Archivo | noviembre 2013

Tu bebé puede aprender a leer 3

Por último, quiero dejarles algunos materiales del mismo Dr. Glenn Doman y algo sobre el Método de enseñanza musical de Shinichi Suzuki que recopilé pues, están disponibles para descargar libremente en la red, para que los revisen y vean en qué medida pueden adaptarse a sus hijos y sus circunstancias.

Seguramente que también estas lecturas les motivarán a explorar en la red, sitios sobre estimulación temprana y desarrollo infantil… adelante entonces. Nuestros hijos lo valen… pero no olvidemos la razón principal que debe motivarnos a hacer toda esta inversión de tiempo y esfuerzo… que nuestros hijos tengan todas las herramientas necesarias que les hagan acercarse al Señor y serle útiles por el resto de sus vidas.

Método Suzuki

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Continuamos…

“Existen métodos probados científicamente que demuestran que niños con apenas pocos meses de edad, pueden aprender a identificar palabras escritas y sus significados. Al principio, sólo serán capaces de leer aquellas palabras a las que fueron enseñados; sin embargo, luego de un tiempo y gracias a que aprenderán los patrones básicos del lenguaje (sonidos, formas de las letras, sílabas y vocales), poco a poco leerán naturalmente cualquier nueva palabra, frases completas y finalmente párrafos.

Estos métodos no están dirigidos a padres ansiosos que deseen ver leyendo a sus hijos en pocas semanas. Realmente los resultados se verán después de varios meses de practicar los ejercicios propuestos y siempre y cuando se hagan regularmente. Es un tiempo que se le dedicará al bebé, pero que sin duda tendrá muchos beneficios en un futuro, en el cual todo este tiempo invertido se convertirá en un gran regalo hacia tu hijo: el regalo de leer. Además, ¿Qué padre no estaría orgulloso de saber que su hijo es amante de los libros?

Importante: Recomiendo no darle click a los enlaces que contiene este artículo hasta que no lo hayas leído al menos una vez por completo, ya que en Internet, es fácil perderse entre tanta información; deseo que lo expuesto aquí, te sirva enormemente para que lo apliques en la vida de tu bebé y así poder alcanzar las metas que te propongas al iniciar cualquiera de estos métodos. Sin embargo, aconsejo que luego visites todos y cada uno de los enlaces para ahondar más en los temas, por que como verás más adelante, lo más importante es que te informes y te concientices de los procesos y métodos de estimulación temprana, para que de esta forma los pongas en marcha exitosamente.

La oportunidad es ahora

Estudios científicos han demostrado que el cerebro de cualquier niño es capaz de aprender cualquier cosa que se desee, mucho más fácil y naturalmente, antes de los 4 o 5 años que es cuando el cerebro del niño está terminando de formarse y la “ventana de oportunidad” se está cerrando. El cerebro de cada niño posee un potencial ilimitado, y es responsabilidad de sus padres incentivarlos a aprender todo lo posible.

A los niños no se les fuerza a aprender, ellos aman aprender! y están deseosos de hacerlo. Cualquier cosa que esté al alcance de sus manos, siempre querrán verlo, tocarlo, olerlo y hasta comerlo! Cualquier sonido y cualquier objeto en movimiento despertará su atención y debemos aprovechar esta curiosidad natural para incentivarlos a adquirir habilidades tempranas que les dará grandes beneficios en sus primeros años escolares y en definitiva en toda su vida.

Es en esta maravillosa edad de infinita curiosidad, cuando los niños definirán gran parte de su intelecto y personalidad. Lo que el niño pueda llegar a ser, sus facultades e intereses, se estarán forjando en estos primeros años, con la ayuda de sus padres.

El aprender a leer a temprana edad, fomenta el Amor a la lectura, cualidad tan importante para desarrollar la inteligencia en los niños. Los niños que aprenden a leer a una edad más temprana, lo disfrutan mucho más que aquellos que recién empiezan a hacerlo a los 6 o 7 años en la escuela. Además, al pequeño lector se le abre una gran puerta de conocimiento y oportunidades: toda la suma del saber humano que se encuentra guardado en los libros.

