosas tenían una utilidad especial, nueva: ayudarlo en su predicación del Evangelio. Y de hecho, así fue.

¿Qué futuro es el que busca usted? ¿Qué es lo que persigue, lo que ve adelante para usted, su esposo e hijos? ¿Ve algo para el futuro de su Iglesia? Es triste ver a algunos creyentes sufrir por oportunidades de negocios que dejaron pasar o por cosas materiales que no pudieron obtener, y no por no haber aprendido nada nuevo de la Biblia en todo un año, por no haber abandonado un hábito pecaminoso que ha persistido por años o por el estado espiritual de sus hijos… ¿Qué futuro busca usted?

Nuestro Segundo Aniversario!!!!!!!!!

7 de Diciembre 2012

Queridas(os) hermanas(os) y amigas(os), cuánto gozo nos da estar cumpliendo ya dos años de publicaciones en este blog que compartimos con ustedes. Estamos tan agradecidos con el Señor por tantas bendiciones recibidas.

Gracias a ustedes también, por visitarnos, leernos, compartirnos y orar por nosotros. Deseamos con todo el corazón en este nuevo año, seguir siendo de bendición para sus vidas.

Que el Señor les guarde y bendiga cada día.