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No lo piense dos veces…

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

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Queridas hermanas y amigas… me encontré este mensaje en un sitio para jóvenes cristianas. A simple vista, se ve bonito, ¿no es cierto? Nos dice que oremos, que leamos la Biblia y hasta que ayunemos. Pero lo cierto es que, no hay consejo más anti-bíblico para darle a una joven que este, pues el mensaje dice claramente en su encabezado, que estos son los pasos que debe seguir al tener una relación con una persona no creyente.

Alguien dirá que esto puede aplicarse a los matrimonios en los cuales uno de los cónyuges llegó a Cristo después de casarse y el otro permanece en incredulidad. Sí… puede aplicarse, pero el caso es que el mensaje estaba en un sitio para adolescentes  y jóvenes cristianas. Por eso sé que no lo están aplicando al matrimonio sino al noviazgo.

Mire el primer consejo: ORA. Me pregunto, qué le puede “platicar” a Dios una joven que en contra de la voluntad de Dios, está en una relación de noviazgo con un inconverso. ¿Qué puede decirle? Lo único que se me ocurre es algo como: “Señor, yo sé que tu Palabra dice que no debo estar en una relación como esta, pero también la Biblia dice que tú siempre estarás conmigo y que si encomiendo mis caminos a tí y confío en tí, tú actuarás… bendice mi noviazgo con este joven que no quiere creer en tí…” ¿Qué les parece esta oración? ¿Podemos encomendarnos al Señor cuando estamos desobedeciendo su voluntad expresa? ¿En serio podemos creer que nos ayudará a que nuestro pecado tenga éxito? No lo creo. Entonces el primer consejo no sirve en este caso.

Vea el segundo: LEE. Si realmente hubiéramos leído en la Biblia, hace mucho que sabríamos que tener una relación sentimental con un inconverso, es pecado. Dice además que, “al leer él (Dios) te hablará a tí y te irá guiando lo que debes hacer”. ¿Dios “me irá guiando”? ¿No me ha dado ya su guía cuando me dice “no os unáis en yugo desigual”? ¿Qué más tengo que leer? ¿Qué más debo buscar en la Biblia sobre este tema? Lo único que voy a encontrar es los ejemplos malos de personas como Sansón, al que le fue muy mal por enredarse con mujeres que no adoraban a Dios. Por otro lado, Dios me irá guiando mientras yo permanezco en su voluntad… fuera de ella no me promete guiarme a ningún lado bueno para mí. Entonces, el segundo consejo tampoco sirve en este caso.

El tercer consejo: AYUNA. Querida hermana, no creo que el cariño de esta persona que no cree ni ama al Dios que usted adora y que le salvó de la condenación eterna, valga tanto como para hacer este sacrificio. El ayuno es algo muy personal; no es un mandamiento que Dios nos da para cumplir. No creemos que es una práctica que podemos añadir a nuestras oraciones para que Dios sea movido a darnos lo que le pedimos. Por otro lado, nuestro deseo de consagrarnos al Señor debería estar siempre presente en nuestras vidas, no solo en este momento en que nos interesa una persona inconversa. Si es así, estamos realizando actos de supuesta consagración pero por puro interés… ¿acaso Dios no lo sabrá? Entonces… este tercer consejo, tampoco se aplica en este caso.

Consejitos como estos, abundan por Internet… tengamos cuidado porque, suenan muy lindo, pero en realidad son palabras vacías. Suponga que yo tengo novio inconverso y hago estas tres cosas… desde un principio debo saber que no voy a poder orar correctamente, que en la Biblia no hallaré nada para darme esperanza al respecto y tampoco podré consagrarme más al Señor porque, como es típico en los inconversos, mi novio querrá tomar del tiempo que es de Dios para salir conmigo, para ir a divertirnos; sus conversaciones no serán de ningún tema espiritual, sus aficiones no coincidirán con las mías… entonces nada funcionará. Los consejitos no valen para nada.