Se ha comprobado también que los niños pequeños que tienen problemas de habla o dislexia, mejorarán notablemente si se les enseña a leer a una edad temprana con los métodos correctos, al mismo tiempo que sirve como gran ayuda para prevenir esta clase de trastornos del lenguaje.

Otras habilidades importantes y valiosas que le puedes incentivar a tus hijos, son las matemáticas, la música y el arte. En las matemáticas por ejemplo, los niños pueden aprender fácilmente conceptos numéricos y abstractos como “mayor que” y “menor que”, así como la idea de las “cantidades”.

La música por otro lado, es uno de los elementos más esenciales e importantes en cualquier ser humano. Y el saber dominar un instrumento musical, además de ser una habilidad valorada y apreciada por todos, permitirá desarrollar exponencialmente el cerebro de tu bebé. Entonces ¿por qué no incentivarlo a aprender a tocar un instrumento?

Estudios científicos han demostrado, que la exposición de los bebés (y fetos en el vientre de la madre) a cierta música clásica, tiene efectos grandemente positivos en el desarrollo psicomental del bebé, esto es lo que llaman, el Efecto Mozart. Los niños desarrollarán mucho más fácil las habilidades musicales, si se comienza desde una edad temprana. Por ejemplo, sería algo difícil aprender a tocar piano si comenzaramos en una edad adulta, y tal instrumento, que requiere desarrollar ambos hemisferios del cerebro, es fácilmente aprendido y dominado por los pequeños, bajo una tutoría correcta.

Métodos de Estimulación Temprana:

Actualmente existen muchos métodos y productos dirigidos a la Estimulación Temprana en Niños, y es responsabilidad de los padres investigar e informarse más sobre el tema, pues es de esta forma como se harán más conscientes de la importancia de aplicarla a la vida de sus hijos. Solamente cuando los niños son pequeños, es que poseen tantas ganas y facilidad de aprender, todo lo que sus padres y su ambiente familiar les permita. Sólo hay una oportunidad en la vida de ellos para hacer esto, y estoy seguro de que tú como madre quieres hacerlo.

Algunos de estos métodos se encuentran en inglés (ya que la mayoría son investigaciones de Estados Unidos), y el conocimiento de este idioma en el padre o la madre, hará más fácil el desarrollo de las actividades con su bebé. Sin embargo, existe mucha información igual de valiosa en español que permitirá a todos los interesados aplicar correctamente los diferentes métodos. También existe excelente software en español que será referenciado más adelante en este mismo artículo. Cualquiera de éstos métodos servirá para enseñar a leer en nuestro idioma natal, además de un segundo  y tercer idioma, incluso el chino si te lo propones. Los niños están en capacidad de hacerlo, inclusive mucho más fácil que cualquier universitario, y no lo verán como un estudio o tarea adicional, sino como algo natural y normal en sus vidas.

Sea cual sea el método elegido, sólo una cosa se debe tener en cuenta: los niños aprenderán más (y mucho más fácil), cuanto más divertido y agradable sea para ellos. Lo bueno de esto es que los niños no son exigentes, y los padres sólo deben tener una buena disposición y un poco de creatividad para que sus sesiones de ejercicio con sus pequeños sean de provecho. Nunca les deberás regañar o forzar si se sienten cansados. Por el contrario: debes saber cuando parar y cambiar de actividad. Recuerda que todo debe ser en forma de juego, y siempre felicitándolos cariñosamente ante cualquier logro, como a esta bebé que con dos añitos es una maestra de geografía que le encanta que le aplaudan cuando lo hace bien.

