Archivo | marzo 2014

Y seguimos progresando… un niño que aprende.

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Mateo 21:16 “Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?”

Queridas hermanas y amigas, me disculpo por la ausencia, pero, ahora mismo les comento una de las razones por las que me he tomado un tiempo lejos de la computadora. Quiero seguir dándoles ánimo para que sean perseverantes en la instrucción de sus niños pequeños, contándoles los progresos de nuestro hijo Roberto David.

El está en su clase de Escuela Dominical de niños desde hace casi 6 meses (actualmente está por cumplir 22 meses de edad). Haberlo animado para ir a su clase a edad temprana, fue definitivamente una excelente decisión que el Señor nos movió a tomar. Los beneficios de haberlo hecho van más allá de que su lenguaje mejora cada día… esto es una pequeñez en comparación con el hecho de que ahora, tengo en su maestra una aliada en su formación espiritual. Ya no lo hago sola!! Eso es fantástico. El mira cómo los demás niños cierran sus ojos para orar, escucha que cantan y hablan de las mismas cosas que oye en casa. Diariamente menciona los nombres de sus compañeritos de clase y se muestra tan feliz cuando está con ellos.

Pero la mejor parte ocurre cuando estamos en casa. Alrededor de las 9:00 AM, es nuestra cita para leer la Biblia y su libro de Historias Bíblicas. Cuando le digo que vamos a hacer eso, él solito se dirige a las escaleras, pues la lectura la hacemos en su cuarto, así que, hacia allí va. Ya estamos leyendo nuestro segundo libro de lecciones bíblicas. Leemos lo que el libro dice, y luego el o los pasajes que sugiere al final de la lección. Luego, yo escojo algo de la lectura; algo con qué hacer una pregunta que tenga una respuesta simple. Le hago la pregunta y le doy la respuesta varias veces. Le repito la pregunta y su respuesta durante el día, y el milagro ocurre… en algún momento, le hago la pregunta y él me da la respuesta, y una sonrisa. No tiene que estar quieto con los ojos fijos en mí mientras leo… aunque esté jugando con sus almohadas y peluches o parezca distraído, yo sigo leyendo de la forma más interesante que puedo… sé que escucha, y puedo comprobarlo con el paso de los días.

Desde Enero que comenzamos la lectura hasta el día de hoy, Roberto David puede responder sin errores las siguientes preguntas:

1.- ¿Cuántos dioses hay? Uno.

2.- ¿Qué hizo Adán? Pecó.

3.- Satanás es… malo.

4.- ¿Quién hizo el Arca? Noé.

5.- ¿Dónde está Dios? Aquí (le enseñé así primero, para que luego comprenda que Dios está junto a él todo el tiempo).

6.- ¿Quién es su Salvador? Jesús.

7.- ¿Dónde nació Jesús? Belén.

8.- Y la mamá de Jesús se llamaba… María.

9.- Usted debe ser un niño… obediente.

10.- Dios destruyó la… Torre de Babel.

11.- Abraham era… el amigo de Dios.

12.- ¿Cómo se llamaban los hijos de Isaac? Jacob y Esaú.

13.- ¿Para dónde se llevaron a José? A Egipto.

14.- ¿Dónde vivía Lot? En Sodoma

Talvez se me quedó alguna por allí… también, al ver los dibujos en el libro, sabe qué personajes son… Caín y Abel, Noé, Rebeca, José, Abraham, Jacob… ya puede, con un poco de ayuda, decir los primeros cuatro libros de Nuevo Testamento y completar los versos de 4 coros que cantamos los Domingos en la Escuela Dominical. ¿Qué hice? Nada en especial… solo lo que les cuento. Ser perseverante y disciplinada en ello, es lo que hace el milagro.

Pero hay algo más que debo decirles y es, lo referente a la asistencia de Roberto David en los cultos generales de la Iglesia. Yo sé que hay congregaciones a las que talvez algunas de ustedes asisten, donde hay sala cuna o habitaciones para que otras personas cuiden a los niños pequeños mientras los adultos están en el salón en el culto… yo no estoy de acuerdo con esa política. Creo que los niños deben estar presentes en las reuniones junto con sus padres. No es nada más una idea mía… vean este pasaje:

Deuteronomio 31:12 “Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días…” 

Las instrucciones que Dios dio a Moisés respecto de quiénes debían estar presentes cuando se diera lectura al libro de la ley, fueron muy claras… los niños también debían estar presentes.  Al dejarlos en otro lado, no estamos enseñándoles a comportarse con reverencia en el Templo… podremos evitar el ruido de su llanto o de sus vocecitas pero no les enseñamos a comportarse en la casa de Dios. Lo que aprenden es que al Templo van a jugar (porque hasta eso les tienen en el aula, juguetes), o a hacer vida social.

Bien, pues… en nuestra Iglesia, no solo Roberto David está presente en las reuniones generales… todos los demás niños también. Ciertamente es difícil por un tiempo controlarlos, pero créame… se puede lograr. La rutina de los días de culto con nuestro hijo, incluye un refrescante baño, un buen almuerzo y una buena, pero de verdad buena siesta. Así, llega al templo descansado y de buen humor. No se duerme durante la predicación, ni le llevamos juguetes para entretenerlo. Por su edad, todavía alterna minutos de quietud y de actividad, pero no llora ni molesta a tal punto que debamos salirnos del salón a causa de su incomodidad. Con regularidad le ofrezco agua para que no se incomode por la sed.  El ha crecido viendo a los mismos adultos desde sus 2 meses de edad. Los ve sentados y callados, y a los niños que son sus amiguitos, sentados y calladitos junto con sus padres. Ese es el ambiente que ve, y al que se está adaptando. Después del culto sabe que tendrá tiempo para volver a jugar con sus amigos. Suena lindo, ¿verdad? Lo que aún no les he dicho es que cuando se inquieta y no quiere estar sentado ni en brazos, se nos hace necesario a mi esposo y a mí, darle unas “nalgaditas” para que recuerde que debe estarse tranquilo un rato más.

Toma tiempo que se acostumbren, pero si usted es constante y paciente, lo logrará. Les estoy contando lo que sucede con nuestro hijo… ¡¡lo estamos consiguiendo amiga!! El Señor está permitiendo que veamos resultados temprano y nos gocemos en ello. Si aún estaba dudando de cómo manejar la situación con su hijito, espero que estas breves palabras le animen a decidirse a actuar. A veces será sencillo… a veces será difícil, a veces deberá salirse para disciplinar a su hijo porque no le obedece, a veces deberá salirse porque su hijo está acalorado… prepárese de antemano para esas situaciones, no se ofusque, mantenga la calma y haga lo que debe hacer. Cuénteme cómo le va. Un abrazo…

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Este es nuestro hijo… en estas fotos abarcamos entre sus 0 y 8 meses de edad.