He oído cosas como: “Pero si yo soy novia de él, tendré la oportunidad de evangelizarlo y ganarlo para Cristo”… no se engañe jovencita… pueden llegar a la boda y usted todavía estará evangelizándolo y él sin convertirse. A él no le interesa Cristo sino usted. Puede evangelizarlo sin estar involucrada sentimentalmente con él. Así, si usted le predica no será por interés de su parte, y si él cree, lo hará genuinamente y no por interés en usted.

Queridas hermanas y amigas, no lo pensemos dos veces… no podemos evitar que una persona nos agrade y comenzar a sentir simpatía  por ella, pero sí podemos evitar caer en pecado dejando que esos sentimientos progresen y se fortalezcan. Ya sabemos a dónde va a ir a parar eso… a ningún lado.

Para una futura esposa de Pastor, con amor 4

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Pues, bien, llegamos al asunto final… la boda. Esto es complicado porque la boda de un Pastor no es cualquier boda. No vaya a permitir que se llegue ese tiempo sin haber hablado con su novio larga y claramente de cómo será. En su boda, usted  debe buscar glorificar al Señor antes que satisfacerse usted misma. Muchas jóvenes (desgraciadamente creyentes algunas), con el pretexto de que “una solo se casa una vez”, se dedican a hallar la forma de cumplir caprichos caros con sus bodas… agobian a sus novios y a sus familias con vestidos caros, recepciones y banquetes costosos, “lunas de miel” obligatorias… luego de la boda, no tardarán en comenzar los pleitos por si quedaron deudores o por todo el dinero que gastaron y que ahora les serviría tanto. A veces el novio colabora con el derroche, pero no es tan frecuente en los varones como sí lo es en las mujeres. Usted no debe ser así.

Quiero compartirle que, mi esposo y yo acordamos llevar a cabo solo nuestra boda civil (nota: no es cierto que si una no se casa “por la Iglesia”, no está casada ante Dios… Romanos 13:1 nos manda someternos a las autoridades establecidas por Dios, por lo tanto, la resolución del Juez, Secretario o Alcalde que efectúe su boda, está plenamente reconocida por Dios). Mi esposo y yo comenzamos a ahorrar un par de años antes de casarnos, y teníamos ya lo suficiente para comprar de contado algunas de las cosas grandes que necesitábamos… pero solo teníamos para eso, no para una boda con vestido y traje y todo eso. Al final sí lo hicimos porque muchas personas nos obsequiaron lo que necesitábamos: la tela de mi vestido, el local para la cena, la decoración, las tarjetas de invitación, los recuerdos de la boda, etc. No tuvimos que gastar nada en esas cosas nosotros. En ese caso, estuvimos de acuerdo en hacerlo, pues no usaríamos nuestros ahorros. Dios permitió que por la generosidad de muchas personas, se llevara a cabo el culto especial de nuestra boda. Pero no siempre puede ser así para todas. Aún y cuando ustedes y sus familias tengan dinero, una boda de creyentes no debe destacar por el derroche, considerando también que muchas de las cosas que ocasionan gastos en las bodas, son inventadas por el mundo.

Primero, usted y su novio deben definir si en efecto van a realizar un culto especial con motivo de su boda y todo lo que eso implica, o harán solamente una reunión con su familia más íntima. Si lo hacen así, podrán reservar dinero para ustedes dos, para hacer un corto viaje o darse algún gusto.

Luego, si acuerdan realizar el culto de boda, considere lo siguiente (y considérelo usted, porque, los hombres no son los que piensan en ramos de flores, cortejo de damas, decoraciones, etc. Lo que quiero decir es, que la mayor parte de los gastos los ocasiona la novia, sea porque a ella se le ocurran o porque la presiona su familia):

1.- Su familia querrá intervenir. Especialmente si usted es la primera hija o la última hija, o la única soltera de la familia… por la razón que sea, querrán hacerlo, y tienen derecho, pero usted y su novio deben establecer límites para la participación de ellos, para que no los agobien con pequeñeces o para que hagan cosas que ustedes no pueden o no quieren hacer.

2.- Procure no gastar tanto en su vestido… recuerde que solo lo usará una vez; además, lo sencillo es lo elegante. A su novio sí motívelo para que, si va a comprar traje, sea uno de buena calidad, porque él sí podrá volver a usar saco y corbata en otras ocasiones.

