Archivo | noviembre 2015

“Profeta les levantaré…” Estudio sobre los profetas parte 1

Por: Julio Argüelles

Deut. 18:9-22 “Profeta les levantaré…” (RVR 1960)

 Cuando Dios llamó a Israel al desierto por medio de Moisés, los llevó a un sitio especial, al monte Sinaí para darles allí sus leyes. Por espacio de un año, los Israelitas estuvieron en ese sitio donde el Señor les impartió leyes civiles, morales y ceremoniales, todo lo que ellos necesitaban para ser una nación santa para Él. (Éxodo 19:5-6)

 Sin embargo, en el transcurso de esa etapa, los hijos de Israel tuvieron la oportunidad de ver la poderosa manifestación del Señor, al hablarles Él con poder en el Sinaí. Lo que sucedió lo relata nuestro pasaje base en Deut. 18:16-18. El pueblo tuvo miedo de oír la voz del Señor con todo su poder y severidad, por lo que Dios les dice: “Les levantaré Profeta.” Bien que esta expresión es una promesa de la venida de nuestro Señor Jesucristo, pero en términos generales también señala la llegada de hombres con un llamado especial para predicar la palabra de Dios al pueblo.

 El pueblo de Israel habría de tener Reyes más adelante, gente encargada de políticas de estado y de protección de tierras, gente que subía al trono por derecho familiar o a veces por la fuerza militar o en ocasiones por influencias. Tendrían además Sacerdotes y levitas, gente encargada del manteamiento de las leyes ceremoniales, personas que entraban al oficio por medio de una genealogía. Pero los profetas del antiguo testamento eran una clase aparte, no eran Reyes y en muchas ocasiones estos los detestaban, no eran sacerdotes (salvo casos especiales) así que no servían en el templo y en más de una ocasión los sacerdotes los mandaron a callar. Era gente “de en medio de sus hermanos, como tú…” (vrs. 18) Los profetas, pues, no contaban con ningún trasfondo en especial como requisito previo para ejercer como tales, excepto 3 cosas que estudiaremos más adelante.

  • Su Oficio:

El trabajo de los profetas consistía en 2 partes:

                1.- Predicar las palabras que le habían sido reveladas por parte del Señor. Esta es una parte especial de la profecía, pues consistía en dar a conocer juicios y acciones que el Señor iba a mostrar sobre su pueblo o sobre los pueblos vecinos.

                2.- Exhortar al pueblo y a los reyes sobre los caminos que estos estaban tomando. Ellos se encargaban de llamar la atención del pueblo para que se volvieran de su mal proceder. Eran una autoridad moral y sus discursos apelaban al corazón del pueblo para que no se alejaran de Jehová su Dios. Eran “Atalayas” como le dice Jehová a Ezequiel (Ezequiel 3:16-21), personas que miraban más lejos que los demás y que tenían que anunciarlo a los demás.

Mientras que la primera parte no es común a todos los profetas que se mencionan en la Biblia, el segundo oficio es evidente en el ministerio de todos.

  • Su Posición

El pueblo de Israel les llamó de distintas formas y uno de los pasajes bíblicos que ilustra más esto es 1 Crónicas 29:29 “Los hechos del rey David, primeros y postreros, he aquí están escritos en el rollo de las crónicas del vidente (ro´eh) Samuel, en las crónicas del profeta (nabî´) Natán y en las crónicas del vidente (jozeh) Gad,” (Biblia Textual)

El término principal bajo el cual se llamaba a los profetas en general es “nabî´” que en forma de sustantivo aparece alrededor de 309 veces en el antiguo testamento. Los otros 2 (ro´eh y jozeh) se utilizan en menos ocasiones y su significado es literalmente “ver”, refiriéndose a la capacidad dada por Dios a estos hombres, de saber más allá de las personas ordinarias.

En Israel los profetas eran reconocidos por la Ley, como lo menciona nuestro pasaje en Deuteronomio, pero no se hace ninguna referencia a su posición en jerarquía. Dios los llamaba cuando existía la necesidad de que al pueblo se le recordará de la fidelidad que debían al pacto de Jehová. Es por eso que, dependiendo del tiempo en el que desarrollaron su profecía, hay diversidad de situaciones en las que algunos tenían acceso al Rey con toda confianza y parecían ser consejeros mientras que otros huían delante del Rey por ser considerados sus actos de alta traición a la nación.

  • Su carácter

Durante el transcurso de este estudio veremos la diversidad de formas en las que estos hombres mostraron temple y animó, pero factores comunes entre todos ellos son:

  1. Celo profundo por las palabras de Jehová

Desde la célebre disposición de Isaías (Isaías 6:8) pasando por la “resistencia” imposible de Jeremías (Jeremías 20:9) el humilde Amós (Amós 7:14-15) y demás, todos tenían algo en común, eran varones que no podían callar ante las situaciones que veían. Aun en tiempos de Isaías en donde todo parecía ir bien, Isaías denuncia que poco a poco el pueblo se estaba descarriando. Fueron hombres que denunciaron el pecado con tanta fuerza que la mayoría de ellos ni aun después de ser asesinados callaron, quedando sus escritos como el testimonio perpetuo de parte de Jehová de que ellos eran su boca. Amós lo pone de forma sencilla en Amós 3:8 “…Si habla Jehová el Señor ¿Quién no profetizará” (RVR 1960)

  1. Voluntad Inquebrantable

Como resultado de la mano de Jehová con ellos. Ya vimos a Jeremías sufriendo, pero si ud lee todo el pasaje verá que él confiaba en la protección del Señor (Jeremías 20:11). Así todos los profetas llamados por el Señor a pesar de sus flaquezas se apoyaron en Él y sus flaquezas solo sirvieron para dar color a su mensaje y enriquecieron su predicación. Algunos vieron a sus amigos alejarse de ellos (Jeremías) otros se sintieron solos en su trabajo (Elías) otros perdieron a sus seres amados en medio de su ministerio (Ezequiel) o quizás debieron ser despreciados por quien debía amarlos más (Oseas); No importa la situación que piense, ninguno de ellos jugó el papel de víctima, todos continuaron predicando por amor al Señor, y:

  1. Una amor profundo por el pueblo de Dios

Daniel es un profeta especial, fue llamado por el Señor en tierra extranjera, vivió más de 70 años en tierra extraña y siéndole ofrecidos los placeres de la corte Babilónica él no olvidaba su amada tierra y pueblo (Daniel 9). Moisés pudo vivir en la aristocracia del reino más grande de su época pero lo dejo por sus hermanos (Hebreos 11:24-27). Jeremías (uno de mis profetas favoritos, por si aún no se ha notado), prefirió irse con los rebeldes del pueblo a Egipto en lugar de quedarse bajo la protección de Nabucodonosor. Estos hombres amaban al pueblo con el mismo amor del Señor. Todos estos profetas fueron en alguna medida figuras del “Profeta que habría de ser levantado”, y su mayor conexión con Él era el amor que profesaban por el pueblo de Dios, al grado a renunciar a ellos mismos por los demás.

Estas tres características son distintivas de todos ellos, en otras fueron muy diferentes, algunos por la naturaleza de su mensaje, otros por su propio carácter de hombres, pero tanto su ejemplo como su mensaje llegan a nuestros días por voluntad de nuestro Señor. En las próximas entregas estaremos discutiendo más acerca de estos hombres del Señor.

-Preguntas de estudio:

¿Cuántos profetas predicaron antes de que la monarquía israelita apareciera?

¿Los profetas, en el sentido general de la palabra, solo existían en Israel o también había en otras naciones? De haberlos ¿En que se diferenciaban de los profetas de Israel?