A continuación expongo los métodos de estimulación temprana más difundidos y conocidos. Es importante señalar que el elegir cualquiera de ellos, no implica necesariamente el no poder utilizar otras técnicas de estimulación. Por el contrario y como verás, casi todos se basan en el primero, diferenciándose principalmente en el uso que hacen de la tecnología, pudiendo ser complementados en el transcurso de los meses, para crear variedad en los ejercicios, y que tanto padres como hijos nunca lleguen a aburrirse de lo mismo.

Glenn Doman:

Glenn Doman es un médico e investigador estadounidense, también conocido como el padre de la “Metodología de los Bits de Inteligencia” (como en los sistemas un bit de inteligencia es una unidad de información que puede ser procesada en un segundo).

Doman, comenzó a interesarse por el desarrollo cognoscitivo temprano en los bebés, cuando trataba a niños con lesiones cerebráles junto a su maestro y mentor, el famoso neurocirujano Temple Fay.

Su metodología de intervención se basa en aprovechar al máximo las posibilidades del niño, siendo fundamental el momento temprano en que se comienza, ya que más adelante no será tan fácil como cuando el niño es pequeño, como afirma Doman: ”La capacidad de almacenar datos concretos es inversamente proporcional a la edad” y “Es más fácil enseñar a un niño de un año a tener unos conocimientos enciclopédicos que enseñárselo a un niño de siete años”.

Los padres se convierten en “padres profesionales”, ya que son ellos quienes deben aplicar, con la tutorización del profesional, el método a su hijo. Este método exige la repetición de las diversas actividades durante varias veces al día en diferentes lapsos de tiempo. Además, es muy estricto en cuanto al cumplimiento de estas rutinas. Por ello el padre o madre que decide aplicar el método, debe comprometerse seriamente con él.

Son famosos sus libros de “Cómo Enseñar a Leer a Su Bebe: Revolución Pacífica”  y “Cómo Multiplicar la Inteligencia de su Bebé” escritos y actualizados desde hace más de 40 años.

En Bogotá, existe el colegio Glenn Doman, donde por más de 20 años de fundación, llevan aplicando estos métodos exitosamente dentro de sus estudiantes. También he encontrado otro colegio de nombre “Glenn Doman Escuela Precoz“, donde muestran orgullosamente (y con justa razón), el promedio de los resultados del ICFES, donde varios de sus estudiantes ocupan los primeros lugares en el país.”

Más información:

 

http://quenosemeolvide.wordpress.com/2010/11/28/el-pequeno-lector-estimulacion-temprana-en-los-bebes/

Tu bebé puede aprender a leer 1

Queridas hermanas y amigas, usualmente no publicamos sobre temas como este, pero creo que también podemos investigar y leer e informarnos bien para ayudar a nuestros hijos; sobre todo, si pensamos que estamos educando futuros siervos y siervas del Señor, que han de ser útiles para toda buena obra.

Les comparto unos artículos y materiales que encontré recientemente, y que pronto estaré implementando en la formación de mi hijo, de quien ya les he hablado. Que los disfruten y por favor, si deciden implementarlos ustedes, cuéntennos cómo les va.

“Tommy era el cuarto niño de la familia Lunsky. Los padres no habían tenido una gran educación y habían trabajado mucho para mantener a sus tres hijos normales. En la época en la que Tommy nació, el señor Lunsky tenía su propio bar y les iba mejor.

Sin embargo, Tommy nació con daño cerebral severo. Cuando tenía dos años lo admitieron para hacerle un examen neurológico en un buen hospital en Nueva Jersey. El día en que dieron el alta a Tommy, el jefe de neurocirugía tuvo una conversación sincera con el señor y la señora Lunsky. El doctor les explicó que los estudios mostraban que Tommy era un niño que únicamente tenía vida vegetativa, que nunca caminaría o hablaría y que, por consiguiente, debería ser ingresado en una institución de por vida.

Toda la determinación polaca del señor Lunski reforzó la testarudez norteamericana cuando puso de pie su gran cuerpo, se ajustó su gran cinturón y dijo: «Doctor, está usted completamente confundido. Se trata de nuestro hijo». Los Lunski se pasaron muchos meses buscando a alguien que les dijera que eso no tenía que ser necesariamente así. Todas las respuestas fueron iguales.