3.- Haga apartados de boda; no opte por decir a sus invitados que le den sus regalos en dinero. ¡¡¡Hacer apartados de boda es lindo!!! Vaya a la tienda, seleccione cosas útiles, desde un pelador de papas hasta una olla de presión… es posible que reciba por ese medio todo lo que necesita para su casa.

4.- Planeen hacer algo especial para el ministro que oficiará la boda (un pequeño obsequio, una tarjeta de agradecimiento, etc). Además, como un piadoso detalle para su familia inconversa, pueden pedirle que oriente la parte final de su sermón a hacer una llamado al arrepentimiento para ellos.

5.- Tampoco es necesario gastar tanto dinero en comida. Puede buscar en Internet opciones económicas para el banquete. Tampoco es necesario que compre un caro pastel de boda… puede pedir que alguien de su familia o de la de su novio se lo prepare. Será un hermoso detalle también para esa persona (pero que haga un pastel de prueba primero unas semanas antes de la boda).

Bien, he compartido un poco de nuestra experiencia, de la mía en particular al pensar en lo que implicaría para mí casarme con un Pastor. Querida hermana, en la vida cristiana, hay muchas cosas a las cuales hay que renunciar en el proceso de negarnos a nosotras mismas, pero como ya hemos dicho, las bendiciones por hacer eso, son indescriptibles. No tema… está por iniciar un ministerio maravilloso para usted y para el hombre con quien el Señor le permitirá compartir su vida. Planee desde ahora… disfrútelo desde ahora.

Para una futura esposa de Pastor, con amor 3

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

En una entrada anterior, comentamos sobre la posibilidad de que una esposa de Pastor, tenga alguna vez que renunciar a algunas de sus aspiraciones académica y laborales por causa del ministerio de su esposo. Pero, a veces, será el Pastor joven el que deba renunciar a sus aspiraciones a causa de su llamado. Usted debe estar preparada para eso.

¿Qué esposa no desea que su esposo tenga un buen trabajo… un trabajo bien remunerado, que proporcione estabilidad a la familia? Pero, como ya hemos dicho, el que es un buen Pastor, un buen ministro de Cristo, no tendrá como principal objetivo estas cosas, aún y cuando sea casado. Entonces, lo que necesita es una esposa contenta con lo que tiene… no conformista; no es lo mismo. Hebreos 13:5 “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora…” Usted entonces, debe apoyarlo cuando él deba rechazar oportunidades de empleos o carreras prometedoras si la obra del Señor lo demanda.  II Timoteo 2:4 “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.” 

No se sienta triste, no se sienta mal, desilusionada, decepcionada, cuando algo así le suceda en su futuro matrimonio… primero, porque desde ya tiene la advertencia; segundo, porque su futuro esposo mostrará con ello, que su verdadero tesoro está en los cielos. Por ello, usted debe alentarlo a buscar las cosas de arriba, no abrumarlo con necesidades domésticas o personales imaginarias. Planee cómo le enseñará a sus futuros hijos el contentamiento cristiano, para que ellos también apoyen a su padre en su ministerio (para darle una mano, visite nuestro sitio de descargas; allí encontrará el libro llamado “El contentamiento cristiano, una joya rara”).

Es interesante la imagen que ahora se tiene de lo que es ser Pastor de una congregación… usan títulos como “Apóstol” o “Profeta” (no usan la forma en que Cristo se identificó: “Pastor”), algunos hasta tienen guardaespaldas, se hospedan en finos hoteles cuando viajan, saco y corbata, carro lujoso, esposa bien arreglada y maquillada (a la que con frecuencia se le llama “pastora”, cuando ella es tan pastora de la Iglesia como la esposa de un presidente sería presidenta de un país), hijos bien vestidos, apariciones en televisión, popularidad, congregación numerosa y de buena posición económica en su mayoría, templo grande y ubicado en una bonita zona de la ciudad… qué gran contraste con lo que fueron los Apóstoles… no voy a describirlos, sino citar la forma en que ellos mismos se describieron, cómo querían ser vistos y recordados:

Pablo dijo en I Corintios 11: 23-29 “…en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?”

