Devocionales

2013, una nueva oportunidad

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Salmo 90:12 “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”

Estamos iniciando un nuevo año… Tenemos frente a nosotras una valiosa oportunidad de renovar nuestra confianza en el Señor, echando una mirada hacia el año recién pasado… cómo él estuvo con nosotras en situaciones complicadas y tristes, cómo nos proveyó sustento, cómo nos protegió de peligros, cómo nos guardó del pecado y la tentación, etc… y que todas esas reflexiones, traigan a nuestro corazón aún más confianza en nuestro Salvador. Creo que podemos entender las palabras del Salmo citado arriba, en este sentido.

Aunque este nuevo año no se vislumbre halagador para nosotras, oremos las palabras de este Salmo… que todo el tiempo que permanezcamos en este mundo, podamos extraer sabiduría de todas nuestras experiencias buenas o malas.

Hagamos el plan de vivir cada vez más consagradas al Señor… no contemos nuestros días solo para lo pasajero.

A veces pensamos en cuánto tiempo terminaremos nuestros estudios, dentro de cuánto tiempo podremos comenzar a trabajar, o planear comprar una casa, o cambiar de trabajo por uno mejor… eso es bueno, pero no es lo mejor que podemos hacer con nuestra vida, que por cierto es tan breve. Que el Señor nos ayude en este nuevo año a ser más sabias en sus caminos… a contar nuestros años llenos de devoción a él antes que a todo lo demás.

Orando por los hijos

“Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos…” (Lamentaciones  2.19).

Creo que hoy, más que nunca, se necesita que las madres hagan lo que este pasaje les dice. Ore por la vida de su hijo… no tanto por su futuro profesional, por sus estudios o por su bienestar material… ¡¡¡ore por su vida!!!

A veces equivocamos el rumbo en nuestras oraciones por nuestros niños, ¿no le parece? Y hay veces que, aunque oramos correctamente, procedemos incorrectamente.

He oído a muchas madres orar por la salvación de sus hijos con gran pasión y lágrimas, pero, cuando ocurre el milagro porque el que han pedido, que su niño de 8 o 9 añitos, les manifiesta que desea hacer profesión de fe, la respuesta de ellas, casi automática, es: “usted todavía no entiende mi amor; espérese a que esté más grandecito”… ¿POR QUÉ LES DICEN ESTO? Dios les ha respondido su oración, ¿no se dan cuenta? ¿Qué derecho tenemos nosotras a poner la edad en que nuestros niños pueden entregarse a Cristo? Si la razón por la que no les permitimos hacer pública su profesión de fe es, porque, según nosotras, ellos “aún no entienden”… ¿podemos estar seguras entonces que nosotras sí entendemos todo? Jesús dijo que no impidamos a los niños que se acerquen a él. Querida madre, ore por la vida de su hijo, y actúe con sabiduría. Consagre al Señor su vida y la de su hijo, aunque todavía no haya nacido. Quiero compartir con ustedes la letra de un canto que recientemente conocí, la cual las invito a hacer suya, con todo lo que eso implica:

CANTO DE UNA MADRE

Mi niño, yo a Dios pedí que te enviara a ti a mi hogar,

Y mi oración él contestó, y es así que aquí tú estás.

Mi dulce amor, mi bendición,

Viniste a mí cual don celestial.

Mas, siempre supe que aquí, para servir a Dios vivirás.

De mi lado tú te alejarás,

Mas contigo mi amor te llevarás.

Mi dulce bien, donde tú estés, te guardaré en mi corazón,

Y si ayuda has de pedir, seré respuesta a tu oración.

Mi dulce bien, a Dios pedí que te enviara a ti a mi hogar,

Y mi oración él contestó, y es así que aquí tú estás.

¿Por qué te abates?

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Salmo 42: 5 “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.”

Seguramente usted y yo nos hemos sentido turbadas, en más de una ocasión, como dice este pasaje. También seguramente en algunas de esas ocasiones, hemos perdido la serenidad, le hemos gritado a los niños, le hemos hablado con poca cortesía a nuestros esposos o a otras personas, e incluso puede ser que hayamos intentado solucionar el problema según nuestro criterio y solo lo hayamos empeorado.

Bien haríamos en calmarnos por unos minutos y preguntarnos el por qué de nuestra turbación. La Biblia dice que es bueno para los creyentes contar o enumerar muchas veces las bendiciones del Señor para mantener un corazón agradecido y contento. Creo que también, enumerar las razones por las que nos preocupamos resultaría beneficioso.

