Archivo | febrero 2014

Otras lecciones de los Juegos Olímpicos Sochi 2014

Por: Rebeca Argüelles de Manzanaresdescarga

Hebreos 12:1 “…despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante…”

Al estar disfrutando de las presentaciones individuales de los atletas en patinaje artístico de varones, ayer me disponía a ver a mi favorito, el ruso Evgeny Pluschenko… él y los otros 5 patinadores que iban a presentarse, salieron a hacer un breve calentamiento a la pista. Plushenko andaba por allí haciendo lo suyo, y de repente trató de hacer un salto y cayó muy mal e hizo un gesto de dolor… intentó hacer otro salto y nada….  luego, con sus manos en su espalda baja, fue hacia sus entrenadores, habló un momento con ellos y después se dirigió hacia los jueces, los saludó y les dijo unas breves palabras y allí fue cuando me llevé una gran sorpresa, junto con el resto del mundo… Plushenko debió retirarse de la competencia justo cuando ya le tocaba salir, porque sufría de un dolor en su espalda, seguramente en el mismo sitio en el que fue operado el año pasado. Tenían que haberlo visto… qué triste y molesto se veía, por tener que tomar esa dura decisión. El no quería retirarse, pero debió hacerlo porque su salud es más importante. Fue un momento en verdad dramático. 

De todo esto, estuve pensando en qué cosas tiene en común este suceso, con lo que es nuestra vida cristiana y la carrera o competencia de la que hablábamos anteriormente… hallé varias similitudes que quiero compartirles, junto con algunos datos sobre este personaje del que, por decirlo de algún modo, soy fan, ya por varios años.

1.- Plushenko, comenzó a patinar desde sus 4 años de edad más o menos… él nació en Siberia, donde como se imaginarán, el ambiente es absolutamente idóneo para practicar este deporte.

Muchas de nosotras no comenzamos la carrera cristiana desde nuestra edad temprana y en el ambiente más idóneo… resulta que a veces, llegamos al Señor estando de cierta edad, cuando ya no podemos servirle como lo hacen los jóvenes… otras veces, somos las únicas creyentes en nuestros hogares y nos toca luchar con nuestra propia familia porque no comprenden nuestra manera de vivir para el Señor. En nuestros centros de estudio o de trabajo, la situación es similar; estamos rodeadas de personas inconversas y el ambiente es muchas veces, hostil.

Para que alguien triunfe en este deporte del patinaje sobre hielo, muchas condiciones deben concurrir, sin las cuales no hay posibilidades de llegar a nada… pero para que una mujer creyente triunfe en su carrera cristiana, no importan las condiciones en las que inició su carrera: ella puede triunfar en todo lo que desee… no importa si conoció al Señor a los 10 años o a los 70, no importa si al momento de su conversión todos a su alrededor no eran creyentes, no importa si goza de perfecta salud o está muy enferma, si es casada, soltera, viuda o divorciada, si es madre soltera o si no es madre, si tiene padres o es huérfana, si es rica o pobre, si estudió o no lo hizo… ella puede triunfar sobre estas y otras muchas situaciones adversas, porque la única condición para ganar en la carrera cristiana no es ser las más rápida, la más alta o la más fuerte sino, tener puestos los ojos en nuestro Salvador. Hebreos 12:1-2 “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”

Solo veamos las condiciones en que Pablo corrió su carrera cristiana… todo lo tenía en contra, pero él fue un gran ganador. Nosotras podemos serlo también sin importar cómo se inició nuestra propia carrera. Desde luego, que si podemos cambiar algunas de las situaciones adversas con las que comenzamos a correr, debemos esforzarnos por hacerlo.

2.- Plushenko fue entrenado por excelentes maestros.

Temprano en su vida, Plushenko fue hallado por grandes maestros del patinaje para ser entrenado. La Escuela Rusa del patinaje artístico es increíblemente sólida y ha producido grandes campeones década tras década. Basta revisar la historia para verlo. Plushenko para el caso, tiene cuatro olimpiadas, donde ha ganado dos medallas de oro y dos de plata (de hecho, creo que es el primer patinador que logra hacer eso en Olímpicos)… ha sido 7 veces seguidas campeón europeo y tiene otras muchas distinciones.*

¿Y nosotras?… ¿Acaso no nos halló Jesús, el Maestro de maestros? ¿Acaso su Escuela no ha coronado a todos sus discípulos con la vida eterna siglo tras siglo? Así como Plushenko gozó de buena instrucción que lo hizo un gran triunfador en su carrera, nosotras también tenemos un Maestro que puede llevarnos al triunfo eterno.

3.- Plushenko ha sufrido lesiones importantes a lo largo de su carrera y se ha arriesgado mucho al someterse a complicadas operaciones para corregirlas y seguir compitiendo. 

La más reciente, fue en Enero de 2013 en su espalda, y aún así, estuvo presente en estas olimpiadas haciendo una gran presentación.