Cuando Tommy cumplió tres años, ya habían encontrado al doctor Eugene Spizt, jefe de Neurocirugía del Hospital Infantil de Filadelfia.Después de hacer minuciosos estudios neuroquirúrgicos, el doctor Spitz les dijo a sus padres que aunque Tommy tenía un daño cerebral severo, quizá se pudiera hacer algo por él en un grupo de instituciones en una zona de las afueras llamada Chesnut Hill.

Tommy llegó a los Institutos para el Logro del Potencial Humano cuando tenía tres años y dos semanas. No podía hablar ni moverse. Su lesión cerebral y los problemas resultantes fueron evaluados en los Institutos. Se le prescribió un tratamiento que reprodujera la pauta de desarrollo de crecimiento normal en niños sanos. Se formó a los padres en cómo llevar a cabo este programa en casa y se les dijo que si lo cumplían escrupulosamente Tommy mejoraría mucho. Debían regresar en sesenta días para una reevaluación y, si Tommy mejoraba, para una revisión del programa.

No había duda que los Lunski seguirían el programa estricto. Lo siguieron religiosamente.Cuando regresaron para la segunda visita, Tommy podía gatear.Ahora los Lunski abordaban el problema con la energía que da el éxito. Estaban tan decididos que cuando su coche se estropeó de camino a Filadelfia para la tercera visita, sencillamente se compraron un coche de segunda mano para atender la cita. No se podían resistir a contarnos que Tommy podía decir ya sus dos primeras palabras, «Papi» y «Mami». Tommy tenía ahora tres años y medio y podía gatear con las manos y las rodillas. Entonces su madre probó algo que sólo una madre intentaría con un niño como Tommy.

De la misma manera que un padre compra un balón de fútbol para su hijito, la madre compró un libro con el abecedario para su hijo de tres años y medio con lesión cerebral severa que sólo decía dos palabras. Tommy, decía ella, era un niño muy brillante, independientemente de que pudiera hablar y caminar. Cualquiera con un poco de sentido común podía verlo simplemente mirándolo a los ojos.Si bien por aquel entonces nuestros tests de inteligencia para niños con daño cerebral eran mucho más complejos que los de la señora Lunski, su precisión era parecida. Estábamos de acuerdo en que Tommy tenía una buena inteligencia, pero enseñar a leer a un niño de tres años y medio con lesión cerebral severa, eso era otra historia.

Prestamos muy poca atención cuando la señora Lunski nos comentó que Tommy, por entonces ya con cuatro años, podía leer todas las palabras en el libro del abecedario con más facilidad de lo que podía leer las letras. Nosotros estábamos más preocupados y complacidos con su habla, que progresaba de forma constante, así como con su movilidad física.

Cuando Tommy tenía cuatro años y dos meses, su padre nos informó que el niño podía leer un libro que se llamaba Huevos verdes y jamón, del doctor Seuss. Sonreímos educadamente y anotamos lo meritoriamente que el habla y el movimiento de Tommy estaban progresando. Cuando Tommy tenía cuatro años y seis meses, el señor Lunski nos informó que Tommy podía leer todos los libros del doctor Seuss. Anotamos en la ficha que Tommy estaba progresando maravillosamente y que el señor Lunski «decía» que Tommy podía leer.Cuando Tommy vino para su decimoprimera visita, acababa de cumplir cinco años. Aunque tanto nosotros como el doctor Spitz estábamos encantados con los fabulosos avances de Tommy, nada indicaba que iba a ser un día tan importante para todos los niños. Es decir, nada, excepto el insensato informe de siempre del señor Lunski. Tommy, nos informó el señor Lunski, ahora podía leer cualquier cosa, hasta el Reader’s Digest, e incluso podía comprenderlo, pero es que además había empezado a hacerlo antes de cumplir cinco anos.