Por experiencia puedo decir que, tomar papel y lápiz y enlistar las cosas que nos preocupan, puede ayudarnos a verlas de otro modo… a veces las soluciones pueden aparecer frente a nosotras mientras escribimos. La cosa es que, mientras escribimos en sosiego, puede venir también a nuestra mente aquel otro precioso salmo: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…” . No digo que esta sea la receta mágica para hallar la solución a nuestros problemas, pero puede ayudarnos mucho en muchas ocasiones. Haga su lista y preséntela al Señor… si hay algo que usted misma puede comenzar a hacer, hágalo confiando en él y luego… contemple el despliegue de su poder.

Reteniendo nuestra fe

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Judas 3. “….me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.

2 Tes 2.15 “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido…”

Qué exhortación tan necesaria es esta en nuestros días…. Es tan válida hoy, como lo fue el día en que estas palabras fueron escritas por los hombres que Dios inspiró.

Judas dice que considera que este asunto es “necesario”; note que es lo primero que les dice a los creyentes después que los saluda en su carta.

¿De qué maneras podemos cumplir esta orden? Aunque la palabra “contendáis” nos da la idea de pelear, nuestra pelea no es a puños ni con ardientes discursos, como bien sabemos. Debemos cada día librar una lucha en nuestra mente, por no dejarnos llevar de enseñanzas erróneas que oímos por allí, que procuran apartarnos de la verdad que recibimos cuando creímos en Cristo como Salvador. Debemos luchar contra nuestros deseos carnales, que quieren conducirnos a hacer cosas que deshonran al Señor y a su Palabra. Y debemos, por sobre todo, saturarnos de esa doctrina… conocerla a fondo, no superficialmente.

Muchos de nuestros hermanos en la antigüedad, dieron sus vidas por preservar las palabras de la Biblia. La amaban tanto, que no les importó el costo a pagar, con tal de protegerla… si la conocemos ahora, es por el sacrificio de ellos. Retengamos pues, el tesoro que ha sido puesto en nuestras manos.

Proseguiremos en conocer a Jehová

Oseas 6:3 “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová…”

Recientemente, comencé a hacer algunas anotaciones sobre los profetas menores, comenzando por Oseas. Este fragmento del pasaje en el que reflexionamos hoy, es muy especial; bien podríamos tomar estas palabras para nuestras oraciones diarias. Cada día que leemos la Biblia, podemos conocer a nuestro Dios un poquito más… por ello, debemos, como dice este pasaje, proseguir en conocerle.

Dios no se molesta de que queramos saber más de cómo es él y lo que piensa. Cada vez que abrimos su Palabra, es como si nos dijera: “Adelante, ¿Qué quieres saber? Pregunta con confianza”.

Note Jeremías 9:24… nuestro Dios se revela a nosotros ampliamente en su Palabra, y se agrada en que le conozcamos. ¿Cuánto deseamos hacer esto? ¿Cuánto tiempo invertimos en conocerle? Tantos beneficios serían nuestros si nos dedicamos a hacer esto. ¿No tiene planes para este año respecto de cómo conocer más y mejor a nuestro Dios? Es buen momento para que los haga.

Quiero compartir con ustedes un fragmento de la letra de un canto que he escuchado, con relación a este tema, el cual, las invito a hacer nuestro también:

Más yo quiero conocer de ti, mi Señor,

¡Cuánto quiero conocerte!

Vivir según tu voluntad, todo quiero dar y sin preguntas:

Cristo, conocerte más, y más… quiero conocerte más.

Cisternas Rotas

 Jeremías 2:13 “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.”

Recientemente, asistí a una conferencia para Damas en los Ministerios Evangélicos de las Américas (MEDA), que llevaba como título el mismo que he usado para este devocional. Fue de tanta bendición para mí estar allí y escuchar a la expositora explicarnos este texto.

En Palestina, era vital tener una cisterna, ya que no disponían de tuberías en sus casas. Las cisternas las cavaban en la tierra firme y recolectaban agua en ellas. Para que no se fugara el agua, las recubrían con yeso. Pero, con el clima tan cálido del lugar, no era raro que el yeso se resquebrajara, y pronto el agua comenzaba a fugarse. Tanto trabajo para nada…

Dios usa esta figura para amonestar al pueblo de Israel. Les recuerda que él es y ha sido siempre para ellos la fuente de agua viva, pero ellos no han querido de su agua inagotable, sino que han preferido cavar cisternas rotas.

¿Y nosotras? Aunque seamos creyentes, ¿Tenemos alguna cisterna por allí en nuestras vidas? ¿Trabajo, esposo, hijos, placeres, posesiones, poder? ¿Hemos buscado en ellos la satisfacción de nuestra alma sin éxito? ¿Por qué seguimos yendo a la cisterna rota, cuando a nuestra disposición está la fuente de agua viva que es el Señor? Dejemos esas cisternas inútiles… solo el Señor puede satisfacer nuestros corazones total y eternamente. Nadie conoce mejor nuestras más profundas necesidades espirituales y anhelos como él.

