Una pausa necesaria

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Eclesiastés 3:1 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

Mis queridas hermanas y amigas… ha pasado mucho tiempo, ¿verdad?… el pasaje que cito al inicio, vino a mi mente cuando inicié esta pausa necesaria de la que quiero compartirles ahora.

Desde que mi hijo nació, tal como le pasa a toda mamá, su vida se volvió el centro de mi vida. Muchas cosas que yo hacía antes que él llegara, debieron esperar o desaparecer de mi lista de actividades. Escribir en este espacio, fue una de esas cosas. Cuando mi hijo estaba por cumplir dos años, conocí algo sobre el Método Domann que les compartí en un par de entradas anteriores (los enlaces están al final de este artículo). Comencé a prepararme para trabajarlo con él. Me entusiasmó mucho la idea de que aprendiera a leer antes de entrar a la Escuela. Deseaba que leyera la Biblia por sí mismo, así que lo hice. No tuve la reacción que esperaba de él. No mostraba interés en leer sino solo en jugar. Y aunque seguí las instrucciones del método, de hacerlo todo a modo de juego, el juego que a él le interesaba eran sus carritos. Sin embargo, por lo que pasó después, sé que lo que hice produjo resultados. No se desanimen… lo que ustedes hacen procurando que sus hijos se acerquen al Señor, tendrá resultados… quizá no cuando ustedes lo deseen, pero los verán.

Cuando cumplió tres años, un día fuimos a un supermercado al que no solemos ir a hacer nuestras compras, pero tuvimos que ir allí. Tengo la costumbre que cuando vemos un lugar donde hay algún estante con libros, invito a mi hijo a que me acompañe a verlos. Así que fuimos, y encontré un tesoro metido entre las revistas de deportes y de cocina:

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Estos son de Ediciones Saldaña. Hay desde 3 años hasta 6 años… al menos esos eran los que habían cuando visitamos el Supermercado.

Tienen laberintos, actividades para pintar asignando números a los colores, descubrir las diferencias entre dos dibujos, y el que se llama “Super Pega”, es para pegar calcomanías de objetos, leyendo sus nombres primero, hacer trazos básicos (ví videos en YouTube sobre cómo comenzar a tomar el lápiz:

https://www.youtube.com/watch?v=jSIExC_4-Ds

Allí hay otros muchos que les pueden servir).

También el rasgado de papel y el uso de las tijeras…

https://www.youtube.com/watch?v=sI6sfqp575g

Actividades de motricidad gruesa y fina, etc. Todo esto trabajamos entre sus dos y tres años.

 

 

 

Estos otros tres son de Ediciones Bambinos… con el de números, aprendió del 1 al 20… después se le hizo fácil deducir que 2 con 1 es veintiuno, que 2 con 2 sonn veintidós… estos también son de pegar calcomanías y leer frases cortas de letras grandes y coloridas.

 

 

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Para su estudio bíblico adquirí esto:

El primero es doctrina para niños… aquí aprendimos que hay un solo Dios, que el Espíritu Santo es nuestro Consolador, que Cristo es nuestro Salvador, qué debemos hacer cuando pecamos, por qué es difícil obedecer, quién es Satanás, etc.

El segundo tiene libro para el maestro y para el alumno… hay una manualidad que hacer y una historia Bíblica para contar, que se enfoca en las relaciones del niño y su carácter: habla de la importancia y valor del trabajo, de la cooperación en  casa, del niño y su Iglesia, el niño en su Escuela, el niño y sus amigos, etc. todo basándose en un personaje o historia bíblica.

El tercero, fue el primer libro que empezamos a leer cuando tenía como 18 meses de edad… se los comenté aquí

El tiempo pasó… en nuestra casa, llegó el tiempo de que nuestro hijo fuera a la Escuela… ahora teníamos un preescolar en casa. Cuando esto sucedió, sumado al cambio en mi situación laboral, aunque me resistí por un tiempo a hacer la pausa en algunas de las actividades que solía desarrollar, el Señor pareció acercarse y decirme las palabras de este pasaje. Durante esa pausa, han sucedido cosas maravillosas… quiero contarles algunas para que renueven sus ánimos en su labor como madres y para cualquier otra cosa que les pueda ser útil. La selección de la Escuela, por ejemplo…