Nos libramos de tener que comentar esto porque llegó el cocinero con nuestra comida (un zumo de tomate y una hamburguesa). El señor Lunski, dándose cuenta de nuestra falta de respuesta, tomó un trozo de papel de la mesa y escribió: «A Glenn Doman le gusta beber zumo de tomate y comer hamburguesas» .Tommy, siguiendo las instrucciones de su padre, leyó esto fácilmente y con las entonaciones e inflexiones adecuadas. No vaciló como los niños de siete años, que leen cada palabra por separado sin comprender el sentido de la frase. «Escriba otra frase», dijimos pausadamente. El señor Lunski escribió: «Al papá de Tommy le gusta beber cerveza y whisky. Tiene una barriga grande y gorda barriga de beber cerveza y whisky en la taberna de Tommy».Tommy sólo había leído las tres primeras palabras en voz alta cuando se empezó a reír. Lo curioso era que la barriga de papá estaba en la cuarta línea, ya que el señor Lunski escribió letras grandes.

Este niño con lesión cerebral severa estaba leyendo en realidad mucho más deprisa de lo que pronunciaba a su velocidad normal de conversación. ¡Tommy no solo estaba leyendo, estaba leyendo deprisa y su comprensión era evidente!. Se nos quedó cara de tontos. Nos giramos hacia el señor Lunski.«Les he estado diciendo que puede leer», dijo el señor Lunski.Después de aquel día ninguno de nosotros volvió a ser el mismo, pues esta era la última pieza del puzzle que se había estado encajando durante más de veinte años.

Tommy nos había enseñado que un niño con lesión cerebral severa puede aprender a leer antes de lo que suelen aprender los niños normales.

Tommy, por supuesto, fue inmediatamente sometido a todo tipo de pruebas por un grupo de expertos que vinieron de Washington para este tema la semana siguiente. Tommy -un niño con lesión cerebral severa y cinco años- podía leer mejor que la media de niños normales con el doble de años y con una comprensión total.

Cuando Tommy tenía seis años caminaba, aunque esto era relativamente nuevo para él, y aún temblaba un poco y leía a nivel de sexto grado (nivel de un niño de once a doce años). Tommy no iba a pasar el resto de su vida en una institución, pero sus padres estaban buscando una escuela «especial» en la que matricular a Tommy el próximo septiembre. Es decir, especialmente alta, no especialmente baja. Afortunadamente, ahora hay algunas escuelas experimentales para niños «superdotados» excepcionales. Tommy ha tenido la dudosa «dote» de una lesión cerebral severa y la indudable dote de unos padres que lo quieren a rabiar y que creyeron que por lo menos un niño no estaba utilizando todo su potencial.

Finalmente, Tommy sirvió de catalizador de veinte años de estudio. Tal vez sería más preciso decir que fue el detonador de una carga explosiva que se había estado fortaleciendo durante veinte años.Lo fascinante era que Tommy deseaba leer y que lo disfrutaba tremendamente. Asegura Doman que la verdadera causa por la que los niños pequeños no aprenden a leer es por el tamaño de la letra.”

http://quenosemeolvide.wordpress.com/2010/12/02/la-increible-historia-de-tommy/

La Señora Sapa y el Patito Juan

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Mateo 21:16 “… De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza”

I Corintios 14:15b “…cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.”

Queridas hermanas y amigas, hoy estuve buscando en Internet, junto con mi pequeño de 17 meses, música infantil educativa para su edad y los meses que siguen. Entre las opciones de búsqueda que se desplegaron para escoger, estaba desde luego, la música cristiana para niños. Bueno, escogí esa opción primero, y me llevé una desagradable sorpresa con lo que hallé.