II Corintios 4:7-10 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” 

II Corintios 12:15 “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.”

I Corintios 4:9-13 “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.  Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.” (¿Es esta la descripción de los Apóstoles modernos?)

Fíjese bien hermana, futura esposa de Pastor… por la gracia de Dios, su futuro esposo no padece ahora una situación extrema como la que Pablo describe en estos pasajes… pero siempre hay presión sobre él, de diferentes modos. No se convierta usted en una presión más. Vaya preparándose… lea estos pasajes de nuevo, porque, los Apóstoles que eran casados, como Pedro por ejemplo (I Corintios 9:5), llevaban a sus esposas consigo… así que ellas, pasaron por las mismas cosas que ellos… no se quedaron en casa bordando o leyendo mientras sus esposos arriegaban sus vidas por el Evangelio. ¿Está usted dispuesta como ellas, también?

Para una futura esposa de Pastor, con amor 2

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

En mi tiempo de noviazgo con mi esposo, por la gracia de Dios fui comprendiendo y pensando en las cosas que ahora comparto con ustedes. Ya habrán notado que algunas de esas cosas suenan duras y difíciles, pero es hora de decir también, que comprendí que no había mejor situación para mí que ser la esposa de un Pastor. Tuve la bendición de tener como modelos a mis propios padres, así que, pude ver con bastante claridad, un panorama de lo que sería mi propia vida de casada. Las pruebas y aflicciones del Ministerio Pastoral son muchas… pero nada se compara con la alegría e inmensa fortuna de ser la persona clave en la vida de un siervo del Señor… la que lo alienta, la que lo consuela, con quien comparte su ministerio, quien puede darle muchas buenas ideas para ser un mejor servidor de Cristo y desde luego, participar llevando a cabo esas propuestas. Por eso, es tan importante lo que sigue a continuación.

Siguiendo, pues, con las reflexiones sobre una futura esposa de Pastor, en tercer lugar, no piense por ningún momento que ustedes son una pareja como cualquier otra. Quien no sabe que ese muchacho es el Pastor y usted es la novia de él, los vería comunes y corrientes, pero, cuando se entere de lo que son, todo cambiará. Si la voluntad del Señor así lo tiene previsto, usted terminará siendo la esposa del Pastor, y si entiende bien lo que esto significa, también comprenderá que la responsabilidad que se demanda de usted, comenzó desde que aceptó un noviazgo con el Pastor. Sí, hermana… ya sobre usted también hay una responsabilidad.

Responsabilidad, ¿para con quién? Para con el Señor en primer lugar. Como mencionamos anteriormente, debe cuidar con mayor celo su testimonio y asegurarse que su corazón late al ritmo del de su novio, en lo que se refiere al amor y diligencia en la obra de Dios. Esto es básico. Si no es así, no vale la pena que siga leyendo, y peor aún, no le aconsejo que siga en esa relación, pues en segundo lugar, su responsabilidad es también hacia él. Lo que usted es, lo que dice y lo que  hace y no hace, ahora inevitablemente, estará relacionado con él.

En cuarto lugar, no crea que en su tiempo de noviazgo, conocerá bien lo que es la vida de un Pastor. Ahora que son novios, quizá él comparte con usted algunas de sus inquietudes y de sus proyectos para el ministerio, pero eso es apenas un asomo de lo que a él le toca vivir diariamente. Además, usted por ahora no participa en todas esas cosas, sino solo en algunas, y más aún, no está comprometida para acompañarlo en todas sus tareas, pero lo estará cuando sea su esposa. Por eso, vaya planeando cómo lo hará. No pierda de vista su actitud… ¿Qué hará cuando los deberes pastorales comiencen a interponerse en las cosas que usted personalmente quiere hacer con su esposo? ¿Podrá hacer a un lado aún a su familia y amigos si el ministerio de su esposo lo requiere? ¿Podrá replantearse sus expectativas personales de estudio o trabajo para que la vida y ministerio de su esposo sean favorecidos? ¿Podrá enseñarles a sus futuros hijos a que hagan lo mismo?