Sufrir lesiones en la vida cristiana… se me ocurre que podríamos asemejarlo a perder amigos por causa de Cristo, dejar pasar oportunidades de grandes y bien remunerados empleos porque interfieren con nuestro servicio al Señor, terminar relaciones sentimentales con personas que rechazan al Señor, renunciar a “brillantes carreras” por causa de la obra del Señor, etc…

¿Qué hizo Plushenko con sus lesiones? Buscó cómo corregirlas. Aunque eso significara correr un riesgo alto, pero él ama tanto su carrera que estuvo dispuesto a hacerlo para no abandonarla, para poder estar en ella un tiempo más. ¿Y nosotras? Hebreos 12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante…”

Corremos riesgos al perder amigos, al no aceptar empleos prometedores y cosas así… definitivamente sí. Pero lo hacemos para evitar algo que podría lesionarnos para siempre en nuestra carrera cristiana e inhabilitarnos para seguir en ella. Ya hemos visto historias de cómo las malas compañías, el amor al dinero y a la fama, los caprichos del corazón y cosas semejantes, han arruinado las vidas de otros que iban corriendo junto con nosotros. No vieron esas cosas como un peso del cual debían deshacerse… talvez pesaron que podían seguir corriendo la carrera cristiana y amando al dinero al mismo tiempo por ejemplo… eso no se puede… el resultado de seguir así son lesiones graves de las cuales muchos no se recuperan y los que sí lo logran, regresan a la carrera con muchas limitaciones.

Los deportistas de alto rendimiento como Plushenko, jamás hacen cosas que puedan causarles una lesión… ellos entrenan con el mejor equipo, en las mejores condiciones posibles, vestidos con ropa idónea, se alimentan y descansan bien, pasan pensando cómo mejorar, etc… Ellos le prestan atención al menor signo de dolor o incomodidad en sus músculos y se atienden pronto para que eso no les estorbe su carrera. Lo que me llama la atención es la conducta de muchas mujeres cristianas (y hombres también), que a veces hacen todo lo contrario… se ponen a sí mismas con frecuencia en situaciones muy peligrosas, ignoran las señales de alerta, no distinguen las tentaciones que les rodean… parecen andar buscando lesionarse… es increíble. ¿Cómo pueden hacer esto? Lo que más temen los deportistas es lesionarse, pero algunas personas que dicen ser creyentes se portan de modo tan temerario con el pecado que hasta asusta; no temen lo que puede pasarles… no se cuidan a sí mismas, no toman precauciones, y lo que es peor, al hacer esto, demuestran que la carrera cristiana, que es la más importante en la vida, no les importa.

4.- Cuando Plushenko se retiró de la competencia, dejó a los demás competidores y al público, muy afectados. Hebreos 12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos…”

No puedo decirles cómo se sintió el ambiente cuando Plushenko se retiró… el público quedó desilusionado, los demás patinadores sorprendidos… todo se puso feo después de eso. Su salida definitivamente los afectó a todos. 

¿Cree que su vida cristiana es cosa solo suya? No amiga… Plushenko se retiró debido a su lesión que no se la causó él mismo, pero cuando usted o yo, hacemos cosas para lesionarnos espiritualmente, y a causa de eso abandonamos la carrera, afectamos las vidas de otros, y a veces, de manera muy grave. 

Cuando los adultos nos provocamos lesiones, es decir, caemos en pecado, los jóvenes que atestiguan nuestra carrera, se desmotivan, se desaniman grandemente, y lo que es peor, quizá un día opten por imitar nuestro mal ejemplo y queden fuera de la carrera y sin opción al premio. 

Y, ¿cree usted que solo aquí en la Tierra la observan? No amiga… en el cielo están los santos que se han adelantado a nosotras, ellos nos ven también; los ángeles, el Señor Jesucristo, el gran Acusador de los creyentes desde luego que no pierde detalle tampoco. La nube de testigos que los creyentes tenemos es inimaginable. Por ello Pablo nos exhorta a correr dignamente nuestra carrera, a no hacer trampa, buscar atajos, causarnos lesiones, etc. 

5.- Plushenko probablemente se retire del patinaje ahora, a sus 31 años de edad. 

Vean qué corta puede ser la carrera de un patinador… por eso, ellos están tan urgidos de ganar lo más que puedan, porque saben que su tiempo es corto. Su cuerpo, con todo y lo mucho que lo cuidan, no soportará por muchos años el rigor de esa disciplina. Pero ellos están convencidos que lo mucho que sacrifican, vale la pena, por el premio al que aspiran. I Corintios 9:25-27 “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire,  sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre…” 

¿Y nosotras? ¿Cuánto creemos que vamos a vivir? A muchos el Señor les concede llegar a una edad avanzada en la carrera cristiana, pero yo no sé si a mí me lo concederá… ¿cree que a usted sí? Precisamente porque no podemos saber esto con certeza, deberíamos ver las cosas como las ven estos patinadores… el tiempo es corto, no nos queda mucho en realidad para servir, para ganar almas, para crecer… pero, ¡¡¡debemos estar tan convencidas como ellos, que el premio al que aspiramos lo vale todo!!! Si no es así, nuestra carrera será mediocre, pobre en resultados… llegará el día en que veremos hacia atrás, la huella que hemos dejado, y no hallaremos nada… qué lamentable será esto.

