Archivo | marzo 2013

¿La espera desespera?

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Proverbios 13:12 “La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido.”

Todos tenemos esperanzas que abrigamos en nuestros corazones… esperanzas de algo mejor, por supuesto. Nuestro pasaje en Proverbios dice que para muchos, ver que sus esperanzas se demoran en hacerse realidad es un verdadero tormento. Hasta pierden el sueño y el hambre, pensando si lo que desean lo recibirán algún día.

Pero, los creyentes no esperamos de ese modo; al menos, no debería ser así. Esperar de Dios la respuesta a nuestras oraciones, especialmente cuando esperamos que nos responda que sí, a algo que le hemos pedido, no debería ser tormento para nuestros corazones.  Bien sabemos que cualquiera que sea la respuesta de Dios, es buena, será oportuna y será la mejor cosa que nos pueda pasar.

Usted puede pensar: “Pero en los Salmos, leemos que David, por ejemplo, estaba algunas veces sufriendo mucho porque Dios no le respondía a sus oraciones, o porque sentía que Dios lo había abandonado y no le escuchaba; entonces estaba en tormento por eso.” Bien podríamos decir que sí… pero si continuamos leyendo, vemos que su sufrimiento no dura mucho. El mismo se encarga de traer su mente a la cordura nuevamente, aferrándose a la Palabra de Dios, a sus hechos en el pasado a su favor y a sus promesas para el futuro. Vea por ejemplo el Salmo 21. En medio de sus palabras de angustia esperando respuesta y socorro de parte de Dios, intercala palabras de esperanza y consolación. Vea también a Asaf en el Salmo 77 . Cuando peor se encontraba, dijo en los vrs. 10-12, “Enfermedad mía es esta; traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos.” 

Vea las cosas que él decidió pensar en vez de estar atormentado. Llamó su mente al orden y a la cordura; él decidió que esperar no sería un tormento para él.  ¿Qué escoge pensar usted cuando siente que el Señor no ha atendido a sus peticiones? No permita que su espera se convierta en un tormento. Recuerde en quién espera usted… nada menos que en el Señor Dios Todopoderoso. El no le dejará desamparada, ni le hará esperar eternamente. El no la ignora cuando usted le habla… tan solo aguarda el mejor momento para actuar en su vida, de modo que sea muy evidente su amoroso plan para usted.

¿Está lista para esperar? Renueve sus esperanzas en el Señor… puede que la respuesta que reciba no sea lo que usted desea. Mejor aún… será lo que Dios desea para usted.

Rebosa mi ser

Himnario “Himnos Majestuosos”, No. 10

Letra y música: Ron Hamilton; traducción de Ruth Ann Flower.

 

1.- Rebosa mi ser honrando al Señor

Con mi voz doy al Rey devoción.

Mi vida sacó de la desolación

y puso en mí su canción.

 

Coro: Digno de eterno honor;

Eres digno de eterno honor.

Me postro ante ti, adorando solo a ti;

Padre, eres digno, digno de honor.

 

2.- Mi voz da loor, yo siento su amor,

su Palabra mi senda guiará.

Su gracia y bondad siempre me ampararán,

sus brazos me sostendrán.

 

 

 

 

 

El Desánimo

Por: Roberto Manzanares

Nehemías 4:7-10 “Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.”

Cuando se está haciendo la obra de Dios, llega un momento en que parece que las cosas, en vez de mejorar, empeoran. Eso fue lo que les pasó a los israelitas que estaban reconstruyendo la muralla de la ciudad de Jerusalén, que estaba derribada. Después de que fueron derrotados y esclavizados por los babilonios por 70 años, vino Ciro el persa, y sometió a Babilonia y por decreto, liberó a los judíos y les permitió volver a sus ciudades (las cuales, por cierto estaban destruidas).

Aproximadamente 90 años después de que fueron liberados y volvieron a su tierra, fue que Nehemías tomó a su cargo, la reconstrucción del muro y la ciudad. Tener el muro destruido era un gran riesgo para los que habitaban en la ciudad. Estaban expuestos a los enemigos y saqueadores, y sobre todo, ese muro derribado era una deshonra al Nombre de Dios porque provocaba que los pueblos paganos blasfemaran de él. Estaban trabajando en esa reconstrucción cuando, inevitablemente, les sobrevino el desánimo. Veamos cómo fue.