No es fácil lo que viene, hermana… La vida cristiana es difícil… entramos por la puerta estrecha, recuerde… Ser la esposa de un Pastor es una manera de vivir la vida cristiana. Tiene sus propias pruebas, retos y sacrificios, pero ninguno de sus sufrimientos será olvidado por Dios. Apocalipsis 14:13 “Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”  Por experiencia propia le digo: es una de las tareas mejor recompensadas que Dios puede asignarle a una mujer… cosechará recompensas aún cuando usted ya no esté en este mundo.

 

Para una futura esposa de Pastor, con amor

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Proverbios 18:22 “El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová.”

Pronto, mi esposo y yo tendremos doce años de matrimonio, que fueron precedidos por cinco años de noviazgo. Hoy, quiero referirme a esos cinco años… no voy a narrar asuntos de nuestra relación en particular, sino que, quiero referirme a lo que aprendí sobre la vida espiritual de una futura esposa de Pastor, en esos años.

Por la naturaleza del cargo y la responsabilidad que tiene el Pastor (o el ministro, o un encargado de Iglesia, o maestro de Escuela Dominical incluso), las personas que se relacionan de modo más cercano con él, también están bajo el escrutinio de los demás. Su madre, sus hermanos y hermanas, si es casado, su esposa, su suegra, y si no lo es pero está comprometido… también su novia. Es inevitable… la responsabilidad que él tiene, extiende sus alcances a estas personas… así que, más vale que esas personas sean conscientes de esta realidad, para que no estropeen ni pongan tropiezo en el trabajo que el Pastor realiza.

Pues, bien… cuando el Pastor es soltero, viene el personaje del que queremos hablar… su novia. ¿Qué pasa con ella? ¿Qué tanto puede afectar el trabajo y la personalidad del Pastor esta joven? Mucho, ciertamente. Si el Pastor es casado y su esposa tiene debilidades en su carácter cristiano, otros líderes de la congregación podrían llamar la atención de él para que haga algo con ella… es su esposa.  Pero si el Pastor está de novio, a veces la congregación, aunque note que la joven que ha elegido tiene debilidades en su vida cristiana, prefiere no decirle nada a ninguno de los dos. Esto está malo; es en momentos así que se le debe advertir al Pastor (ministro o maestro), que observe bien la conducta de su novia, para no tener que llamarle la atención después del matrimonio. No olvidemos que el asunto es muy serio no por causa de que el Pastor soltero sea un hombre extraordinario… sino porque la responsabilidad que tiene y la labor que realiza, son extraordinarias. El no puede acompañarse de una mujer que tome las cosas espirituales con ligereza o descuido. Pagará un alto precio si lo hace, y también lo pagarán aquellos que pudiendo advertirle, no lo hicieron.

Como todos sabemos, no es agradable que nos digan nuestros defectos en nuestra propia cara… entonces, sería maravilloso que esta joven, novia del Pastor, se examinara ella misma concienzudamente, antes de ser examinada por los demás, y que lo haga ANTES de llegar al matrimonio. No es lo mismo ser la novia, que la esposa, y está por demás decirlo.

¿Qué cosas puede considerar usted que ahora es la novia de un Pastor? En primer lugar, no debe olvidar que, un buen Pastor, ministro, encargado de Iglesia o maestro soltero, cuando considera quién podría ser la mujer que el Señor le conceda para casarse, no está pensando solo en él y en su deseo de contraer matrimonio… está pensando en encontrar una mujer que sea una ayuda total para él en el ministerio que ya tiene. Así que, si la ha escogido a usted, no se crea tan importante… el Pastor la consideró a usted porque él cree que con usted servirá mejor al Señor. Seguramente usted tiene grandes cualidades y él las notó, pero esas cualidades no fueron la cosa más importante que el Pastor tomó en cuenta para iniciar una relación con usted.