 

LOS QUE CONTIENDEN CONTRA MI

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Jeremías 18:19 “Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo.”

Estas palabras del profeta Jeremías fueron dichas en tiempos difíciles, porque había una seria decadencia moral en el pueblo de Israel y para colmo, había un gran número de falsos profetas diciéndole al pueblo lo que ellos querían escuchar y no la verdad de lo que Dios pensaba de la conducta rebelde que estaban teniendo.

Jeremías era el único que abiertamente amonestaba al pueblo, desde sus reyes, pasando por los príncipes, sacerdotes y profetas, escribas, sabios y todas las personas en general. Les decía que por su desobediencia iban a enfrentar el severo juicio de Dios. Sus palabras no les agradaban para nada. No querían escuchar eso.

Pero Jeremías amaba su nación, y también respetaba a sus gobernantes, así que también oraba a Dios por ellos, pues, no quería que les viniera un castigo por rebeldes (Jeremías 18:20). Sin embargo, estas personas, se asociaron para planear cómo silenciar para siempre a Jeremías. A pesar de que el profeta oraba por ellos, ellos estaban pensando cómo matarlo. Estaban devolviendo mal por bien. Jeremías pone su causa delante del Señor para que él sea quien trate el asunto.

Seguramente que Dios también escucha a las personas que hablan mal de usted, que le calumnian e inventan cosas de usted y contra usted. No se apresure a tomar las cosas en sus manos… Dios está escuchando y observando. Espere en él. Si el Señor es su escudo y protector, usted podrá estar tranquila y confiada en que él siempre le cuida. Deje que él resuelva el problema que la preocupa. Mantenga siempre un testimonio irreprochable delante de la gente; en eso es que debe estar ocupada. Lo demás, corre por cuenta del Señor.

Salmo 37:5-6 “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

 

REPETIR Y REPETIR

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares.

 Filipenses 3:1 “A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.”

Como madres, muchas veces tenemos que pasar por la situación de estar repitiendo a nuestros hijos instrucciones que les hemos dado antes, y muchas veces… “arregla tu cuarto, haz tus tareas, lee la Biblia, levanta tu plato de la mesa… te lo he dicho veinte veces.” Solemos ver sus caras de desagrado como diciendo: “Ya va mi mami otra vez con el mismo cuento”, y no nos gusta que nos hagan malas caras, pues solo queremos su bien.

Pero, ¿Cuál es su actitud cuando los que le enseñan en la Iglesia le repiten una y otra vez las mismas cosas? ¿Actúa igual que sus hijos? Pablo dice en nuestro pasaje, que a él de ninguna manera le molesta repetirles las mismas cosas a los filipenses… es más: dice que para ellos es conveniente que él lo haga.

¿Por qué necesitamos que nos repitan las cosas tantas veces? Me parece que por tres razones principales:

1.- Muchas veces, somos oidoras olvidadizas.

2.- Tardamos demasiado en obedecer o en cambiar la mala actitud que se nos está señalando.

3.- Caemos en la tentación de pensar que nuestra vida cristiana va bien, y que no estamos fallando en las cosas básicas.

La próxima vez, cuando su Pastor o maestro le repita una enseñanza que ya han estudiado, pregúntese: “¿Será que lo dice por mí?”… responder esta pregunta, puede sorprenderla.

 

COMO LA PALMERA

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares.

 Salmo 92:12 “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.”

La palmera de dátiles, tiene una vida promedio de entre 250 a 300 años, y da frutos a lo largo de su vida siempre; eso sin mencionar que de todas sus partes se puede disponer para hacer algo útil: sus hojas, frutos y tronco. Es originaria de Arabia.

Los cedros pueden vivir hasta 2,000 años y llegan a medir hasta 30 metros. Puede usarse como árbol ornamental, pero también su madera, su esencia aromática y su resina, tiene muchos usos. De su madera hasta se pueden construir finos instrumentos musicales.

¿Por qué a los creyentes se nos compara con estos dos árboles? Creo que ahora las razones son obvias: ambos son útiles en todas y cada una de sus partes, y lo son por todo el tiempo que viven. No importa si un cedro tiene 1,200 años. No está viejo como para no seguir siendo útil. ¿Somos así nosotros? ¿Somos siempre útiles en la obra del Señor en todos los aspectos de nuestras vidas, o consideramos que por nuestras circunstancias actuales, ya no podemos servir al Señor y es mejor que lo hagan otros?