Plushenko puede retirarse ahora, satisfecho, feliz, de ver su huella, la historia que escribió, de los muchos patinadores que están siguiendo sus pasos de excelencia, etc… ¿Qué historia está escribiendo usted? ¿Habrá alguien que siga sus pasos en una vida cristiana digna y bien vivida? 

Hay muchas otras cosas que podría decir, pero, por ahora me detendré… ciertamente que estos Juegos Olímpicos de invierno, han sido especiales. Están surgiendo nuevas figuras jóvenes que prometen mucho para los siguientes Juegos… ya los veremos. Pero en el plano espiritual, ya vimos que estos sucesos pueden servirnos a los creyentes para reflexionar sobre nuestras propias vidas. 

Al Señor gracias por haber creado personas tan excepcionales como este patinador… Plushenko nunca sabrá que al verlo patinar, mi esposo y yo nos admirábamos de la obra del Señor en el cuerpo humano… a Plushenko, gracias por esas cuatro inolvidables olimpiadas… Y nosotras, que podamos seguir en nuestras carreras, para la gloria del Señor. 

 

 

*Si les da curiosidad, aquí pueden ver los triunfos de este gran patinador:  http://www.sochi2014.com/en/athlete-evgeni-plushenko

Y hablando de los Juegos Olímpicos Sochi 2014…

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

descarga (1)I Corintios 924-25 “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. “

Hoy, mi hijo y yo estuvimos viendo la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno en la ciudad de Sochi, Rusia. Estuvo fantástica… llena de luces, colores y música de los más insignes compositores rusos. Mi esposo y yo somos absolutamente fans de la competencia de patinaje artístico individuales masculino y femenino y de parejas en los Juegos Olímpicos de invierno. Damos gracias al Señor por permitir que hayan cosas tan maravillosas de ver y disfrutar en este mundo caído. El patinaje sobre hielo es una de esas cosas para mí…. de hecho estamos esperando ansiosos ver a nuestro atleta favorito, el ruso Evgeny Plushenko en su actuación en los próximos días.

Pensando en eso, vino a mi mente el pasaje que cito arriba… muchos atletas de todo el mundo están ahora en Sochi, dispuestos a dar su máximo esfuerzo. Los que van por primera vez, quizá están nerviosos pero fascinados de poder representar a su país con excelencia en sus disciplinas. Han estado varios años preparándose para estar en la mejor forma posible; para llegar a Sochi, pasaron primero por competencias locales, nacionales, regionales y quién sabe qué más, ganando cada una y haciéndose dignos de presentarse en una Olimpiada. Los que van por segunda y hasta por tercera o cuarta vez, ya conocen cómo se hacen las cosas, pero también han pasado años desde su última Olimpiada cuidándose, manteniéndose en forma, buscando maneras de minimizar el desgaste natural de sus cuerpos para hacer la mejor presentación de la que sean capaces. 

El slogan más popular de los Juegos Olímpicos es “Más rápido, más alto, más fuerte”… todos quieren ser así en las competencias. Todos están dispuestos a todo para ganar, pero lo cierto es, que solo uno de ellos se quedará con la medalla más codiciada en cada disciplina. Los que no la consigan, quizá guarden la esperanza de presentarse en otra Olimpiada; pero los que están participando por última vez y se jugaron el todo por el todo, quedarán tristes sin duda. Tatiana Totmianina y Maxim Marinin

En nuestro caso queridas hermanas y amigas, siendo creyentes, también estamos en una competencia… deberíamos estar como esos atletas, preparándonos con todo esmero y disciplina para ganar cada desafío, es decir, superar cada prueba, vencer cada tentación y ser de bendición para alguien en cada oportunidad, porque nosotras no tenemos que competir contra otros, sino contra nosotras mismas. Cada creyente corre su propia carrera. La vida cristiana termina en un evento de premiación en el cielo, donde nuestro Juez que ha estado viendo nuestra presentación sin perder detalle, se dispondrá a entregarnos los galardones que tiene preparados.

¿Cómo nos está yendo en las competencias? ¿Cuál será nuestra puntuación después de esa situación difícil por la que pasamos? ¿Cómo quedará el marcador luego de la tentación? ¿Cuántos puntos habremos sumado por ganar almas, por contribuir a su crecimiento y madurez espiritual, por aconsejarles bíblicamente, por serles de ejemplo? La competencia está en marcha, ¿ya se dio cuenta? La ceremonia de inauguración de su competencia personal ocurrió el día que usted recibió a Cristo como su Salvador. No pierda el tiempo y comience a correr; no se quede atrás en su aprendizaje de la Biblia, entrénese para la piedad, para vencer al maligno, para ganar almas,  involúcrese en las actividades que su Iglesia realiza o mejor aún, proponga nuevas cosas que se pueden hacer para servir y ministrar a otros. Juéguese usted también el todo por el todo, porque su premio no será una medallita… como dice Pablo, será un galardón glorioso que durará por la eternidad

Hagamos nuestro el slogan de los Juegos Olímpicos… más rápidas para servir, más altas en conocimiento, más fuertes en la fe… y disfruten los Juegos Olímpicos Sochi 2014!!!!!