Segundo, el Pastor la ama sin duda… pero ama más al Señor. Por eso mismo, si durante el noviazgo, usted no sigue cuidando de su testimonio como antes (asegúrese de leer bien esto), el Pastor puede terminar su noviazgo con usted. No crea que porque ya es pública su relación, es como la promesa hebrea de matrimonio, que solo se disolvía por divorcio formal… no querida hermana… recuerde lo que la Biblia dice: I Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” Usted es solo su novia… no hay compromiso realmente serio aún, ni nada que no pueda ser deshecho entre ustedes. Si usted desde ya no cuida de su persona, no cuida de su participación en los cultos, si prefiere sacrificar el estudio bíblico y la Iglesia por su trabajo o sus actividades domésticas… en resumen, si no comparte con su novio, el mismo celo y amor por el Señor, su matrimonio será un desastre. El Pastor sabe eso, y preferirá mil veces dejarla a usted, que estropear su ministerio con un matrimonio inestable… se lo aseguro. Tomará la decisión por sí mismo, o por el consejo de alguien de su confianza y más alta estima, que le ayudará a ver esas deficiencias en usted, si aún él no las ha visto. De cualquier forma, el Señor la apartará a usted de su siervo, porque Dios cuida a sus ministros celosamente. 

 Estas y otras cosas que reflexioné mientras duraba mi noviazgo, las seguiré compartiendo en entradas posteriores.

Algunos conceptos erróneos sobre cómo ministrar a los jóvenes (segunda parte)

Por: Sugel Michelén
Pastor de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo
República Dominicana. 
 
4.- “Para alcanzar a los jóvenes debemos ofrecerles actividades y programas entretenidos”

La iglesia de hoy parece ser adicta a las actividades y programas, como si allí se encontrara la solución para todos sus problemas.
Y no es que estemos en contra de las actividades, ni mucho menos en contra de los programas, pero erramos al pensar que allí está la solución, y erramos todavía más cuando sobrecargamos la iglesia con un montón de programas y actividades en los que usualmente están involucrados las mismas personas.
Si algo debemos mantener claro en nuestras mentes es que ninguna iglesia puede ser fortalecida a menos que esté centrada en Cristo y en Su Palabra, no en programas y actividades (comp. Col. 2:1-10).

5.- “Para alcanzar a los jóvenes debemos tratar primariamente aquellos temas que inquietan a los jóvenes en general”

Y una vez más debo decir que ciertamente nosotros debemos suplir las necesidades de aquellos a quienes ministramos. Pero no olvidemos que no siempre las personas colocan sus necesidades en el orden correcto de importancia. Más aún, la mayoría de las veces las personas colocan en la categoría de necesidad lo que desean o les resulta atractivo, no lo que realmente necesitan. Escuchen lo que Pablo dice al joven pastor Timoteo:
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2Tim. 4:1-4).
Muchos de nuestros jóvenes no pondrían la sana doctrina en una lista de necesidades primarias, pero Dios nos ha revelado en Su Palabra que esa es una parte esencial de nuestra madurez y nuestro crecimiento en gracia (Ef. 4:11ss).

Algunos conceptos erróneos sobre cómo ministrar a los jóvenes (primera parte)

Por: Sugel Michelén
Pastor de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo
República Dominicana
 
La perspectiva que la sociedad occidental tiene actualmente de los jóvenes, y especialmente de los adolescentes, ha tenido un impacto profundo en la forma cómo muchas iglesias pretenden alcanzar a los jóvenes y ministrarles. He aquí algunos de estos conceptos erróneos.
 