Sin el ánimo de ofender a nadie ni hacerles sentir mal, quisiera expresar mis razones bíblicas para estar en desacuerdo con las canciones que escuché. Primeramente, por los textos con los que encabezo mi reflexión… Dios quiso que la alabanza a él, fuera perfeccionada en la boca de los niños, que le alaban con corazón limpio, inocente y contentos. Por eso mismo, los niños también tienen que cantar con su entendimiento… cantar cosas que entiendan, o cantar cosas que aunque no entiendan, les motiven a preguntar a sus padres para entender más acerca de Dios.

¿Qué clase de alabanza se da al Señor con letras como “Había un sapo que nadaba en el río, con su traje verde y temblaba de frío. La señora Sapa le contó que tenía un amigo que se llama Jesús”? O este otro: “Me encontré al Patito Juan en la esquina del zaguán, y me dijo: vamos a charlar, un consejo sano yo te voy a dar: obedece a tu papá, obedece a tu mamá; si lo haces, el Señor, larga vida te dará”… El niño sabe que eso lo dijo el Patito Juan, no la Biblia en Efesios 6:1. Seamos honestas… ¿realmente creemos que nuestros niños le dan alguna clase de alabanza al Señor cuando cantan estas cosas? ¿Por qué dejamos que aprendan estos cantos? ¿Por qué les compramos los discos o las descargamos de Internet para ellos?

Si la alabanza va a ser perfeccionada en la boca de los niños, para comenzar, no podemos enseñarles a cantar mentiras… esas letras y otras por el estilo que circulan en Internet con la categoría de “canciones cristianas para niños”, no debemos ser tan livianas como para considerarlas como tales. Créame… no es una trivialidad. Yo no quiero que mi hijo cante cosas sin sentido cuando pueda cantar. Quiero que lo que cante, sea otro de los medios que están a nuestra disposición para que conozca al Señor como él es… santo, justo, bueno, misericordioso, amoroso, todopoderoso, protector de sus hijos. Quiero que entienda cuando cante, cuál es la condición de su corazón pecaminoso, que entienda que si peca, debe pedir perdón al Señor. Quiero que los cantos le ayuden a memorizar pasajes bíblicos y nombres importantes de personajes de la Biblia, como los cantos que incluyen los nombres de los discípulos, o que enumeran el fruto del Espíritu. Quiero que pueda contarme historias bíblicas que primero las aprendió cantando, como la historia de David y Goliat, la caída del muro de Jericó, la conversión de Zaqueo… pero, si le enseño a la Señora Sapa, o al Patito Juan… ¿qué bien le hago a su vida espiritual? Si queremos que canten cosas triviales, abundan canciones para eso, como la de los elefantes que se columpiaban sobre la tela de una araña, como “Los pollitos dicen: pío, pío, pío”, “Estrellita”, canciones con los sonidos de los animales y otras similares, que tienen algo de información cierta que puede serle útil al niño, pero si le decimos que le enseñaremos un coro para que cante al Señor, que sea realmente eso, no una cosa sin sentido.

Vea este: “Nuestro Padre Abraham, tuvo muchos, muchos hijos nuestro Padre Abraham. Uno de ellos soy, igual que tú, y doy gracias al Señor… ¡mano derecha!”…. ¿De qué trata este coro? Se canta todo el verso y ya que dijimos “mano derecha”, la levantamos… volvemos a cantar el versito y luego decimos “mano izquierda” y la levantamos… luego seguimos con el pie derecho, luego el izquierdo, girar la cabeza… ¿qué tiene esto de alabanza al Señor? Si queremos que los niños hagan ejercicios o mejoren su coordinación física, hay otras maneras para hacerlo, no usando como medio, los coros con los que se supone alaban al Señor.

Vea este otro: “Si en verdad eres salvo dí “amén”… hasta aquí vamos bien. Lo malo es que luego, para expresar que de verdad somos salvos en cada estrofa, también debemos zapatear, aplaudir y luego hacerlos todos de una vez. ¿Qué tiene que ver el zapateo con ser salvo? Las alabanzas al Señor no son para nuestra diversión, ni para la de nuestros hijos… son para ensalzar el Nombre del Señor, su naturaleza y atributos, para aprender doctrinas relacionadas con él que son importantes y que están sencillamente explicadas en los cantos bíblicos para niños.