Si usted es creyente, nunca estará en una etapa de su vida o en alguna circunstancia en la que no puede ser útil al Señor. No busque excusas… no diga que porque es soltera, que porque no tiene hijos, que porque no está casada, que porque es muy joven o porque es muy mayor, no puede servir bien al Señor. Comience hoy mismo a dar lo mejor de sí para él.

 

AUNQUE TODO ME FALTARE

Por: Jessica Cerrato de Flores

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los, labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo,  yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”  Habacuc 3:17-19

Cualquiera podría pensar que las palabras de este profeta fueron dichas en los tiempos de abundancia y de paz que tuvo el pueblo de Dios, sin embargo no fue así, Habacuc profetizo a inicios del gran imperio Babilónico cuando el futuro era incierto y poco prometedor para ellos.

Muchas de nosotras podríamos pensar afirmativamente sobre lo que el profeta dijo y decir dentro de nosotras mismas “es cierto, aunque todo me falte yo me alegraré en Jehová”, y eso es bueno, pero piense por un momento si usted seguiría pensando igual si estuviera en una situación distinta a la que está actualmente; puede ser que en estos momentos usted esté gozando de una iglesia fiel donde congregarse, de una familia fiel a Dios, de un vecindario tranquilo, quizás tenga un empleo que le permita sostener a su familia, quizás tenga buenos amigos y vecinos, leyes que le dan libertad de expresión. Ahora piense que pasaría si un día de repente todo esto acaba, su iglesia apostatara de la fe, su familia se olvida de Dios, pierde su trabajo, no tiene como alimentar a sus hijos, sus amigos y vecinos se vuelven contra usted, los delincuentes le quitan un miembro de su familia, o el gobierno prohíbe la libertad de culto, ¿sería entonces capaz de decir sinceramente, “con todo esto yo me alegraré y me gozaré en el Dios de mi salvación”?

Espero que todas podamos ser capaces de decir estas palabras sinceramente, ya que es precisamente la enseñanza que Dios nos deja por medio de Habacuc. Este hombre sabía lo que le esperaba a Judá e Israel: una vida de esclavitud y crueldad. El sabía que serían castigados por sus pecados, pero en lugar de lamentarse, de deprimirse o de renegar de Dios, él dice sinceramente: “aunque me falte todo yo me alegraré en Jehová.”

Hermanas pensemos en esto, ¿Cómo vamos usted y yo a reaccionar cuando llegue el momento de la adversidad?, ¿Nos alejaremos de Dios o buscaremos su gozo y su paz?

No hay mayor tranquilidad que esta, que nos alegremos y nos gocemos en Dios, en los momentos de angustia y temor. El es el único que puede dar descanso y paz a nuestras almas. Pero recuerde que esto también es aprendido, como nos dice Fil (4:11-13), debemos aprender a contentarnos y a regocijarnos  en el Señor siempre.  Practiquemos desde ahora fundamentar nuestra alegría y gozo en Dios.

 

APUNTES SOBRE ROMANOS

Por: Rebeca Argüelles de Manzanares

Hoy quiero compartir con ustedes algunos de los apuntes que he tomado de unos estudios en el libro de Romanos.

Romanos 1:18 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad…”Algunas veces la verdad de la Escritura es como una vela que alumbra nuestra oscuridad, pero otras veces, es como un soplete atravesando el metal. Del capítulo 1:18 hasta la mitad del capítulo 3, Pablo nos presenta la terrible verdad de la ira de Dios. El otro lado de Dios… uno que es poco mencionado, y a veces, ignorado voluntariamente. También nos muestra la depravación humana como no queremos verla ni hablar de ella.

Dios creó el cielo, pero también el infierno; la humanidad es su creación preciada, pero también caída y condenada.

Pablo nos lleva a un tribunal donde expondrá a cuatro tipos de personas:

1.- Los incrédulos que nunca han oído el Evangelio.

2.- Los hombres moralistas que piensan que pueden impresionar a Dios.

3.- Los judíos que creen que nacieron en el Reino de Dios.

4.- Los gentiles que creen que tienen suficiente bondad como para ser aceptados por Dios.

El veredicto sobre todos ellos ya está dado: culpables.

No es grato hablar de estas cosas, pero la Biblia las tiene en sus páginas… no debemos pensar que es mejor comenzar diciendo a los inconversos que Dios les ama a todos, porque no es cierto. ¿Ha oído ese dicho: “Dios odia el pecado pero ama al pecador?”… Suena lindo, ¿verdad? Pero no es cierto. El pecado no será lanzado al infierno en el día del juicio… ¡¡¡sino los pecadores!!! Recuerde además Salmo 7:11 “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.” Debemos tener cuidado con lo que les decimos a los no creyentes. En otras publicaciones continuaré compartiendo mis apuntes, porque es un estudio que realmente, está impactando mi vida. Espero que la suya también.

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