1.- “Mientras más fragmentado o ‘departamentalizado’ mejor”
En vez de ver la iglesia como un cuerpo, compuesto por personas que provienen de diferentes trasfondos y que se encuentran en distintas etapas de la vida, ahora se intenta dividirla en departamentos para poder suplir las necesidades e intereses de cada uno.
Y aclaro que no tengo ningún problema en que la iglesia trate de llenar las necesidades específicas de ciertos grupos, como suele hacerse en la Escuela Dominical, por ejemplo. Pero el énfasis de la iglesia debe estar en la integración de todos los que componen esa comunidad, no en la segregación.
Dios diseñó la iglesia para que funcione como una familia, y las familias no funcionan segregadas en grupos de interés. Nuestros jóvenes necesitan aprender las Escrituras, e interactuar con los más maduros, porque sólo de ese modo podrán beneficiarse de la experiencia que dan los años y ser de ayuda a su vez a los que vienen detrás.
Como bien ha dicho alguien: “Los jóvenes pertenecen a la familia más extensa que es la iglesia. Como tales, ellos forman parte de una compleja red de relaciones a la cual ellos contribuyen y de la cual son beneficiados. Por supuesto, es natural que los jóvenes tiendan a pasar tiempo con otros jóvenes, pero la iglesia no es una agencia ‘natural’. La iglesia es un fenómeno que solo puede ser explicado por la gracia operativa del Espíritu Santo obrando a través del evangelio de Cristo. Parte del discipulado de personas jóvenes es alentarlos y equiparlos para ser participantes dispuestos en una congregación diversa”.
Y más adelante añade: “Los jóvenes importan, no porque ellos son ‘la iglesia del mañana’, sino porque ellos son parte integral de la iglesia hoy”.
Y lo mismo podemos decir de otros grupos de interés dentro de la iglesia. Los solteros no pueden formar una iglesia dentro de la iglesia, ni los casados tampoco. Nosotros todos somos la iglesia, y todos nos necesitamos unos a otros.
 
2.- “Para ministrar eficazmente a los jóvenes debemos entretenerlos”
Esta es una idea que ha calado profundamente en muchas iglesias en las últimas décadas. Por cuanto se asume que la juventud lo que quiere es diversión y no responsabilidad, también se asume que debemos hacer todo lo posible por mantenerlos entretenidos.
Y no es que yo piense que haya algo de malo en que un joven se comporte como un joven (comp. Ecl. 11:9-10). Pero lo que Dios usará para salvar a nuestros jóvenes es lo mismo que Él ha prometido usar para salvar a los adultos: el poder del evangelio (comp. Rom. 1:16; 1Cor. 1:17-24).
Y de igual manera, lo que mantendrá a los jóvenes perseverando en la iglesia y poniendo sus dones en operación no son las actividades entretenidas, sino la pasión por nuestro Señor Jesucristo y el evangelio (2Cor. 5:14-15).
 
 3.- “No debemos tener altas expectativas con respecto a la vida espiritual de los jóvenes”
Esa es otra de esas cosas que no se expresan abiertamente, pero que me temo está presente en el trasfondo de muchas de las actividades y programas que se preparan para los jóvenes: “Siempre que se mantengan viniendo a la iglesia, participando del programa de jóvenes, y alejados de los vicios, es suficiente”.
Pero cuando entendemos que desde la adolescencia los jóvenes deben ser tratados como adultos jóvenes, veremos que nuestras expectativas deben ser más altas. Escuchen lo que dicen dos adolescentes al respecto:
“¿Por qué los hombres y las mujeres jóvenes del pasado eran capaces de hacer cosas… a la edad de 15 ó 16 que muchos de 25 a 30 años no son capaces de hacer?”
“La respuesta es que la gente hoy mira a los “teenagers” (adolescentes) a través del lente moderno de la adolescencia – una categoría social de edad y comportamiento que habría sido completamente extraña… no hace mucho tiempo”.
Y no es que estos jóvenes tengan algún problema con el término “adolescente” o “teenager” en sí mismo. Ni aún con el hecho de acepar que los adolescentes se encuentran en una etapa de crecimiento y maduración.
“El problema que tenemos – dicen ellos – es con el entendimiento moderno de la adolescencia que permite, alienta, y aún entrena a la gente joven a permanecer aniñados por más tiempo del necesario”. Y no olviden que eso lo dicen los adolescentes.
Y cuando vamos a las Escrituras, el mensaje de estos dos muchachos parecen coincidir más con la mente de Dios que el de muchos expertos de la conducta humana en el día de hoy (el libro de Proverbios está escrito para jóvenes que aún están en casa con sus padres, pero a los que se les trata como adultos jóvenes; comp. también Tito 2:6-8).