Ya puse ejemplos inadecuados… llegó la hora de poner los ejemplos bíblicos. Mi sobrino de 7 años, escuchaba en la Iglesia el canto que en una de sus partes decía: “Seguir tu caminar, Señor; seguir sin desmayar, Señor; seguir hasta el final, Señor, y no mirar atrás“… él se lo sabía, pero un día, mientras lo cantaba, le preguntó a su madre: “Mami, ¿y qué hay atrás?” El no entendía esta parte, porque desde luego, él no sabía lo que es lenguaje figurado… su madre le explicó entonces y él entendió. Para nosotros es tan sencillo como recordar las palabras de Jesús cuando dijo que nadie que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es digno de él.

Mire este otro: “Jesús llamó a los doce para que le ayuden: Pedro, Andrés, Jacobo y su hermano Juan. Tomás, Tadeo, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón, Felipe, Judas y Bartolomé”… buen método para que un niño se memorice los nombres de los apóstoles.

Vea este otro: “Quiero ser un niño diferente, un niño diferente, un niño diferente. Quiero dar de todo lo bueno que me ha dado mi Jesús. Una sonrisa, un favor, un abrazo con calor; bellas palabras de ternura y del amor que siempre dura”… ¿quiere enseñar reglas de cortesía a su hijo usando un coro como apoyo al texto bíblico? Este es buena opción.

Vea otro: “Cuido, cuido el templo que es la Casa de Dios; cuido, cuido el templo haciendo esta acción… ¿qué acción? Papeles hay tirados; papeles, no, no, no… papeles yo levanto, levanto, tototó.” Otra estrofa dice: “Hay lodo en mis zapatos, el lodo, no, no, no… sacudo mis zapatos, sacudo, sososó.” Vea que se le enseña al niño a hacer estas cosas porque se trata del templo, que es la Casa de Dios.

Vea uno más: “Es importante, muy importante, no lo puedes por alto pasar: que solo Cristo puede salvarte; es importante que le des tu corazón”. Explíquele luego qué es darle el corazón a Cristo, porque antes de que el niño pueda leer los pasajes evangelísticos, podrá cantar este coro.

Nuestros hijos pueden entender el lenguaje, y si no, pronto podrán; si cree que cantar “la señora Sapa” está bien porque “en este momento el niño no entiende”, está cometiendo un grave error. En el pasaje de I Corintios 14, el contexto indica que a Pablo le preocupaba que los cultos en la Iglesia de Corinto fueran desordenados, y que hablaran y cantaran cosas que hicieran que los inconversos creyeran que eran una Iglesia de locos. De ese capítulo fue de donde tomé el pasaje que cité al comienzo. No podemos dejar a nuestros hijos cantar cosas que son locura, no basadas en lo que la Biblia dice, ni en lo que Dios es.

Les confieso que al escuchar esas cosas, sentí que si se las enseñaba a mi hijo, estaría incluso ofendiendo su inteligencia. Un día él entenderá que su madre le enseñó un coro como el del Patito Juan y se reirá de mí, y se preguntará cómo pude hacerle eso.

La pregunta ahora es, ¿dónde podemos conseguir la música adecuada? Amiga, ahora tenemos Internet… tómese tiempo para buscar y escuchar lo que desea que sus hijos escuchen. No permita coros donde llaman a Dios “diosito”… él no es un “diosito”; esto es una irreverencia contra él. No permita coros que aunque mencionen los nombres de Dios, no le den alabanza, ni expresen algo sobre él y sus atributos. No es una tarea fácil, pero también merece todo nuestro esfuerzo. Una música incorrecta nos conduce a una teología incorrecta, como adultos y como niños también. ¿Necesita ayuda al respecto? Cuéntenos… quizá podemos hacer algo junto a usted.