Cuando cumplió 4 años, hablamos con nuestro hijo sobre el hecho de que se acercaba el tiempo de ir a la Escuela, y que hay Escuelas donde hay espacios para leer y estudiar la Biblia y otras en las que no. Fuimos con él a ver un par de Escuelas que se ajustaban a lo que teníamos presupuestado invertir y ambas tienen cierto prestigio en la ciudad… la primera, no es muy grande, estaba en remodelación (no lo sabíamos hasta que llegamos)… el aula en donde estaría mi hijo tenía un par de goteras, no tenía la mejor iluminación, había áreas que aún estaban siendo completadas, el área de juegos no era tan atractiva… pero sabíamos que en ella los niños tenían clase de Biblia y devocionales una vez por semana.

Luego fuimos a la otra… un edificio grande, sus instalaciones eran hermosas, espaciosas, coloridas, hay juegos de toboganes, escaleras, una casita en un árbol… yo creía que en ella también había clase de Biblia, pero no. A mi hijo le gustó mucho esta última… pero algo pasó cuando le dijimos que no le enseñarían la Biblia en el aula… su respuesta aún me hace un nudo en la garganta…

El: “Prefiero la otra Escuela entonces”

Nosotros: “¿por qué?”

El: “Porque allá me enseñarán la Palabra de Dios, y en esta Escuela me enseñarán la palabra ¿de quién?… de nadie.”

Entonces decidimos que estaría en la primera Escuela que les cuento… las remodelaciones terminaron y ahora está mucho mejor, pero al inicio no era así. Así pasó su primer año de preescolar.

El Señor además, contestó mi oración sobre el aprendizaje de la lectura… nuestro hijo comenzó a leer sus primeras palabras y frases a los 4 años y medio (entre noviembre y diciembre de 2016). Cuando cumplió 5 años, recién en Junio pasado, le regalamos su primera Biblia con letra grande. Actualmente, estoy enseñándole a pintarla… él seleccionó los temas y los colores. Dijo que en rojo pintaríamos lo que hablara de Jesús, en amarillo lo que hablara sobre Dios, en azul lo que debemos obedecer y en verde cómo debemos portarnos con nuestros hermanos. El ya había visto mis Biblias pintadas, así que no fue raro para él hacer esto. Ahora acaba de comenzar su segundo año de preescolar.

Queridas hermanas y amigas… vean la gracia del Señor en lo que les cuento… toda idea que realicé, grande o pequeña, vino de la sabiduría del Señor. Nada de esto es mi mérito. Ni siquiera el deseo de que mi hijo aprendiera algo, porque también eso el Señor lo puso en mi corazón.

Sé que las circunstancias suyas y de su hijo pueden ser diferentes a las mías… para el Señor, la edad de su hijo, sus capacidades, si cuenta o no con el apoyo de su esposo, si cuenta con recursos financieros o no, no son limitantes… a él no le preocupan las cosas que nos preocupan a nosotras. Pero debemos recordar las palabras de David a su hijo Salomón: I Crónicas 28:20 “Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra…”

Pero no quiero que tenga una imagen que no es… nuestro hijo es pecador. Tiene nuevos aspectos en su personalidad que han surgido a medida que crece. Todo lo que sabe, aún no tiene la plena capacidad de recordarlo cuando hay conflictos, cuando quiere hacer su voluntad. En eso, también seguimos trabajando. La Palabra de Dios es nuestro libro de texto y la vara el material didáctico. La pausa era necesaria en esta y toda estas cosas.

Este día, disfruto de una semana de vacaciones en mi trabajo, y creí que ya era hora de volver a saludarlas y contarles un poco… me gustaría saber de ustedes también. Espero sus comentarios.

Sean cuales sean sus circunstancias, si usted es creyente, Dios le ha dado una descendencia para él… siga criando y entrenando con eso en mente. Que el Señor le bendiga.

 

 

 

https://revistavirtuosa.wordpress.com/2013/11/22/tu-bebe-puede-aprender-a-leer-1/

https://revistavirtuosa.wordpress.com/2013/11/22/tu-bebe-puede-aprender-a-leer-2/

 

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