Comienza con: “y dijo Judá”… ¿quiénes eran los de Judá? Era la tribu privilegiada y escogida por Dios para que de sus descendientes llegara el Mesías. Fueron ellos los que comenzaron a decir palabras de desánimo al resto del pueblo. El problema era que había muchas cosas por hacer: sacar el escombro, vigilar día y noche y construir al mismo tiempo… el pueblo estaba dividido para hacer todas esas tareas, entonces estaban cansados por tanto trabajo. Lo primero que notamos entonces en esta historia es, que el desánimo viene solo a los que están trabajando; solo ellos pueden estar real y razonablemente cansados. Pero, escuchamos a muchos que no son activos en la obra de Dios en sus congregaciones que dicen: “estoy desanimado”… pero, no está haciendo nada… ¿por qué está desanimado?

El desaliento y la queja se esparcen rápidamente y estorban la obra de Dios, pero a pesar de eso, muchos continuaron trabajando en la reconstrucción. Es mejor combatir en medio de las dificultades que vivir sin conocer nunca lo que es esforzarse decididamente para nuestro Dios.

Nehemías 4:6 “Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.” ¿Cuándo apareció el desánimo en el pueblo? Cuando iban por la mitad del trabajo. ¿Por qué? porque es allí donde aparecen:

1.- La fatiga: “las fuerzas de los acarreadores se han debilitado”. Un cuerpo cansado  puede causar un espíritu desalentado. El desánimo solo llega a las personas que han agotado sus fuerzas mentales y físicas en la obra.

2.- La frustración: “el escombro es mucho”. A pesar del trabajo que se ha hecho, el escombro sigue siendo mucho dentro de la ciudad. Cuando se hace una gran obra y se está fatigado, lo que falta por hacer produce frustración. Lo cierto es que, no estaban teniendo una percepción adecuada de las cosas, porque, en ese momento había menos escombro que cuando empezaron a construir, pero, es esa cantidad menor de escombros la que los tiene desanimados. Les parece abrumadora hasta ese momento.

3.- Pérdida de confianza: “no podemos edificar el muro”. Todo parece imposible. Ya habían construido la mitad y lo que falta les parecía imposible. Cuando perdemos nuestra confianza en el Señor viene ese desaliento que nos hace pensar que no podremos llevar a cabo la obra que nos encomendó.

4.- Miedo:  Nehemías 4:11 “Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra.”  El enemigo provoca miedo en nosotros para que seamos inefectivos en la obra de Dios. Nos infunde miedo para testificar, miedo para participar en la obra, pero no le tememos a ser infieles al Señor. Hay cosas en la vida a las que nos aferramos porque nos hacen sentir seguros, trabajo, salud, vivienda, familia… basta que perdamos alguna de ellas para que nos sintamos temerosos y desanimados. Cuando nuestra confianza y seguridad no vienen del Señor, la menor dificultad nos hace abandonarlo. Terminamos siendo inefectivos en su obra.

Pero, aunque no lo parezca, el desánimo puede traer a nuestras vidas un nuevo fervor por la obra del Señor. Nehemías 4:15 “Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea.” Cuando ellos volvieron a enfocarse en lo que Dios hacía, pudieron volver a trabajar. ¿Ha llegado el desánimo a su vida? Vea, lea y recuerde lo que Dios hace por usted y renueve sus fuerzas en él.

Reflexionemos en estos principios que nos dejan nuestros amigos de Postes de la Casa… algunas madres que he conocido, tienen problemas con el rendimiento académico de sus hijos. Suelen quejarse diciendo: “Esta muchacha va reprobada en el colegio, y no sé por qué… yo le digo que no haga nada en la casa, que se dedique solo a estudiar.” Creo que justamente allí está el primer error.

Postes de la Casa

“Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado”.

(Prov. 6:9-11)

joven dormiendo

Hoy tenemos la epidemia de la pereza; los valores del trabajo duro y la diligencia que son comúnmente alabados y mandados en las Escrituras son esquivados por la sociedad. Las personas buscan el atajo al éxito y siempre están buscando una manera más fácil que el plan de Dios de la diligencia para hacerla en el mundo.

Aún el gobierno promueve la pereza al proveer dinero a muchas personas que tienen fuerzas y habilidad para trabajar pero prefieren no hacerlo.

Es una vergüenza para cualquiera ser perezoso, pero especialmente es vergonzoso para un hijo de Dios. Jesús dejó un patrón de trabajo diligente para que lo sigamos…

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